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𝙴𝚕 𝚐𝚞𝚊𝚛𝚍𝚒𝚊𝚗 𝚜𝚎𝚌𝚛𝚎𝚝𝚘 [𝙵𝚛𝚎𝚎𝚗𝙱𝚎𝚌𝚔𝚢]

1.4

jindoltheworld

Caminando por el gimnasio, ahí estaba Becky. Inspeccionaba los carteles y se aseguraba que los estresantes pep rally de los cuales estaba a cargo salieran perfectos. 

Con portapapeles en mano revisaba la lista mientras observaba e indicaba detalles a los voluntarios que ayudaban con los toques finales.

"Con cuidado" grito para los dos estudiantes que se encontraban en escaleras colocando una pancarta. 

Asintieron con un pulgar arriba y continuó subiendo las gradas para tener una vista más amplía de la cancha. Estaba tan absorta en sus deberes que ni siquiera había notado a cierta pelinegra en uno de los asientos más abajo. Normalmente Freen era difícil de ignorar. Ella... Brillaba tanto, por así decirlo. Siempre tan imponente, tan ruidosa y eso sin ni siquiera abrir la boca. 

Becky siempre la notaba, incluso sin querer. Era como si ella fuera metal y sus ojos fueran imanes atraídos a su boba (Y linda) cara. 

Estaba tan metida en sus pensamientos cuando escuchó como agresivamente alguien preguntaba- 

"¿Qué estás haciendo aquí?"

Casi perdía el equilibrio sobre las escaleras y su vida pasó frente a sus ojos cuando creía que su cara se estrellaría sobre la cancha. Tal vez eso hubiese sido mejor que encontrarse cara a cara con Freen quien al girarse se encontró con la castaña arrodillada. 

Su mochila estaba abierta y tenia un libro de texto y un cuaderno en su regazo. "El gimnasio es un lugar extraño para hacer deberes escolares pero bueno, cada quién." Pensó. 

"Trabajando." Respondió Becky.

"Oh cierto eres parte del Consejo." 

"Vice Presidenta." No sólo era una parte, ella era el hueso vital del Consejo Estudiantil. 

"Como de esperarse." 

Becky entrecerró los ojos y revisó el lugar buscando a la capitana del equipo de voleibol o a la odiosa Kade. Ninguna de ellas estaba y repentinamente comenzó a sentirse levemente nerviosa.

"¿Estudiaste para el examen de historia?"

Espera. Freen Sarocha realmente le estaba preguntando algo sobre... ¿Clase? No es como que tuvieran algún otro tema de que hablar. En realidad ni siquiera se hablaban. Y de no ser por el hecho de tener la mismas clases por un par de años, siempre se hubiesen evitado. Ella era popular y hermosa, mientras que Becky era... Becky. Sus círculos nunca se toparían y sus intereses de seguro polos opuestos. 

No entendía que hacía ahí preguntándole casualmente sobre exámenes. Seguramente no era algo inofensivo. Probablemente Kade saldría de algún lado y le lanzaría globos llenos de gelatina mientras Looknam grababa todo y después lo subían a Internet para que todos se burlaban de ella. 

Era eso. Seguro eso tenía que ser. 

Se encogió de hombros en respuesta. 

"Cierto. Apuesto a que nunca haz tenido que estudiar para algo." 

Si eso era un cumplido, perdió el sentido.

"¿Qué te hace pensar eso?" 

"No seas tan modesta." La pelinegra soltó una pequeña risita. "Todo mundo sabe que eres la mejor de la clase." 

"No. No lo soy." De hecho era Irin. Bueno, ambas lo eran. Siempre alternaban entre quién era la primera y quién la segunda. Justo ahora era Irin y Becky estaba bien con eso. Con lo que no estaba bien era con lo ofendida que parecía Freen por su respuesta. 

"Oh." Bajó la mirada.

"Ajá. 'Oh.'" Sintió como la irritación le invadía. "Actúas como si me conocieras."

Inspeccionó sus uñas aparentando mayor interés. El esmeralda le quedaba bien. "En realidad actuar no es lo mío."

"Pues justo ahora haces un buen trabajo." Escupió sus palabras y seguido se rio sarcásticamente de su audacia. "Como si en verdad te importara el examen de historia o yo."

"Sólo era un pregunta." La miró y contestó de igual manera. Y aquí estaba. Aquí estaba la sarcástica Freen de siempre. "¿Es eso un crimen? Dios, no es para tanto Rebecca"

Sus defensas bajaron inmediatamente y sintió como se esfumó la réplica que tenía preparada en su garganta. Era estúpido pensar que Freen no sabría su nombre. Sabían quién era la una a la otra desde siempre. Así que no debía ser una sorpresa que conociera su nombre, pero había algo extraño en escucharlo directamente de su boca. Como si fuesen cercanas. Como si hubiera practicado como decirlo y como debía sonar.

Apretó el portapapeles obligándose a ignorar el pensamiento. Se sentía extraña y no sabía porqué. Tal vez porque la pelinegra siempre había sido una idiota con ella y ahora de la nada tenía ganas de llamarle por su nombre como si fuesen amigas.

"Tengo cosas que hacer."

Freen se encogió de hombros. "Como sea. No me importa."

Y bajó las escaleras a pasos grandes mientras murmuraba maldiciones con todas sus ganas sólo para Freen Sarocha.                  

"Hablamos."

Tercera vez. Wow. Si tendrían clientes habituales tal vez deberían de subir la tarifa.

"¿Lo hicieron?"

"Fue muy rápido pero si." La chica sonaba entusiasmada con su breve encuentro.

