ZingTruyen.Xyz

𝙴𝚕 𝚐𝚞𝚊𝚛𝚍𝚒𝚊𝚗 𝚜𝚎𝚌𝚛𝚎𝚝𝚘 [𝙵𝚛𝚎𝚎𝚗𝙱𝚎𝚌𝚔𝚢]

3.4

jindoltheworld

Tiempos desesperados, medidas desesperadas. 

"Bienvenido a la Cabina del Guardián Secreto. Donde tus secretos están a salvo y puedes despedirte de tus preocupaciones." 

La castaña cerró los ojos avergonzada, no podía creer que hubiera llegado a esto. 

"Tengo un dilema." dijo. 

"¿Becky?"

"Se supone que debes fingir que no me conoces."

"Pero es que tu voz,"

"Irin, por favor sigue las normas."

"Bueno." se aclaró la garganta. "¿cuál parece ser el problema?" 

Becky abrió la boca pero no salió nada. Se sentía diferente estar del otro lado. Nunca pasó por su cabeza lo difícil que era incluso siendo en anónimo. Todavía había algo vulnerable en hablar palabras que no había hablado con nadie más. 

Daba miedo pero era emocionante al mismo tiempo.

"Está bien." dijo Irin. "Toma tu tiempo." 

Gruñó. Tal vez fue una mala idea.

No. No lo fue. Esta era la mejor manera de resolver todo el desastre que había en su cabeza y darle un sentido a la tormenta que ocurría en su corazón.

"Estoy enamorada." Se detuvo ahí, conteniendo la respiración en el milisegundo que pasó antes de que la otra chica respondiera con un:

"Bien..." 

No sabía que se esperaba después de decirlo. ¿Tal vez risa? ¿insultos? ¿que el piso se abriera y se la tragara?

Nada de eso iba a pasar. Porque como dijo Irin, no había nada de malo en eso. Un crush es un crush. Parecía tan grave en su cabeza, pero decirlo en voz alta trajo todo a perspectiva. 

Estaba enamorada. Le gustaba alguien. Le gustaba Freen.

"Y soy correspondida." fue al punto. Era tan raro. Aún era increíble. Pero, dios, se sintió tan jodidamente bien al decirlo.

"Entonces, ¿cuál es el problema?" Irin lo hacía sonar tan fácil. Como si fuera obvio cuál debía ser el siguiente paso. Y lo era, el siguiente paso era hacer conexión, pero-

"Se supone que no debería saberlo, pero lo sé y me siento culpable." 

"¿Por qué te sientes culpable?" 

"Se supone que no tenía que saberlo hasta que esa persona estuviera lista para decirmelo. Siento que hago trampa en mi propia historia." 

Sonaba tan ridículo en voz alta. No era como si fuera el secreto mejor guardado. Si prestaba atención a las pistas, era evidentemente obvio. Y tal vez si Becky no hubiera tenido el privilegio de haber estado en la cabina, lo habría descubierto tarde o temprano. Tampoco lo hubiera creído tan facilmente, pero ya no importaba.

"¿Lo descubriste intencionalmente?" 

"Fue un accidente." 

"Entonces no hiciste nada malo." 

Irin tenía razón. Y tan pronto como se enteró, se alejó. Pero ese no era el problema aquí. 

"No quiero ser deshonesta con esa persona." 

"Entonces, no lo seas." Oh, Irin. Tan práctica como siempre. 

"¿Cómo?" 

"Tú... Sólo dile." 

Para Irin era fácil decirlo. Ella no era la que estaba atrapada en la situación. No fue la que tuvo un crush enterrado durante años y de la nada tuvo que hacerle frente como si abrieras los ojos al sol después de días de oscuridad. 

"No lo sé..."

"Si esa persona siente lo mismo por ti, debería comprenderte, ¿no?"

"Es que no conoces a esta persona. Es como una caja de chocolates, nunca sabes qué es lo que tocará." 

La chica musitó un pensativo 'uhm'. "¿Su reacción podría ser peor que tu culpa?"

Probablemente no. Becky jamás le confesaría sus sentimientos sin primero decirle que ella era la persona al otro lado de la cabina. Ambas cosas iban de la mano y tampoco sería fácil. 

