capítulo 5
Seis semanas después. Doce semanas de embarazo. La rutina es mucho más hielo. Hua Yong desayunaba a las seis de la mañana. Completamente solo, con cualquier documento de la empresa sobre la mesa con total concentración. Shaoyou desayunaba a las nueve de la mañana. Al Igual, completamente solo. Un té de jengibre que "el médico" recomendó para cada mañana para calmarle el estómago. No se cruzaban, no se hablaban, apenas y unas miradas insignificantes.
Las náuseas seguían nuevamente, el estrés del cambio de rutina igual. La empleada encargada de sustentarlo subía con caldos suaves y ligeros. Con galletas hechas por ella misma. Hua Yong no volvió a entrar más cuando Shaoyou volvía a vomitar en las madrugadas, ni siquiera por casualidad. Ya había dejado claro lo que quería que el Omega supiera, era obvio que no vendría. Esta vez el caldo nunca llevaba cebolla, porque una vez Shaoyou la devolvió. Y no volvió a pasar.
El primer trimestre había terminado, ese día sería la primera ecografía que se haría, Shaoyou estaba nervioso, pero también algo por dentro lo emocionaba. Porque algo dentro de él quería verlo, quería recordar que era real, que aquel bebé era real, que era suyo. Suyo y de Hua Yong, aunque el otro no sintiera más que responsabilidad.
Pero entonces recuerda la última palabra en la cena.
"No entro" le dijo Hua Yong esa noche. Sin mirarlo. "Chang Yu te llevará. Él se encarga."
Shaoyou no discutió, solo asintió, como siempre, guardó el papel de la cita esa misma noche. Pero a las nueve y media cuando bajaba las escaleras ya a punto de irse vio a Wenlang en la puerta, no estaba solo, a su lado estaba Gaotu. Lo cual evidentemente lo sorprendió.
⎯ ¿Qué haces aquí? ─ preguntó Shaoyou.
⎯ Cuidarte ─ dijo sin duda Gao Tu. Le pasó el termo con té para el viaje. ─ Wen me dijo que hoy Irías a tu primer chequeo trimestral. Y yo le dije que te llevara para ir contigo. Porque no confío en esos hombres con los que ese hombre te encarga.
Wenlang, en el asiento del conductor, solo suspiró. Completamente acostumbrado
⎯ Tuve que explicarle a Hua Yong que sería tu chofer hoy porque mi novio pidió que llevara a su amigo al chequeo. Dijo que no entendía porque le hacia caso, solo le dije que se trataba del omega que él mismo embarazó y no se atrevió a cuestionarme después de eso.
⎯ Un completo imbécil ─murmuró Gao Tu. Pero le dio un beso en la mejilla antes de subirse atrás con Shaoyou.
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El viaje fue tranquilo, el té le alivio el estómago en el trayecto, para entonces ya se encontraba en la sala de ecografía. Shaoyou en la camilla. Con el frío de la habitación por la calefacción. Complementaria nervioso. Gao Tu le agarró la mano sin dudarlo, para tranquilizarlo.
⎯ Respira. No estás solo.
Wenlang estaba afuera, hablando por teléfono. Con Hua Yong seguramente.
La doctora puso el gel. El frío del gel causándole un pequeño espasmo.
⎯ Relájese, Joven Sheng. Vamos a buscar a su bebé. ─ Le dijo suavemente.
La habitación quedó en completo silencio cuando empieza a mover aquel aparato sobre su vientre. El aparato se empezó mover y la pantalla mostraba apenas algo con una pequeña forma, apenas visible. Y luego:
Aquel sonido "tuc-tuc. tuc-tuc. tuc-tuc."
Era rápido. Era fuerte. Era real.
⎯ Ahí está ─ dijo la doctora, sonriendo. ─Doce semanas. 167 latidos por minuto. Está perfecto. Has llevado la alimentación muy bien estos dos meses a diferencia del primer mes. ─ Recordó ─¿Quieren foto?
