𝙴𝚕 𝚐𝚞𝚊𝚛𝚍𝚒𝚊𝚗 𝚜𝚎𝚌𝚛𝚎𝚝𝚘 [𝙵𝚛𝚎𝚎𝚗𝙱𝚎𝚌𝚔𝚢]
3.5
Era sólo un juego, pero Becky estaba estresada por el atuendo que iba a usar. Todo lo que Freen le había visto usar era el uniforme escolar. Ahora tenía que poner un poco más de esfuerzo en su ropa. Especialmente si asistiría a una fiesta.
Gruñó frustrada. ¿Por qué tuvo que decir 'sí' a eso? ¿cómo se supone que podría mantenerse allí toda la noche? No sólo por Freen, si no por toda la gente que la ha odiado durante toda la preparatoria.
Tal vez no esté tan mal. Claro. Si Freen la quería ahí, entonces todo saldría bien. Estaría a salvo. Nada de qué preocuparse.
Se vistió con una blusa de franela y unos jeans, decidió que eso sería suficiente y se dirigió a la escuela.
El lugar estaba lleno y la castaña se vio arrastrada al mar de gente vestida de azul marino y dorado o negro y verde. Nunca antes había estado en un juego sólo para mirar, siempre estuvo en el puesto de venta o administrando el marcador. No sabía qué es lo que tenía que hacer, si buscar a la pelinegra o ir directamente a la taquilla y dar su nombre, ¿o el de Freen? ¿Se supone que siquiera le entregarían una entrada física? No lo habían hablado, ¿y si Freen lo había olvidado?
Fue salvada de la ansiedad cuando a lo lejos reconoció el ya familiar número de camiseta. Becky no pudo evitar sonreír al ver como Freen levantaba el cuello buscando a alguien entre las personas. Igual con la altura de Becky, no había manera de que la pudiera encontrar.
"¿No se supone que tú deberías estar calentando?"
La pelinegra volteó su cuerpo y agitó su cabeza al reconocer a la dueña de la voz que le hablaba. Sus ojos la revisaron de arriba a abajo. Fue sútil, pero no había necesidad de preguntar si le gustó lo que vió, era muy evidente por la forma en que sus ojos demoraron en revisarla y por lo que su boca se abrió.
Pero el momento duró poco cuando frunció el ceño.
"¡Al fin! ¿Por qué tardaste tanto?"
"Lo... ¿siento?"
"Ya, toma." Le entregó la entrada.
Becky lo miró. "Este es tu boleto de compensación."
"Duh." Golpeó ligeramente sus nudillos contra la frente de la castaña. Había entendido que era una de sus raras maneras de demostrar afecto y pensó que podría vivir con eso siempre y cuando no dejara alguna hematoma. "¿Aún vienes esta noche?"
"Ya estoy aquí, ¿no?"
"Me refiero a la fiesta."
"¿Por qué no lo haría?"
"¡No lo sé!" Cruzó sus brazos, estaba increíblemente a la defensiva y tímida al respecto. "Tal vez cambiaste de opinión o algo así."
"Por favor." Resopló. "Soy una cita confiable."
Las mejillas de Freense encendieron. "¿Entonces estás segura de venir?"
Becky dejó de hacer bromas. Se dió cuenta de lo importante que era esa noche para ella, así que decidió darle la seguridad que necesitaba. "Si, Freen."
"Eso pensé". Freen sonrió.
"Wow, limpien en el pasillo seis". Gritó una voz chillona directamente al oído de Becky. "Tenemos baba aquí en el piso."
La tierna sonrisa de Freen se evaporó instantáneamente. "No eres graciosa Kade."
"Tienes razón, soy la mejor". Le guiño un ojo a su compañera y luego se giró hacia la castaña. "Lo siento tendré que robarla. Tenemos un juego que ganar."
"Cierto. Lo siento". Dió un paso atrás. "Buena suerte".
Kade comenzó a empujar a Freen mientras Becky hacía su camino hacía el gimnasio. Había presenciado muchos juegos de voleibol pero nunca le habían interesado hasta ahora. Y aunque sabía que Freen era buena jugadora, realmente nunca le había importado un juego como lo hacía justo ahora.
Tan pronto como los jugadores entraron a la cancha, la música y los gritos no se hicieron esperar, así como tampoco las miradas sobre ella. Becky había visto jugar a la pelinegra lo suficiente como para saber que siempre daba todo al jugar, pero podría decir que esta noche estaba dando un extra más. Supuso que se debía a que se enfrentaban a sus mayores rivales pero los vistazos que Freen lanzó a las gradas después de descubrir donde se ubicaba la castaña, le hicieron pensar que también lo hacía por lucirse para ella.
No es que fuera necesario. De todos modos Becky ya sabía que ella era una de las mejores.
Juegos iban y venían. Quién ganará esta ronda, ganaría todo el juego y los asistentes estaban nerviosos. Freen estaba concentrada y con sus ojos enfocados en la pelota. Ambos equipos habían dado lo mejor de sí y habían llegado los minutos finales que significaban los puntos que determinarían el resultado final.
