𝙃𝙚𝙧𝙢𝙤𝙨𝙖𝙨 𝙢𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙖𝙨 ; 𝙁𝙧𝙚𝙚𝙣𝘽𝙚𝙘𝙠𝙮 [G!P]
𝙁𝙄𝙉𝘼𝙇
POV Becky
Hacemos el amor contra la encimera del baño, nuestros cuerpos se mueven frenéticamente. Es exactamente lo que necesito-besos hambrientos y desesperados, la encimera de granito dura y fría debajo de mí, dedos gentiles acariciando mi cabello, besos suaves presionando mi sien. Estoy agradecida de sentirme algo más que entumecida.
— Sí, fóllame. Con más fuerza. — ruego, agarrando sus hombros.
Freen se estrella contra mí, su dura polla deslizándose dentro y fuera en un ritmo riguroso.
Mi mirada cae de la suya y miro entre nosotras hacia el lugar donde estamos unidas. La vista es erótica y carnal, y mi interior se aprieta a su alrededor, probando un bajo gemido desde su garganta.
— ¿Te gusta eso, bebé? — presiona hacia adelante de nuevo, enterrándose hasta la empuñadura y mi cabeza cae hacia atrás.
— Sí… — gimo. —Más fuerte — le pido de nuevo.
De repente me levanta de la encimera, me toma por debajo del trasero y me carga hacia la habitación.
Me deja caer en el colchón y baja su mirada. Su dura polla está húmeda con mis jugos y su abdomen está tenso, pero su rostro se mantiene en completo control. — Ponte de rodillas.
Obedezco con rapidez, acomodando mis manos y mis rodillas. Posada en la cama completamente desnuda y lista, espero a ver lo que planea para mí. Freen agarra la parte posterior de mis rodillas, empujándome hacia atrás hasta que estoy en el borde del colchón. Pasa sus manos por mis piernas, mi trasero, luego empuja hacia adelante mi espalda alta, sus manos descansan en medio de mis hombros hasta que bajo mi pecho a la cama. Girando la cabeza, coloco una mejilla contra el colchón, y la miro.
Todavía está calmada, en control y completamente sexy. — ¿Quieres ser dominada y follada con fuerza? — pregunta. Asiento, manteniendo mis ojos fijos en los suyos.
Su mirada se oscurece y mi interior salta con anticipación.
Se alinea contra mí y empuja hacia adelante. Amo la forma en que mi cuerpo se estira a su alrededor y empujo también, atrayéndola más profundo dentro de mí.
Con una mano asegura mi nuca, y con la otra palmea mi trasero. Siento su pulgar frotando mi entrada trasera y me estremezco. Con su polla todavía bombeándome, presiona un dedo en mi trasero.
— Maldición, Bec. — gime.
Cada sensación, cada áspero susurro de su aliento enciende todo mi cuerpo. Empujo mi culo hacia atrás, encontrando sus duras arremetidas.
— ¿Es lo que necesitas? ¿Necesitas que sea ruda? — se inclina sobre mí y gruñe contra mi oreja.
Lloriqueo de placer, mi interior grita—: ¡Sí, sí, sí!
Sus caderas colisionan con las mías, duros sollozos de placer se arrastran
por su garganta después de cada empuje brutal.
El orgasmo me azota, robándome el aire y obligándome a liberar un duro sollozo. Me estremezco, apretándola en mi interior, deliciosamente, mientras me desplomo.
Finalmente, el aire retorna a mis pulmones y repito su nombre una y otra vez. Siento el momento en que su polla se hincha y derrama su caliente liberación en mí.
Después, Freen me gira para enfrentarla, después besa mi rostro, mis parpados, mis mejillas, mi frente, diciéndome lo mucho que me ama. Luego trae un paño caliente, junto con mi ropa y me limpia.
Me siento saciada y en calma mientras me viste y me mete a la cama. Mis extremidades están cansadas y doloridas, y entre mis piernas arde de la manera más maravillosa.
Las últimas semanas han sido un ciclo interminable de tomar vino en la tarde para ayudarme a terminar el día, pastillas para dormir que me noquean en la noche, y lágrimas que derramo con demasiada facilidad. La terapeuta que Freen envió el primer día en que regresó al trabajo no ayudó. Ella no podía entender la profundidad de mi relación con mi hermana. La pérdida fue inimaginable. Mi única forma de terapia ha sido correr. Justo como cuando Irin estaba enferma. Me calma, adormece mis extremidades y me ayuda a seguir adelante, aunque sólo por poco tiempo. Pero como aprendí esta noche, intimar con la mujer que amo triunfa sobre todo lo demás. Me siento mejor de lo que lo he hecho en días.