Pero sin embargo Shaoyou no pudo hablar, sentía como si se le llenaran los ojos. Aquella sensación de siempre, de sentirse solo incluso siendo acompañado, incluso cuando el padre de su bebé se encargaba de todos los gastos. Incluso de él, pero el vacío sigue intacto. Haciéndose más grande cada mes que pasaba. Cada que el bebé crecía dentro. Shaoyou solo asintió a las palabras de la doctora.
Gao Tu aprieta su mano cuando vio su expresión, no soportaba ver así a su amigo, pero no podía hacer nada más que darse su apoyo, hacerse saber que a él si le importaba, que él si estaría allí cada vez incluso cuando no lo pidiera, como siempre lo había hecho.
⎯ Mira eso. Escandaloso e inquieto desde ya. ─ animó un poco observando la pantalla.
Le dieron dos fotos al final de la consulta. Claramente borrosas, en blanco y negro. Del tamaño de un limón, con un corazón que no para. Que late. Shaoyou con una de las imágenes en sus manos se quedó observándola. Y casi por instinto propio se tocó el vientre. Por primera vez no se sentía plano. Se siente lleno.
Wenlang abrió la puerta del auto cuando los vio salir de la consulta.
⎯ ¿Todo bien?─ preguntó. Su voz siempre era suave con Gao Tu. Nunca con nadie más.
Gao Tu le mostró sin dudar la foto sin decir nada. Solo con una mirada significativa de Mira. De ¿viste? ¿Viste lo que tu jefe no quiso ver?
Wenlang la observó por unos segundos.
⎯ Le diré.
Y ahí estaba. El otro auto negro. Un auto polarizado, con Motor encendido. Tres horas, Hua Yong llevaba 3 horas ahí, sin entrar, sin llamar, sin hablar. Sin permiso y silencio, como siempre. Shaoyou se detuvo al ver aquel auto que conocía perfectamente. Gao Tu le apretó el hombro.
⎯ Tú puedes o no. Como quieras, es tu decisión si quieres hacerle saber.
Shaoyou lo escuchó y lo pensó por un instante. Como si estuviera tomando una decisión, solo cuando pensó que debía, tenía que hacerlo. Después de todo era el padre de su bebé, se apartó de GaoTu con esa decisión y caminó solo hasta la ventanilla trasera. Tocó el vidrio con vacilación.
El vidrio bajó despacio, Hua Yong, misma imagen de siempre, traje negro, mirada distante, pero escuchando todo a su alrededor. Solo mira la foto en la mano de Shaoyou al bajar el vidrio y luego lo mira a él.
⎯ ¿Late? Debería estar mucho mejor desde que está bajo el cuidado por el que pago a las empleadas ─ dijo. Su voz ronca de 3 horas en silencio.
Shaoyou asintió sin duda, las palabras como siempre haciéndole sentir molestias en su pecho por el tono con el que siempre salen, nunca terminado de acostumbrarse.
Aún así le respondió sin duda.
⎯ 167─ dijo. Y le sale orgulloso, sin querer y una sonrisa inevitable, pero con intención de hacerle saber que le importaba, que le emocionaba ─167 por minuto. Dijo que es perfecto para el primer trimestre, nuestro bebé está bastante bien.
Hua Yong miró la foto otra vez, no pidió tocarla, ni mucho menos pidió detalles, solo asintió una vez.
⎯Bien ─ soltó. ─Vámonos. Hay que regresar a casa.
Subió la ventanilla. Shaoyou sin más regresó al auto en el que venía con su amigo y Wenlang, este arrancó cuando se aseguró de que los omegas habían subido.
Gao Tu se subió atrás con Shaoyou y le susurra inevitablemente un:
⎯ Tres horas. El imbécil estuvo tres horas ahí.
Shaoyou miró por la ventana al otro auto. En el que se encontraba Hua Yong. No lloró. Pero apretó la foto contra su pecho conteniendo todo dolor una vez más por lo insignificante que le parecía todo al alfa.
Conocía la respuesta y aún así seguía arriesgando.