Becky estaba de pie al igual que el resto de la multitud. El lugar estaba en total tensión mientras las jugadoras gritaban alabanzas, estímulos y direcciones.
Freen estaba en la red, su altura le daba la ventaja. Trabajó el área sin problemas, evitando que el equipo contrario golpeara la pelota contra su lado de la cancha.
La pelota volvió de su lado de la cancha. Kate golpeó el bulto para que Nam lo recibiera, Nam lo golpeó de nuevo en dirección a Freen. Becky contuvo el aliento al ver como sus músculos se tensaban y su cuerpo se levantaba para dar el último tiro. Dos jugadoras igualaron su altura levantándose para darle competencia.
"¡Freen!"
Su voz fue ahogada por la conmoción de la multitud y el jadeo colectivo que se escuchó cuando la jugadora contraria sacó la red cayendo contra Freen. Fue arrojada de espaldas y su cuerpo golpeó con fuerza contra el piso donde se deslizó y no se levantó.
El silbato sonó y un médico corrió hacía la cancha.
Se terminó el tiempo.
Becky se dirigió hacia los vestidores.
Hace un rato que el juego había terminado y Freen no regresó. Cuando las otras jugadoras saltaron y cantaron en celebración por su victoria, ella salió con la cabeza abajo.
La castaña se encontró en la puerta con una Nam recién duchada y arreglada, supuso que era para ir a la fiesta.
"Todavía está allí". Dijo la chica.
Becky le agradeció y entró. Siguió las hileras de casilleros y encontró a Freen sentada en uno de los bancos con una bolsa de hielo.
Ante el sonido de los pasos, la pelinegra gruñó. "Ya te dije que estoy bien, Nam. Vete."
"Si eso quieres."
Dió la vuelta. Sus ojos se agrandaron un segundo antes de apretar los labios y mirarla avergonzada. "Oh. Eres tú. Hola."
"¿'Eres tú. Hola.'? ¿Sólo eso?"
"Pude haberte dejado ir."
Touché.
Becky se sentó en el banco a su lado.
"¿Estás bien?"
"¿Parezco estar bien?"
No en el sentido ileso, pero se veía tan bonita como siempre. Incluso después del juego, con todo y ese chichón en la cabeza, era todo un placer mirarla. No sólo por sus atributos físicos, sí no también por la fuerza y el equilibrio que estaba tratando de tener en ese momento.
Becky sonrió. "Es difícil decir eso con el enorm-"
"No lo digas". La silenció con un índice al aire. Becky simuló un cierre en sus labios decidiendo no despertar a la bestia. "¿Si se ve muy mal?"
"No".
"Dime la verdad". Volteó la cabeza en su dirección mientras retiraba el vendaje.
Los ojos de Becky se dirigieron a la desagradable mancha roja en su frente. Estaba raspada y parecía peor de lo que era. Aunque se veía mejor que el horrible hematoma del tamaño de bola de softball que se le había formado a la altura del muslo debido al golpe que le dió la otra jugadora con su rodilla.
"¿Y bien?" Volvió a cubrir la herida.
"No está tan mal."
Freen esbozó una sonrisa sólo para remplazarla con un ceño fruncido. Su labio inferior tembló en un puchero y le dió la espalda justo cuando comenzó a llorar.
"Oye, oye, oye, ¿qué pasa?" Habló de nuevo. "Lo prometo. No se ve mal. Sanará rápido."
"No estoy llorando por eso, dingus".
Hizo una mueca. "¿Te duele mucho?"
"Duh, obviamente pero-" Miró a la castaña. El rojo se coloreó en sus mejillas cuando notó que la miraba. "¿Puedes dejar de hacer eso? No quiero que me mires así."
"¿Así como?"
"¡Patética!" Levantó las manos y después se limpió la cara con el extremo de su camisa. "Se supone que debía mostrarte un gran juego esta noche. No esto."
Becky se mordió el labio tratando de reprimir su sonrisa. "¿Estás llorando... por mi culpa?"
"¡Se supone que esta noche sería nuestra noche! La rompería en el partido y después nos divertiríamos en esa fiesta, pero todo se arruinó y--" gruño y recargó su cabeza contra los casilleros. "Esto es tan vergonzoso."
Se supone que esta noche sería su noche. ¿Su noche? ¿Quiso decir que..? El hámster en su cabeza comenzó a correr. ¿Freen planeaba confesarle sus sentimientos esta noche? ¿Es por eso que le importaba tanto? ¿Por eso le insistía en que Becky dijera que sí?
"Oye." Becky presionó su mano contra su muslo en modo de consuelo. "Olvida todo eso. Ganaste esta noche. Jugaste duro y estuviste increíble."
Puso los ojos en blanco. "No tienes que tratar de hacerme sentir mejor."
"No lo hago". Freen la miró inexpresiva. "Está bien, estoy tratando de hacerte sentir mejor, pero lo digo en serio. En verdad lo hiciste increíble. Siempre lo haces."
Freen resopló. "Como si prestaras atención."
"Lo hago. Siempre."
La pelinegra levantó su cabeza de los casilleros y sus aún llorosos ojos se reunieron con los de Becky. Se sintieron como los segundos más largos de su vida.