Un golpe en la puerta de la habitación llama nuestra atención. No sabía que alguien más estuviera aquí.
— ¿Freen? — pregunto.
— Ya vuelvo.
Se desliza en un par de pantalones deportivos y luego va a responder la puerta.
POV Freen
— ¿Toda está bien aquí? — pregunta Jeff, echando un vistazo para mirar dentro de la habitación—. Escuché unos gritos.
— Sí, ignora eso.
Su expresión se endurece. — No me digas que estás pensando con tu polla en un momento como este.
— Mierda, no. Sólo pienso en ella, en hacerme cargo de sus necesidades. No de las mías, confía en mí.
— Y ella necesitaba...— él arquea sus cejas.
— Déjalo estar, joder. — ladro.
— Bien. La comida está lista. — dice, rodando los ojos.
— Tráela.
Vestí a Becky con un par de pijamas y cuando Jeff entra, se encuentra sentada contra la cabecera con sus piernas cubiertas por mantas.
— ¿Jeff? No sabía que estabas aquí. — sus mejillas se tiñen de rosa cuando se da cuenta de que tuvo intenso y ruidoso sexo mientras él se encontraba en la casa. Becky lo observa moverse por la habitación mientras balancea una bandeja en sus manos.
— Cocinó para ti mientras yo...te cuidaba.
Comparte una sonrisa conocedora conmigo antes de regresar su atención a Jeff.
— ¿Qué es? — pregunta Becky, sonriéndole a Jeff.
— Freen dijo que te gustaban los macarrones con quesos y los caramelos rosados. — le regala una de sus sonrisas engreídas.
— ¿Caramelos? — sus ojos se mueven rápidamente hacia mí.
Su reacción es inesperada. — ¿Eso está bien, dulzura?
Jeff baja la bandeja a su regazo. Hay un tazón de macarrones con queso que no se ve tan mal, a pesar de estar preparado por mi hermano que sorprendentemente puede cocinar, y un vaso de vidrio lleno con dulces rosados. Debe haber abierto todos los paquetes y escogió sólo los rosados. Lindo detalle.
Lágrimas llenan los ojos de Becky y aparta la mirada para ver a Jeff, luego regresa a mí.
—¿Cómo lo supiste? — pregunta, y una sola lágrima se derrama por la esquina de su ojos. La seca con el respaldo de su mano.
Me encojo. — Sólo lo sabía. — no quiero avergonzarla al explicar que la escuché susurrando y murmurando ebria acerca de los dulces.
— ¿Ella de verdad está aquí, eh? — dice Becky a nadie en particular mientras desenvuelve uno de los dulces, y lo lleva a su boca. Cierra los ojos y mastica lentamente, liberando un pequeño suspiro de felicidad.
Jeff y yo intercambiamos una mirada y brevemente nos preguntamos si ha perdido la cabeza, pero entonces Becky nos anima a sentarnos en la cama mientras come, y nos cuenta la historia acerca del dulce que su hermana y ella siempre compartieron y las últimas palabras de Irin para ella en su carta.
Mi pecho se aprieta mientras comprendo la profundidad del significado detrás de esto y el increíble lazo que las dos comparten, tan bien el sacrificio que hizo Becky para hacer feliz a su hermana. Mi chica es increíble de tantas maneras.
Después de un par de bocados de macarrón, Becky le agradece a Jeff y nos dice que tiene sueño. Jeff se lleva los platos y apaga las luces, me acurruco en la cama con ella, aferrándola con fuerza contra mí y la sostengo hasta que su respiración se hace lenta y tranquila y se duerme.
POV Becky
Irin ha estado gritándome todo el día. Mientras me siento alrededor enojada en mi forma habitual, te juro que puedo sentirla. Prácticamente puedo oírla. Ella me dice que me levante de mi culo y siga adelante con las cosas. Y la odio por eso.
He regresado a trabajar de media jornada con Nam. He estado corriendo varias veces a la semana. Las cosas están regresando a la normalidad conmigo y Freen. Ya no se retiene conmigo más. Se entrega a mí libremente, entendiendo que nuestra intimidad compartida me ayuda. Pero aún no soy yo y a través de alguna extraña conexión de hermanas, Irin me está llamando a salir en escena.
Subo las escaleras y saco la carta de la caja especial en la parte de arriba de mi vestidor donde la mantengo. La releo dos veces, buscando pistas. El dibujo del pene aún me hace reír.
Concéntrate, Becky.