¿Cómo podría decirlo? 

Sé que te gusto y también me gustas.

Ya me confesaste tus sentimientos, supongo que tengo que hacer lo mismo.

Entonces, es una historia divertida, ¿recuerdas esa vez en la cabina...

Horrible. Desagradable. Terrible.

"Supongo que sólo tengo miedo." Murmuró Becky.

"¿De qué?" 

"De que posiblemente me odie."

Divertido. Los roles se invirtieron. Nunca imaginó que le causaría tanto conflicto pensar en si la terriblemente aterradora Freen Sarocha, la odiaba. O no le agradaba. O no quisiera nada que ver con ella. 

Porque Becky quería lo mismo que Freen quería. 

"Sería un desperdicio. Nos tomó meses llegar hasta acá. No quiero arruinarlo." 

No de nuevo. 

Pensándolo bien, no fue trayecto de sólo un par meses. Fue de años. La guerra había terminado. Por fin habían bajado las armas. 

"No puedes arruinar algo que ni siquiera ha comenzado." 

Oh. 

Y nada podría comenzar hasta que Becky dijera algo. 

"Tienes razón." 

"Lo sé." 

El temporizador sonó del lado de Irin. 

"Gracias por escuchar." Becky se puso de pie. 

"Deja de subestimar la confianza que ella te tiene y lo mucho que te quiere."

Se congeló. "¿Qué?" 

"Gracias por venir." Casi podía escuchar la sonrisa maliciosa en la voz de Irin. "Y buena suerte." 

Era hoy. Hoy sería el día.

Becky se lo diría.

Tenía un plan. 

No muy temprano, no quería que la clase fuera incómoda. No durante el almuerzo, no quería comer en un incómodo silencio. 

Tenía que ser al final del día, dejar que las palabras salieran libremente, apresurar su camino a casa y darle el tiempo de pensarlo y hablarlo con la mente en frío la próxima semana. 

El día entero se sintió como un sueño. Estuvo repasando en su mente lo que iba a decir más veces de las que pudiera contar. Tenía las palabras memorizadas como un monólogo perfectamente ejecutado y listo para impresionar a las masas.

Era digno de un premio de Academia.

Era impresionante. 

Era- 

El timbre sonó. 

-hora.

Becky tomó a tientas sus libros y los guardó descuidadamente en su mochila. Sus ojos se concentraron pupitres adelante en la pelinegra. Ella empacó sus cosas, se puso su bolso al hombro y con prisa salió por la puerta.

Mierda. 

Tomó lo último de sus cosas en brazos y apresuró sus pasos a seguir a una balanceante cola de caballo. 

"¡Oye, Freen!" 

Se dió la vuelta y con sus ojos recorrió todos los rostros en el pasillo hasta que dió con Becky. 

"¡Hola, Lo siento!" Hizo una mueca. "No puedo hablar, la entrenadora programó una práctica extra hoy. ¡Tengo que apresurarme!" 

Fue tragada por la multitud más rápido de lo que la castaña pudo tomar otro respiro. La motivación se filtró fuera de ella como globo desinflado. Demasiado para su plan aunque no se sintió molesta por eso. La manera en que su boca se había secado, como sentía el corazón en la garganta y las ondas en su estómago eran suficientes para hacer que sus náuseas transformaran su confesión en un desastre. 

Suspiró. De todos modos tendría que hacerlo. Tenía que acabar con todo de una vez y aún quedaba una oportunidad. Con la reunión del consejo estudiantil es posible que saliera al mismo tiempo que Freen terminaba de entrenar. Era aún mejor. Lo haría una vez que ambas terminaran con sus actividades por completo. 

Era perfecto. Era lo correcto. Era- 

Tartamudeó mientras detenía sus pasos al encontrarse frente a frente con Freen recargada contra los casilleros. El resto de los integrantes del consejo se despedían y se deseaban un buen fin de semana a su alrededor pero no escuchó nada. Toda su atención estaba en- 

"¿Freen?" Parpadeó. Todo su monólogo se convirtió en un desastre de palabras en su cerebro. 

"¿Por qué luces tan sorprendida de verme?" 

