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𝙴𝚕 𝚐𝚞𝚊𝚛𝚍𝚒𝚊𝚗 𝚜𝚎𝚌𝚛𝚎𝚝𝚘 [𝙵𝚛𝚎𝚎𝚗𝙱𝚎𝚌𝚔𝚢]

3.1

jindoltheworld

Nunca antes en su vida se había sentido tan nerviosa de tener que ir a la escuela. Ni siquiera el primer gran día tenía comparación con atravesar las puertas del lugar con la sospecha de que la chica que solías odiar era posiblemente la persona que te confiaba sus secretos en una cabina y que posiblemente estaba enamorada de t-----

Becky nisiquiera podía decirlo. Simplemente sonaba tan ridículo.

Su primer idea fue evitar a Freen. Al menos hasta que lograra organizar sus ideas. El problema era que había olvidado sus cosas en su casa un día antes y no le dejó más opción que ser una buena persona y devolverselas. 

Entró al salón de clases y su vista buscó a la pelinegra. Estaba en su escritorio jugando en su teléfono como cualquier otro día. Su cabello suelto, su ceño fruncido por la concentración y su uniforme perfectamente arreglado. El chico a su lado se acercó para decirle algo que la hizo reír y Becky quedó tan atrapada por ese glorioso sonido que tropezó y cayó justo sobre el escritorio de Freen. 

Su risa paró cuando se dió cuenta. Su sonrisa se esfumó por completo y sus ojos se ampliaron en preocupación antes de reemplazarlos con una mirada inexpresiva y unas mejillas ligeramente rojas. 

"Tú, uh---" Becky echó un vistazo para ver si el chico le prestaba atención. No lo hacía. Probablemente la única persona que la miraba era Freen pero sus nervios le pintaban el ambiente tan pesado como solían hacerlo en los viejos tiempos con esa misma chica. "Olvidaste esto."

Freen no dejaba de mover su mirada de arriba a abajo y de un lado a otro. "Oh. Gracias."

¿'Oh. Gracias'? ¿Eso era todo? Extraño. No. Bueno. 

"No hay de qué."

Caminó hacía su butaca. Freen la miró sobre su hombro encontrándose ambas miradas. Está vez no fue la castaña quién casí se rompía el cuello, de hecho, el cuello de la otra chica chasqueó de lo rápido que regresó su mirada hacía el frente. Era como si se hubiera avergonzado de haber sido atrapada. 

Becky no podía dejar de preguntarse porqué Sarocha Confidencia Chankimha estaba actuando como una tímida chica de preparatoria con un crush. Oh, espera. Es porque era una tímida chica de preparatoria con un crush.

El calor subió por su rostro y dejó caer su cabeza entre sus brazos, ¿cómo era posible esto? No podía ser posible.

Freen no era la chica de la cabina. No había manera alguna. 

Y lo descubriría pronto.

Había llegado la hora. Esa hora del día. 

Su estómago se iba a quemar en cualquier momento por las ansias. 

Las bisagras rechinaron cuando entró la siguiente persona. Becky aguantó la respiración escuchando como sus piernas caían sobre el asiento y los pies golpeaban contra el suelo. 

Respiró hondo para hablar. "Bienvenido a la---" 

"Lo arruiné todo." 

Becky puso toda su atención. Era toda oídos. Y también hormigueos y nervios e histéricos latidos escandalosos que provenían desde su pecho. 

"¿Hola?" La persona habló de nuevo ante el silencio. "¿Aún estás ahí?" 

La castaña apenas y lograba respirar. 

"¿Es en serio? Pagué por esto, es de mala educación hacerme perder mi tiempo." 

Esa voz. Esa actitud. ¿Cómo no la pudo reconocer antes? No se equivocó. No había dudas. Era Freen. Siempre fue Freen. 

"Aquí estoy." Se aclaró la garganta y continuó. A pesar del nuevo dato tenía que cumplir con su responsabilidad. "¿Cómo es eso de que lo arruinaste?"

"Casi, puede que de alguna manera, casi me le confesara." 

Y así fue. Cuando Freen dijo algo sobre cómo la hacía sentir. 

Calor se regó por todo su cuerpo. Pensar que incluso desde el primer grado había ocupado una parte de los pensamientos de Freen. Estuvo ahí siempre de la misma manera en la que la pelinegra lo estuvo en su mente. Como una semilla irremovible que ahora estaba floreciendo con ramas en su corazón. 

"Oh, no." 

"¡No lo pude evitar!" Freen gruñó. Finalmente Becky lograba entender toda la situación. "Estábamos teniendo un gran rato juntas y entonces ella me empezó a hacer preguntas sobre el pasado y..." Iba bajando el tono de voz. No necesitaba explicarlo. De cualquier modo, Becky estuvo ahí. "Soy una idiota."

"¿Por qué crees eso?"

"¡Ella quería que fuéramos amigas todo este tiempo! Y yo lo arruiné." Soltó un suspiró cargado de culpa. "No es de extrañar lo difícil que fue ganarme su confianza." 

Becky sentía el corazón en la garganta. No se equivocaba. La castaña había mantenido un gran muro contra Freen. Pero en los días que habían pasado juntas, la pelinegra supo encontrar un camino a través de esa fortaleza. 