La tercera vez que la leo, lo entiendo. La realización me da una bofetada en la cara. Ella no me quiere yendo solo con los movimientos de mi vida trabajando, trotando, haciendo el amor con mi novia hermosa en la noche. Quiere más de mí. Ella quiere más para mí. En la fiesta de la piscina me retó a vivir cada día como si fuera el último.
Me hundo en la cama con la carta en mis manos.
Mierda.
Quiero gritarle, decirle que no es tan fácil de hacer. La verdad es que no tengo idea de cómo hacerlo. Toda mi vida he vivido para complacer a los demás. Mantuve buenas calificaciones y nunca di a mis padres una razón para preocuparse - ellos tenían una hija con cáncer - no necesitaban ningún tipo de estrés adicional en sus vidas. Yo era una buena hermana, una buena persona.
Educada, de buenos modales, todo lo que se suponía que debía ser. Venderme a mí misma en la subasta fue la cosa más loca que he hecho, e incluso eso no era por mí.
Maldición, Irin.
Tengo imposibles conversaciones conmigo misma toda la tarde, tratando de descubrir que quiere de mí. ¿Paracaidismo? ¿Saltar de un puente? ¿Qué?
Y entonces me doy cuenta.
Nunca quiso que hiciera algo loco solo por el golpe de adrenalina. Todo lo que quiso era que fuera feliz.
— Lo estoy logrando. — le digo a la cocina vacía.
Dios, siento como que estoy perdiendo la razón.
Observando el reloj. Una hora más hasta que Freen este en casa.
Una hora más para idear algo que hacer esta noche para demostrarme a mí misma que puedo hacer toda esta cosa de vivir al máximo.
POV Freen
De camino a casa del trabajo, mis pensamientos derivan hacia Becky. No sé cómo fui lo suficientemente afortunada para irme a casa con Becky esa noche, pero en el transcurso de los últimos meses, he estado agradecida por ese hecho innumerables veces. Ella me salvó de una amarga y sola existencia. Y ahora estoy cuidándola a través de una de las más difíciles partes de su vida. Pero veo su progreso poco a poco cada día.
La estoy ayudando a vivir de nuevo, y recordándole siempre que es lo que hubiese querido. Me detengo de camino y tomo un paquete de Starbursts, escondiendo los rosas alrededor de la casa para que los encuentre, uno al lado de su café mañanero, uno en su tocador, otro en sus zapatillas. La sonrisa en sus ojos cuando los encuentra hace que mi pecho se apriete.
Veo su fuerza cada vez que ata sus zapatillas, cada vez que cocina para mí, en cada sonrisa, en cada risa puedo sentir su valentía. Está escogiendo vivir.
Por supuesto, algunos días son todavía difíciles. Algunos días sus ojos están hinchados por llorar cuando regreso a casa del trabajo, y eso me rompe el corazón. Pero poco a poco estoy recuperando a mi dulce Becky.
Pero esta noche es la mejor. Debido a que hay un poco de brillo rosado en sus mejillas y sus ojos brillan con picardía.
— ¿Qué te traes entre manos señorita Armstrong? — le pregunto, después de llegar a casa.
— Nada. Solo tengo planes para nosotras después de la cena, es todo. — sonríe dulcemente y mi pecho se aprieta.
Compartimos una comida de pato asado que nos han preparado y lleno a Becky con todos los detalles del progreso de la compañía. Las cosas realmente han cambiado. Es lindo tener a alguien para compartir los avances y caídas. Está exitosamente quebrando mis barreras y enseñándome lo que significa compartirte totalmente con alguien. En el pasado, habría guardado todos mis errores en los negocios encerrándome en mí misma. Ahora sé que no hay nada que necesite esconderle. Me acepta como soy. Es el sentimiento más hermoso del mundo. Con ella, me siento completa.
Terminamos de comer y estoy a punto de preguntarle que le gustaría hacer esta noche cuando mi celular empieza a sonar. Lo volteo y el nombre Engfa se despliega a través de la pantalla.
— ¿Por qué te está llamando Engfa? — Becky arruga su nariz con asco.
— Maldita buena pregunta.
— Respóndele. — dice.
Cristo. Aquí vamos. — ¿Hola?
— Hola, Freen. — dice.
— ¿Por qué estás llamando, Engfa? — el enojo en mi voz es inconfundible.
— Tengo algunas cosas que quería decir.
— Becky está aquí conmigo. Te estoy poniendo en altavoz. — aprieto el botón del altavoz en el celular sin esperar su respuesta. No la tendré preguntándose qué se está discutiendo entre mi ex esposa y yo, y no le ocultaré deliberadamente nada a ella.