Cuando llegaron a la residencia, Wenlang entró al despacho al que Hua Yong fue directamente. Dejó la copia de la ecografía en el escritorio. Frente a este, sin decir nada. Hua Yong no la tocó. La miró con desinterés, solo hasta que Wenlang se fue, laa agarró y finalmente la observó con detenimiento, con el interés con el que no mostró a Shaoyou.
Recordó el 167 lpm. Las doce semanas y en perfecto estado. El bebé bastante fuerte como su ladito lo decía. No dijo nada mientras la observaba con detenimiento, no llamó a Shaoyou, pero esa noche, la empleada subió con cena al cuarto de huéspedes. En donde estaba el Omega embarazado.
Sopa ligera y Arroz. Nada que dé náuseas y el infaltable té de jengibre. El mismo que Gao Tu le llevaba.
Shaoyou preguntó sin poder evitarlo a la empleada
⎯ ¿Él lo ordenó?
La empleada negó rápidamente. Recordándo las palabras que le habían dado Hua Yong esa noche antes de todo.
⎯ El señor Chang Yu dijo que al señor Hua le gusta que usted se alimente debidamente para evitar complicaciones.
Claro, debió imaginárselo.
Shaoyou lo sabía. Hua Yong no entraba. No preguntaba. No tocaba. Pero estuvo tres horas en un auto y pidió 167 latidos antes que cualquier cosa.
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Para el medio día en la gran biblioteca de la mansión Shaoyou leía, o intentaba. Libros de biotecnología, nunca se había hecho cargo de la empresa de su padre en aquel tiempo, y es más su padre tampoco le dejaba hacerlo. No insistía, quizás por ello nunca supo lo que este realmente hacia con el dinero de la empresa, incluso ahora después de 3 años se enteraba que la empresa de su padre le debía a Beichao Holdings. La puerta se abrió de repente. Sin tocar, como siempre.
Frente a él estaba Hua Yong, con traje a medida y costoso todavía puesto, con la corbata floja. Un atisbo de cansancio laboral en su mirada pero frente a él como si estuviera a punto de decirle algo. Shaoyou ya esperaba las típicas palabras que él ya conocía perfectamente. "El médico dice" pero esperó por un momento y no hubo nada de eso. En cambio quedó sorprendido cuando escuchó lo que el alfa estaba diciéndole.
⎯ Mañana ─ dijo directamente sin perder el tiempo. Sin un hola de por medio. ─Tengo un evento de la Fundación innova para bienes comunes en la noche. Necesito un acompañante.
Shaoyou apenas levantó la vista tratando de comprender sus palabras y parpadeó con confusión sin duda alguna.
⎯ ¿Acompañante?
⎯Sí.
Hubo un silencio junto con su afirmación.
Porque Shaoyou sabía, Hua Yong nunca llevaba a nadie. Ni familia. Ni amigos. Ni mujeres. Ni hombres. Siempre iba solo. Siempre, sin excepción. La prensa lo ha llamado por años "el alfa de hielo" "El soltero de oro"o "El alfa gélido que no tiene corazón".
Shaoyou cerró el libro tan despacio como se convencía a si mismo de lo que esto se trataba.
⎯¿Por qué yo? ─ preguntó. Porque llevaban 3 semanas sin acercamientos, sin una palabra más allá de lo que el médico le informaba a Hua Yong y ahora de la nada Hua Yong le decía que necesitaba un acompañante. Porque Shaoyou llevaba 3 años de ni me mira y ahora mañana a las 19:00.
Se le ocurre. Se le ocurría que tal vez. Que quizás. Que a lo mejor después de la ecografía del primer trimestre, después de tres horas en el auto, después del té de jengibre que sabía perfectamente que fue investigaciones discretas que Hua Yong habia hecho por él...
Hua Yong lo observaba, con aquellos mismos ojos vacíos de siempre, como si adivinara lo que ya se estaba creando en la mente el Omega.