Debió haberse apresurado para salir de los vestidores y encontrarse con ella. Su cabello estaba en dos trenzas que caían sobre los hombros de su sudadera azul marino y dorado. Sus rodilleras aún estaban puestas y ni siquiera el sudor en su frente tuvo tiempo para secarse. Sólo pensar en Freen corriendo para lograr verla derritió todo su interior. 

"¿Corriste hasta aquí?"

"¿Qué? ¡No!" Frunció los labios tratando de disimular como estabilizaba su respiración. "Es sólo que no pude escuchar lo que querías decirme después de clase, así que quería atraparte antes de que te fueras." 

"Oh." Los nervios se deslizaron por todo su cuerpo hasta su lengua y las palabras se hicieron pesadas. "No... No era nada importante." 

"¿No?" 

"No." 

Entrecerró los ojos. "¿Estás mintiendo?" 

"¿No?"

"Seguro." Rodó los ojos. "¿Terminó tu reunión?" 

"Acaba de terminar." 

"Excelente. Vamonos."

Becky la siguió por instinto. "¿'vamonos'?" 

"¿A casa? O si quieres puedo dejarte aquí." 

Apretó los dientes. A pesar de todo lo que la hacía sentir, siempre existiría ese pequeño pique de la molesta Freen. "Ya estoy caminando, ¿no es así?"

Que raro. Nunca antes habían hecho esto sin la excusa de la lluvia. Se sentía un poco agradecida por eso. No había necesidad de ir muy cerca de Freen, lo cual siempre convertía su mente en un desastre. Tomó ventaja del tiempo que hicieron a la parada del bus y el trayecto del bus para reorganizar sus neuronas. 

"¿Por qué luces como si estuvieses estreñida?"

Becky casi cae del último escalón del bus al escuchar la pregunta. Se recuperó rápidamente y puso los ojos en blanco caminando al lado de la pelinegra que había bajado antes que ella. 

"No luzco así." 

"Un poquito." 

Becky la golpeó con el hombro sólo haciendola reir. Dios, era terrible ocultando cosas. Bueno, no lo era, pero todo esto la hacía sentir saturada. Sólo necesitaba apurarse y decirlo todo. 

Ya. 

"Entonces-" Ambas iniciaron al mismo tiempo. 

"Habla tú." dijo Freen.

"No. Tú."

"¡Tú!" 

"No es nada, sólo dilo."

Gruñó. "¿Por qué eres así?" Se quejó pero no presionó más. "Lo que iba a decir es que tenemos nuestro juego más importante este fin de semana y tú vendrás." 

"¿El 'por favor' viene a parte o qué?" 

"Por favor, ¿vendrás o no? Tengo una entrada y quiero que tú la tengas."

"Supongo que si no tengo nada mejor que hacer." 

"No tienes nada mejor que hacer." 

"¿Y tú cómo sabes?" 

Se quedó inexpresiva. "Si bueno, no lo tienes de todos modos." Dejó de caminar. Hubo un cambio en su expresión. Su mirada cambió y su peso se tambaleó de un pie a otro. Cuando habló, no pudo mantener la mirada en Becky. "Después, habrá una fiesta de celebración-

"Eso es un poco presuntuoso." 

"-y necesito una pareja." Rodó los ojos exageradamente. "Supongo que serás tú." 

Pareja. Oh. Oh no. Las rodillas de la castaña temblaron. 

"¿Me estás invitando a salir, Sarocha Chankimha?" 

Había presenciado un par de cosas nuevas en Freen estos días. Cuando se sonrojó, cuando se sorprendió, su lado tierno y cuando se desmoronó completamente. Pero verla con todos al mismo tiempo, era lo más nuevo.

Rápidamente se recuperó, se forzó a arrugar el ceño y su voz salió en un tono más fuerte. "¡No te pongas difícil! Te necesito allí."

El estómago de Becky era oficialmente un desastre de mariposas. No quiso responder falsa o sarcástica. Todo lo que hizo fue responder con la verdad. "Iré contigo." 

"Eso pensé." Empujó su frente con la palma de su mano. "Luego te veo." 

Becky vió como Freen desaparecía camino a su apartamento. 

Si... Demasiado para su plan. 

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