Engfa se aclara la garganta y momentáneamente se detiene.
— Nunca quise ser la villana, Freen. — dice suavemente. Becky mira de reojo al celular en mi mano mientras Engfa continua—: Era joven y tonta. Te amaba, a mi manera, pero me di cuenta rápidamente después de que nos casamos que no era una clase de amor para siempre. Trabajabas largas horas, estabas construyendo una compañía a una edad tan joven y te encontrabas tan impulsada y singularmente concentrada. No estaba hecha para vivir mi vida bajo la sombra de tu trabajo. Me sentía abandonada y tan malo como era, me dejé arrastrar en las atenciones de un hombre. Me sentí querida y deseada y eso eran cosas que había estado extrañando de ti. Me dabas todo lo que pudiese querer materialmente, pero no te encontrabas emocionalmente disponible para mí. Y no te estoy culpando. Nosotras solo no teníamos esa profunda conexión. Tu trabajo era tu primera prioridad.
— ¿Por qué me estás diciendo todo esto ahora? — pregunto, peleando con la urgencia de rodar mis ojos. No sé a qué juego está jugando, pero si es el perdón lo que está buscando, le está ladrando al maldito árbol incorrecto. Ella me engañó, durmió con nuestro jardinero, luego tomó la mitad de mi dinero. Las relaciones llevan trabajo, si era infeliz en nuestro matrimonio, pudo haberme hablado acerca de eso.
Después de una larga pausa, Engfa continú:— Mi abogado mencionó de pasada que te encontrabas fuera del trabajo debido a una muerte en la familia. Estaba curiosa, así que llamé a Charlotte.
No tenía idea de que todavía seguía en contacto con Charlotte. Por alguna razón eso me molesta. Mi mirada se levanta hacia la de Becky y sus ojos se ampliaron.
— Sí, perdimos a la hermana de Becky, Irin. — explico. Tomo y sostengo la mano de Becky y enlazo mis dedos entre los suyos.
— Lo escuché y realmente lo siento. — ofreció Engfa.
— ¿Hay una razón por la que llamaras, Engfa? — mi paciencia se está agotando.
— Sí. Cuando escuché acerca de tú situación supongo que golpeó algo en mí. Quería llamar y disculparme. Me di cuenta que después de todo este tiempo, era algo que oficialmente nunca hice y aunque sé que un simple lo siento no solucionará todo, espero que lo aceptes.
Succiono una profunda inhalación. — Seguro, la aceptaré. — digo. No significa que todo se haya barrido debajo de la maldita alfombra, pero no voy a desperdiciar la energía luchando con Engfa más—. ¿Algo más? — pregunto.
— Sí, de hecho. Quería decirles a ambas que he hecho una donación en nombre de Irin. Sesenta y ocho millones de bahts para las investigaciones contra el cáncer.
Guao. Estoy de hecho sin palabras. Miro a Becky, cuyos ojos están llenos con lágrimas.
— Gracias, Engfa. Eso fue mi amable de tu parte. — dice Becky, su voz temblorosa.
— De nada. Lo siento de nuevo, por todo. — dice Engfa.
En el más extraño giro de los acontecimientos que podría haber imaginado, Engfa ha hecho las paces y surgió como la heroína. Bueno, no del todo, pero la donación fue bastante impresionante.
Una vez que termino la llamada, me vuelvo hacia Becky. — Bueno eso fue jodidamente raro. — digo.
— Fue lindo.
— Supongo que lo fue. — beso la cima de su cabeza—. Pero por un dulce gesto no significa que tengo que perdonarla por traicionarme.
— No tienes que perdonarla, pero creo de cierta forma, la entiendo un poco más. Además, egoístamente, estoy horriblemente agradecida que ustedes dos no funcionaran.
— Yo también. Porque te tengo ahora. — sus ojos me encuentran y me dicen todo lo que necesito saber—. Ahora dime más acerca de lo que habías planeado para esta noche.
— Prefiero enseñarte. — sus ojos se iluminan con picardía y sé que mi dulzura está de regreso.
POV Becky
Practicando mi caminata más tentadora, balanceo mis caderas mientras me dirijo hacia la costa. La luna proporciona luz suficiente para ver y el bajo silbido de Freen me dice que está apreciando la vista. Una lenta sonrisa se desenrosca en mi boca.
—¿Va a venir, señora Chankimha?