⎯No te hagas ideas ─ Habló rápidamente con una expresión desdeñosa. Igual de frío y cortante. Como esa noche en el baño, como cada vez que Shaoyou cree que es por él ─Tarde o temprano la prensa va a saber que tendrás un hijo. Mi hijo. Y es mejor presentarte ahora como mi 'pareja' que esperar a que el vientre se note y hablen mal. De mi. Del bebé. De la empresa. Sería una pérdida total.
Pareja. Lo decía entre comillas aunque no las hiciera con un gesto. Se le notaba precisamente en la voz, porque Hua Yong no lo ocultaba y no tenía deseos de aquello, honestamente.
⎯Es imagen ─sigue. ─Es contrato. Es negocio. Nada más. Te compraré un traje por la mañana. Chang Yu te recogera las seis de la tarde hasta mi empresa, tengo una firma antes del evento.
Shaoyou asintió. Porque qué más iba a hacer con lo que Hua Yong le pedía, porque cada vez que el hombre hablaba no era pregunta, era aviso de su parte, no aceptaba una negativa, no aceptaba un "voy a pensarlo."
⎯ Entiendo. ─ asiente una vez más, mirándolo apenas ─ imagen...
Hua Yong lo observó solo un segundo más. Hizo un asentimiento con la mirada sin darle importancia a la última palabra murmurada por el omega, entonces sin más que hacer allí, sale. Se va. Y una vez más Shaoyou se quedaba allí, él solo, con el libro en las manos. Con doce semanas en el vientre. Con la palabra imagen clavada en la mente.
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El día siguiente, día del evento. Una media hora antes del evento, GaoTu lo visitaba más ahora y Shaoyou ya no se sentía tan solo, porque ahora tenía a su amigo haciéndole compañía, como justo en ese momento cuando le contó que Hua Yong le pidió que lo acompañara como su pareja en un evento. Esto sorprendió bastante a Gao tu pero luego supuso que lo hacia por lo obvio. Por los rumores que inventaría la prensa cuando vean a Shaoyou, cuando vean su vientre y verlo entrar y salir de la mansión del alfa.
Hua Yong claramente quería dar la ilusión al público que eran una pareja que esperaba un hijo, pero lo habian mantenido secreto. Sabiendo que la vida del empresario era completamente privada.
Tocaron la puerta en ese instante, era Chang Yu con una caja negra, grande y sin logo.
⎯ El señor Hua Yong mandó esto ─Comunicó. Dejando la caja en un costado.─ Dijo que te lo probaras. Si no te gusta, hay más.
Shaoyou tomó la caja y la abrió junto con GaoTu, dentro había un traje color celeste . Con detalles sencillos, pero sin duda elegante, digno de alguien como él.
⎯ Le queda ─ asintió Gao Tu desde el marco. Vino con Wenlang, el alfa esperándolo fuera de la mansión. Porque no lo deja solo.
Shaoyou se lo probó y efectivamente le quedaba perfecto. Como si Hua Yong supiera sus medidas. Y las sabía, de algún manera. De esa noche. De memoria.
⎯Te ves... ─ Gao Tu no terminó. Porque Shaoyou se veía caro, como solía hacerlo hace tres años. Cuando intentaba hacerse ver por Hua Yong. Y ahora se veía suyo Aunque sea mentira.
Ahora es él quien elegía un traje para él.
⎯Te ves como si te hubiera poseído por completo, como si se hubiera encargado de cambiarte por completo ─dijo al fin. Y le dolía porque en parte era lo que hacía con Shaoyou.
Shaoyou se miró al espejo.
⎯ Lo hace cada día. Y te apuesto que incluso eligiendo un traje para mi sería incapaz de si quiera darme una mirada por casualidad, de si quiera decirme que le gusta como me veo─ Dijo con voz baja.
Pero GaoTu no dice nada. Ya no lo hace. Ya no es necesario cuando ya se lo ha dicho todo.
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Chang Yu lo llevó en el auto hasta la empresa donde se encontrarían con Hua Yong después de salir de aquella firma en la empresa. Salió vestido con un traje elegante, diferente al que había llevado en la mañana a la empresa. No dijo nada, solo subió a un lado, no miró a Shaoyou, ni siquiera para aprobar lo que había elegido para vestirlo para aquella noche.