"¿Le dirás sobre tus sentimientos de nuevo? Quiero decir, ¿te declararás al 100%?" Preguntó Becky. Sentía la garganta y la boca seca y estaba segura que que iba a explotar si Freen respondía----

"No creo que pueda hacerlo." 

----No eso. Se relajó por un segundo. 

"¿Y si me dice que no?" Dijo Freen. "¿Qué tal si cree que es una broma?" 

Se lo cuestionó ella misma. ¿Diría que no? Le constaba que Freen no estaba jugándole una mala broma. Y que tampoco era sólo un pequeño amor platónico de preparatoria. No trataba de usarla o burlarse de ella. Freen real, honesta y genuinamente la quería a ella. 

Tomó aire pesadamente. Sentía que estaba apuntó de tener un paro cardíaco.

Freen la quería. Oh, hombre. Necesitaba calmarse. "¿No se estaban volviendo cercanas?" 

"Lo estábamos. Lo estamos. Eso creo." Becky quería decirle sí. Que sí eran más cercanas. Más de lo que ella creía. "No quiero arruinar más las cosas. Siento que por fin pude ganarme su confianza. ¿Y si se lo digo y todo se vuelve incómodo y ella se pone extraña?" 

Tragó fuerte. Demasiado tarde para eso. Ya se estaba volviendo loca. No podía imaginar como sería su reacción si Freen le decía sus sentimientos de frente. Tan sólo ahora, quería desaparecer, saltar de arriba a abajo y encerrarse en el almacén de mantenimiento y nunca salir. 

"¿Y qué pasaría si no es así?" Murmuró Becky. 

Freen resopló. "Sueño con eso, pero dudo mucho que sea así."

Sueño con eso. Si Becky ni estuviera sentada, juraría que se hubiera caído de rodillas. Soñaba con ella. Era increíblemente cursi pero no podía negar que esas palabras removieron algo dentro de ella. Era la chica de sus sueños. 

"Ya no sé que más hacer," Freen continuó. "He hecho de todo. Le pedí disculpas, fuí yo misma, traté de conocerla mejor. Incluso le conté cosas sobre mí. Le hablé sobre mi abuela y mis padres. Cosas de las que nadie sabe. Ni mis compañeras del equipo de voleibol."

Su rostro enrojeció totalmente de nuevo. Si aún dudaba de que está chica fuera Freen, ahora estaba segura. 

"Por favor, evitar la información personal en la cabina."

"Lo siento." Resopló. "Es sólo que, en serio, me gusta mucho. Ha sido muy difícil no gritárselo simplemente. ¡Y lo hubiera hecho! Pero hubieras visto su rostro cuando le insinué mis sentimientos. En verdad me asustó." 

Becky mordió su labio. Su mente se movía tan rápido como su pulso. Pensar que Freen le tenía esa confianza que ni siquiera a sus amigas más cercanas les tenía o que le había mostrado partes de ella que normalmente trataba de ocultar. Pensar en que todo este tiempo siempre fue todo por ella. 

Había cientos de chicas en la escuela. Muchas lindas, agradables, inteligentes. Muchas chicas que no eran ella. Becky podría nombrar un par en las que Freen podría haberse fijado. Muchas que encajaban mejor con alguien como Freen. Se merecía el mundo entero por ser tan valiente y honesta. Se merecía a alguien tan increíble como lo era ella.

Y no era ella. No Rebecca Armstrong. 

Era algo muy loco. No existía forma en que Freen Sarocha pudiera sentir algo por ella. Pero aquí estaban. No importaba lo mucho que intentara darle la vuelta, sacarse de la ecuación, hacer teorías sobre alguien más, los hechos regresaban en una gran flecha que la apuntaba. La información se unía. Todo encajaba. Cada interacción que habían tenido fue declarado en palabras de la pelinegra dentro de esa cabina. Cada momento compartido entre ellas hasta lo que sea que fueran ahora. La noche anterior y ahora mismo. 

"Tal vez no seas tú el problema," dijo Becky. Porque realmente no lo era. Nunca lo fue. "Tal vez sólo necesita más tiempo."

"¿Eso crees?" La otra chica preguntó esperanzada. 

La castaña sintió todo el peso sobre sus hombros. "Ya hiciste todo lo que estaba en tus manos, ahora es su turno."

"Creo que tienes razón."

Sabía que la tenía. Freen había hecho suficiente. Es como si le hubiera dejado un camino de restos de pan todo este tiempo y ella lo había ignorado. Se había expuesto tan claramente que le sorprendía lo tonta que fue por no haberlo notado antes. Y es que algo así jamás hubiera pasado por su cabeza pero ahora, irónicamente, sólo podía pensar en Freen y que en su corazón y en su mente tenía un gran espacio para ella.

"Terminó el tiempo." 

"¿Ya?"

No. Pero Becky no podía estar un minuto más sentada en ese lugar. "Lamentablemente." 

"Bien." Se puso de pie con un triste suspiro.

La castaña gruño y cayó sobre su asiento. 

¿Qué iba a hacer ahora?

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