Amor joven. Becky sentía algo de envidia. La última vez que ella tuvo algo así de emocionante en su vida fue durante la primaria cuando el niño que solía comer pegamento le dejaba dulces con caras sonrientes en su escritorio. Se sentía halagada pero sólo era una niña regordeta e incómoda en ese entonces.

No es que hubiese cambiado mucho. Las grandes mejillas se habían ido pero sentía que era una persona intolerable de alguna forma. Era ruidosa, tenía esas poderosas cuerdas vocales que no sabía controlar al hablar. Era muy aferrada y siempre terminaba haciendo todo de la mejor calidad posible, pero eso venía con un precio. Sentía que era demasiado inteligente y eso la dejaba en el fondo de la jerarquía social.

Así que si no sería protagonista de su propia historia romántica de preparatoria, supuso que vivirla indirectamente a través de los anónimos era la mejor segunda opción.

"¿Y de qué hablaron?"

"Clase."

"¿Sólo eso?"

"Ella no es alguien a quien sea fácil sacarle conversación. Los nerds son raros."

La castaña posó su mano en su pecho ofendida. No todos eran raros ¿o si? Ella no se veía así misma como alguien 'rarita', pero supuso que nadie lo hacía. Probablemente si lo era un poco después de todo.

"¿Qué es lo 'raro' sobre ellos?"

"Para empezar. A ellos en verdad les gusta estudiar." Simuló un sonido de alguien vomitando. "Sólo a los nerds y a los psicópatas les gusta estudiar."

"¿Y si ella es una psicópata?" 

"Nah. Ella no sería capaz de algo así." 

"¿No?" Interesante elección de palabras. Como si la chica prestara más atención a su crush de lo que quería aparentar. 

"Ella es muy amable para eso. Bueno, es linda cuando no está siendo una idiota conmigo." 

"Creí que no se hablaban." 

"Y jamás lo habíamos hecho. No lo hacemos. Pero pasó. ¡Y fue una idiota!" 

Murmuró algo en voz baja que apenas pudo escuchar. Las palabras 'grosera' y 'pequeña mierda' fue todo lo que logró distinguir la castaña. 

"Escucha" Becky prestó atención. "Tenía todo planeado. Le preguntaría sobre clase y entonces le pediría ayuda con la tarea. No es que no la entienda porque si la entiendo, pero ya sabes. El plan." 

"Gran plan." Para conquistar a la persona que te interesa. En realidad no sabía nada del tema pero eso había leído en novelas románticas y visto en dramas adolescentes.

"Pues no funcionó." Soltó. "Me mandó al demonio." 

"¿Y qué es lo que salió mal?"

"¡No lo sé! Incluso le hice un cumplido. Creí que a los nerds les agradaba cuando decías cosas lindas sobre su cerebro." 

"Su cerebro no es todo lo que tienen." Por más que le gustara ser reconocida por su intelecto, eso se desgastaba. Ella no sólo era la Vicepresidenta del Consejo Estudiantil. No sólo era la segunda o primera de la clase. No sólo era quien recibía las mejores calificaciones. Había más de ella. Siempre había más en las personas de lo que ves a simple vista. 

"Y de nuevo aconsejando." La chica le recordó.

"Tienes razón. Lo siento. Continúa."

"Quiero decir ¿qué más puedo hacer?" Preguntaba genuinamente. "No puedo decirle que es hermosa. Eso ya es material de segunda cita. Ni siquiera llego a base siéntate-conmigo-en-el-almuerzo aún."

La castaña sonrió. Eso fue tierno. El almuerzo era algo más grande. Una razón por la que ella prefería una pequeña mesa con pocas o ninguna persona, las cuales, por cierto, siempre eran miembros del Consejo. 

"¿Por qué no le pides que se siente contigo?"

La chica resopló. 

"De acuerdo. Paso por paso. ¿Por qué no empiezas por conocerla bien primero?" 

"Pir qui ni impizis por cinicirli bin primiro." La imitó. La castaña estaba muy desconcertada como para ofenderse y además era demasiado amable como para regresar una respuesta más grosera en especial cuando escuchó un suspiró triste. "¿Y qué si ella no me quiere conocer a mi?" 

"¿Por qué no habría de querer?" 

"Si me conocieras, lo sabrías."

Inclinó su cabeza con interés. Así que no era tan engreída como aparentaba. Había inseguridad ahí.

"Sólo sé tú misma." Respondió. 

"Ese es el problema." 

"¿Tú eres el problema?" 

"Ella sin darse cuenta que clase de persona soy es el primer problema." Respondió bruscamente. "¿Cómo se supone que seré yo misma cuando ni siquiera se fija en mí de todos modos?" 

Eso sí era difícil. Becky prefirió desviarse. "La cabina es sólo para decir sus secretos, no podemos aconsejarle." 

"Wow. Que hipócrita." 

Deseó que pudiera ver su sonrisa de disculpa. También deseó poder ser más de ayuda pero ella ya había cruzado la línea y se sentía mal por interferir en una situación que no conocía completamente. 

Justo cuando estaba a punto de darle sus condolencias su cronómetro sonó. Le entristecía que los siete minutos hubiesen terminado. Entre más hablaba con esa chica, más curiosa se sentía sobre su dilema y las personas que envolvía. Y con eso, más deseaba que las cosas funcionaran. 

"El tiempo acabó."

"Si, si ya me voy." La silla hizo un ruido cuando se puso de pie pero no se fué. "¿Tú en verdad crees que ser yo misma funcionaria? Puedes responder eso ya que el tiempo terminó."

Técnicamente podía y aunque no, Becky estaba bien con eso. Ya había cruzado la línea de cualquier manera. 

"¿Cómo puede gustarle a alguien lo que no conoce?" 

"¿Estás segura que no eres el consejero real?" 

"Totalmente."

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