Bajaron del auto al llegar al lugar. Habían Flashes. La Prensa. Hua Yong le ofreció el brazo, sin siquiera mirarlo, para empezar a aparentar y sin darle opción a Shaoyou una vez más.
⎯ Sonríe ─ Murmuró bajo. Solo para él. ─Y no hables. Yo hablaré.
Shaoyou le tomó el brazo cuando asintió con la cabeza a sus palabras, frío y duro. Como todo él y caminan entre la multitud, miles de miradas enfocadas en él, en ellos, en el vientre pequeño pero innegable.
"¡Señor Hua! ¿Quién es su acompañante?"
"¡Hua Yong! ¿Es su pareja? ¿Desde cuándo?"
"¡¿Es el omega hijo de Shengfang, el inversor que quebró hace unos años y nunca soldó sus deudas con Beichao?!"
Hua Yong se detuvo en cuanto vio los micrófonos en su cara, le dio una mirada a Shaoyou y luego a la prensa.
⎯Es Sheng Shaoyou ─ Dice por lo obvio. Voz de De CEO. De dueño, de alguien que posee. ─Mi pareja. Estamos esperando un hijo. Eso es todo.
Mi pareja. Estamos esperando un hijo. Eso es todo.
Las palabras resuenan en la mente de Shaoyou, sabiendo que no significaba nada, que era para aparentar.
Claramente no iba a decir Lo amo. Ni mucho menos Es mi Omega. Hua Yong no lo tocaba más que del brazo. Pero es suficientemente predecible para que la prensa enloquezca. Shaoyou no sonreía, no podía, porque mi pareja sonaba igual que no te hagas ideas.
Y porque Hua Yong lo dijo como lee contratos.
Sin corazón.
Adentro, en la mesa principal, Hua Yong le sirve agua. No vino. No alcohol. Le acercó la silla. Pero no lo miró.
Y cuando un empresario viejo le dijo casualmente a Shaoyou "felicidades, qué buena caza hizo el señor Hua" Hua Yong levantó la vista.
Shaoyou bajó la vista al plato y a sus manos. Al anillo que no tiene. Que no posee y con doce semanas ya es "pareja" de etiqueta para eventos.
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Cena servida y copas de vino sobre la gran mesa. Risas de negocios de por medio, pero Shaoyou no come. El olor a mariscos le revolvía el estómago. Tomó agua y miró el plato. Contaba los segundos, el momento para irse, se sentia incómodo por las miradas dirigidas hacia él.
Despectivas.
Y entonces los oyó.
⎯ ¿Ese no es el hijo de Shengfang? ─ susurró la esposa del director de Qian. ─De Shengfang Biotech.
⎯El mismo ─ contestó otro. Un CEO viejo. Un Alfa con 3 divorcios y 2 demandas para ser exactos. ─Quebraron hace 3 años. Escándalo total. El padre vendió hasta los microscopios.
⎯Y ahora manda al hijo a cazar ─se reía una omega con diamantes en el cuello. ─ A ver si pesca a Hua Yong con ese hijo y recupera la empresa. Desesperado.
⎯ Clásico. Omega bonito, padre arruinado, alfa millonario. Lo vi cien veces.
Las voces no eran bajas, eran exactamente para que las oyera. Para que supiera, para que se arrodille.
Shaoyou apretó la copa con rabia, con contención. El agua en ella temblaba. Las lágrimas le quemaban en las órbitas pero no cayeron, no aquí. No delante de Hua Yong ni de los presentes. Miró a Hua Yong, buscando algo, quizás defensa o negación. Un cállense
Hua Yong cortaba su carne y masticaba. Tomaba vino pero aún así no levantó la vista. No era vergüenza, nunca era vergüenza. Es que no le importaba. La gente hablaba. Siempre hablaba. Él no gastaba saliva en perros.
Pero Shaoyou no lo sabía, solo veía silencio. Solo sentía que lo dejaron solo otra vez. Como en el evento hace 2 meses. Como hace 3 años.