"Bec, yo-" lamió sus labios y pausó un momento intentando disimular los nervios en su voz. "Necesito decirte algo."
La castaña sintió su pecho golpear. Ahí lo tenía. Aquí estaba. Era ahora o nunca.
"Lo sé," dijo Becky. "Pero hay otra cosa que yo tengo que decirte primero, ¿está bien?"
Freen arrugó su frente confundida pero asintió de todos modos. Se puso de pie y caminó por el vestidor hasta llegar al interruptor.
"¿Qué haces?"
Se volvió hacia Freen y le ofreció una sonrisa nerviosa antes de sumergirlas en la oscuridad.
"Bienvenido a la cabina del guardián secreto, donde tus secretos están a salvo y puedes despedirte de tus preocupaciones."
Las luces volvieron a encenderse.
Freen la miró fijamente.
Un eterno segundo...
Luego otro.
Y otro.
Los ojos de Freen se entrecerraron. "Tú".
Becky tuvo que tragarse el enorme nudo que tenía en la garganta debido a los nervios. "Era yo."
La confirmación trajo una extraña expresión en el rostro de Freen. No una con la que Becky estuviera familiarizada. No podía saber que era lo que pensaba o lo que sentía y cada momento que pasaba traía más y más nudos al estómago de Becky.
"¿Hace cuanto que lo sabes?"
"No lo supe hasta la semana pasada."
"Oh." Freen se removió. "Ahora entiendo porque había alguien nuevo..." Fue apagando su voz y bajó sus ojos a su regazo donde sus dedos se movían inquietos con la bolsa de hielo.
Mierda. Lo echó a perder todo.
"No parecía correcto seguir escuchando." trataba de salvar el momento. "Juro que no lo sabía. De haberlo sabido antes no lo hubiera mantenido. Prometo que nunca..."
Una mano se levantó interrumpiéndola. Su boca se cerró y se mantuvo quieta mirando como Freen levantaba la cabeza y su mirada. Se veía tan intimidante y tranquila como siempre, pero Becky sabía mejor que nunca, que sólo era la imagen.
"¿Y entonces qué?" Preguntó Freen.
"No sé qué quieres decir."
Resopló, pero no estaba enojada. "Si, si lo sabes."
Lo sabía perfectamente.
Pero no sabía qué decir o cómo decirlo. No era su fuerte, su territorio. Los enamoramientos y las cosas del corazón no eran un examen, así que no tenía idea de como contestar.
"Yo..." No podía hacerlo. No podía decirlo.
"Oh, vamos." Freen soltó una risa amarga. "He tenido una noche horrible y tú acabas de robar el único momento de protagonismo que pude haber tenido. Así que ayúdame, Armstrong, si tú no--"
Apresuró sus pasos a través del lugar. Becky tomó su rostro entre sus manos y la besó.
Fue corto y dulce. Tan corto que Becky apenas creyó que fue real. Y cuando miró directamente al rostro de Freen, supo con exactitud qué decir.
"También me gustas, dingus."
"Te odio". Murmuró Freen mirándola tímidamente. No era la respuesta que se esperaba, pero la pequeña sonrisa victoriosa en sus labios decía otra cosa. "En serio, ¿cómo lo haces? ¿Cómo haces que todo parezca tan fácil?"
"Créeme. No lo fue". Si pudiera sentir su pulso lo sabría.
"Pero esto sí lo es".
La empujó hacía abajo y está vez Freen la besó más largo y profundo y Becky no pudo estar más de acuerdo. Besar a Freen era la cosa más fácil que había hecho en su vida. Sus labios encajaban perfectamente. Tan natural y simple.
Se dejó llevar y se fundió contra Freen quien la atrajo aún más cerca con sus brazos alrededor de su cintura. Becky apoyó las manos sobre sus hombros para mantenerse erguida mientras sus rodillas se doblaban sobre su regazo.
"No creo que esto nos siga haciendo amigas" murmuró Freen contra su boca.
Un hormigueo atravesó todo su cuerpo. "Dios, espero que no".
"Buena respuesta". La besó de nuevo, como modo de sello antes de alejarse. "Ahora vámonos".
"¿A dónde?"
"A celebrar nuestro premio." Se levantó y se colgó su bolso al hombro.
La castaña levantó la ceja. "¿Nuestro?"
"No te preocupes". Freen deslizó su mano entre la suya y cruzó sus dedos. "Somos lo único que me importa celebrar esta noche".
Le guiñó un ojo y las sacó del lugar, Becky no tuvo remedio más que seguirla.
Pero no le molestaba en lo absoluto.
FIN.
¡Gracias por leer!
© Les recuerdo que esta historia le pertenece a Boxxsaltz pero fue traducida al español por @/velvetlattes. Yo sólo la adapté al FreenBecky. :)
Les invito a que lean "Propuesta Laboral", "Más allá de la tristeza.", "Reglas de oro", "Hermosas mentiras", "Guardián Secreto" e "If We Were A Season" todas son FreenBecky y pueden en encontrarlas en mi perfil. <3
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