⎯ ¿Joven Sheng? ─ El CEO anciano se le acercó. Con la copa en mano y aliento a whisky. ─Su padre y yo fuimos socios. Una lástima lo de Shengfang. Dígame, ¿ahora trabaja... de acompañante? Muy listo. Hua Yong es el mejor partido de la ciudad. Aunque frío, ¿eh? Pero bueno, por dinero...
Shaoyou se levantó sin pensarlo dos veces. La silla rechinando, llamando la atención.
⎯ Yo no...─ empezó y la voz se le rompió. Doce semanas. Hormonas a flote y tres años de amor no correspondido, silencioso.
Caza.
Acompañante.
Desesperado.
Esas palabras...
Estaba haciendo el ridículo. Lo sabía, le temblaban los labios al tratar de argumentar alguna palabra, con las lágrimas amenazando con salir. Y si hablaba iba a llorar y si lloraba ganaban ellos.
Y entonces es cuando Hua Yong deja el tenedor. Comprendiendo que es suficiente. El estruendo no fue precisamente fuerte, no fue escándalo. Es un sonido mínimo contra la porcelana, pero la mesa entera se calla. Se limpió la boca con la servilleta despacio y la dejó al lado del plato mientras la doblaba bien.
Se levantó acomodando su traje con elegancia. Listo para destruir sin inmutarse.
⎯Señor Chen ─ Habló con voz determinante, esa que usaba en una sala de juntas. Observó al CEO viejo. No parpadeó en lo absoluto.
⎯ Mi pareja no trabaja de acompañante. Mi pareja está embarazado. De mi hijo. Y si vuelve a abrir la boca para hablar de él, de su padre, o de Shengfang Biotech, le recuerdo que su empresa me debe dos contratos que puedo romper hoy y ahora.
Silencio.
El anciano se puso pálido y la copa le tembló en la mano.
Hua Yong se giró y miró a la omega de los diamantes.
⎯ Señora Li. Su esposo me pidió un préstamo el mes pasado para tapar el hueco de su casino. ¿Quiere que hable de desesperación también? ¿Delante de todos?
La mujer bajó la vista con evidente vergüenza al verse expuesta de esa manera.
Hua Yong no gritó. No insultó. No defendió con lo amo. Solo puso precios, porque eso entiende la gente. Luego su mirada se dirigió a Shaoyou. Y lo nota, el Omega tenía las lágrimas en las pestañas. Lágrimas que no cayeron pero estaban a nada de hacerlo.
⎯ Estás haciendo el ridículo ─ le dijo en un tono bajo, solo para él. ─Siéntate. Come algo o nos vamos. Pero no llores por ellos, no valen el agua.
Pero Shaoyou sabía que eso no es consuelo. Es orden. Es firmeza, pero también le puso la mano en la espalda. Un segundo, para guiarlo a la silla y es lo único real en toda la sala. Shaoyou se sentó.Hua Yong se sentó después de él y volvió a su carne como si no hubiera pasado nada.
La cena siguió. Nadie habló más de Shengfang Biotech, nadie miró más a Shaoyou.
Solo Gao Tu, en casa, veía la transmisión en vivo de la prensa y le envío un mensaje a Wenlang sin poder evitarlo, uno que decía:
"Tu jefe acaba de enterrar a 3 personas sin levantar la voz. Dile al imbécil que gracias."
Wenlang lo leyó. Observó a Hua Yong en la pantalla. Y por primera vez le sorprendió que diera aquella respuesta como detonante, cuando comúnmente dejaba que hablaran. Quizás y solo quizás pensó que ver al Omega a punto de llorar le hizo contestar finalmente a los murmullos.
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Aún me queda un cap de los 3 que he escrito de este fic en mis borradores por subir, así que como saben el lunes se los iré dejando mientras pienso si sigo escribiendo de largo más de este hasta avanzar un poco más por haberlo abandonado mucho tiempo, porque mi mente está en negación con dejar ir secrets and lies hdkajdjs
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