— Joder, sí. — dice. Sus pisadas creciendo más cerca y con un chillido, corro hacia la playa, Freen persiguiéndome por detrás. En una rápida mirada detrás de mí, la veo quitarse la chaqueta y lanzarla a la arena. Pero no me detengo hasta llegar al agua.
Tomando una respiración profunda fortificadora, caigo directamente contra el agua, a pesar de la congelada temperatura. No hay nada como entrar al océano con ropa para que te sientas imprudente y espontánea. Tan pronto como golpeo las olas, empiezo a entender lo que Irin ha querido para mí todo el tiempo. El crujido de la arena entre mis dedos de los pies, el agua fría corriendo sobre mi piel, y la brillante sonrisa de Freen mientras me observa luchar a mi manera con las olas hace que todo sea claro como el cristal. Me siento libre de preocupaciones.
Viva. Con un destello de claridad entiendo todo lo que ha estado tratando de decirme. Se siente tan bueno y liberador que casi lloro. Pero en cambio, me río, un sonido crudo, primitivo rebosante de mis labios. Dios, no me acuerdo de la última vez que me reí. En realidad reí en voz alta. Se siente jodidamente increíble.
La mirada de Freen se ajusta a la mía ante el sonido y una sonrisa lenta se desenrosca en su boca. Ella puede sentirlo también. Ya estoy de vuelta. Tengo esto. Voy a estar bien. No voy simplemente a sobrevivir. Voy a prosperar. Voy a garantizar que Irin no se va en silencio. Su mensaje sonará alto y claro si tengo algo que decir al respecto.
Me envuelve una sensación de euforia y tiro mis brazos a los lados, girando en un círculo y mirando directamente hacia el cielo oscuro mientras el agua fría me envuelve. Entonces nado más profundo, necesitando más de este sentimiento. Freen va tras de mí hasta que estoy hundida hasta mi pecho. La piel de gallina estalla sobre mi piel mientras el agua fría me envuelve, mi ropa mojada aferrándose a mi cuerpo. El agua llega a su cintura y nos quedamos de pie allí, mirándonos la una a la otra, respirando con dificultad. La luna está cubierta por una neblina de nubes bajas, pintando el cielo de la noche en una tonalidad de luminosa oscuridad.
Freen se mueve con confianza hacia mí. Está tan a gusto con su cuerpo, tan controlada en todo lo que hace, es difícil no sentirse pequeña y femenina en su presencia. Llama la atención. Y ella tiene la mía - completa e indivisible.
Se desabrochó la blusa y observo las olas lamer contra su vientre y sus pechos, preguntándome si sabrán salados por las salpicaduras del mar, si me decido a inclinarme y lamerlos como mi cerebro está exigiendo hacer. Una corriente de atracción sexual zumba entre nosotras.
Encuentra mi mano bajo el agua y me tira más cerca.
La alcanzo y envuelvo mis piernas alrededor de su cintura, disfrutando de la sensación de su piel caliente contra la mía. Con mis piernas enredadas alrededor de sus caderas, mi centro tiene el ángulo justo para sentir los movimientos de su erección.
— Hmm, pensaba que estarías un poco más emocionada que eso. — le digo, sintiéndome descarada.
— El agua es un poco fría, dulzura. Dame un minuto.
Me encojo de hombros. — Veremos, señora Chankimha.
— Confía en mí, no terminarás decepcionada. — dice, con tono seguro y autoritario.
— Bien. Porque tenía ganas de explorar algo más esta noche.
— ¿Más? — levanta una ceja, mirándome con expectación.
—Más. — confirmo.
Su sonrisa perezosa está de regreso y sus ojos encuentran los míos. — ¿Qué sucede esta noche? No es que me queje. — añade rápidamente.
— Tengo vida. — le digo—. Me perdí un poquito antes.
— Es comprensible. — con una mano todavía descansando debajo de mi trasero, usa la otra para ahuecar mi mejilla y quitar el pelo de mi cara—. Eres mi todo. Lo sabes, ¿verdad?
Asiento, dejando que un profundo sentimiento de amor caiga sobre mí. Durante estas últimas semanas tuve miedo de sentir, pero ahora estoy dejando que cada emoción se vierta sobre mí y es abrumador, pero de la mejor manera posible.
— No puedo perderte, Becky. — murmura.
Puedo ver en sus ojos que ha estado asustada. Aunque nunca lo dijo, mi comportamiento hizo que se preocupe.
— Estoy aquí. Lo prometo.
Como un signo perfecto del cielo, comienza a llover. Torrencialmente. Las gigantes gotas de agua caen en cascada sobre nosotras y retornan al océano con una fuerza tumultuosa, su propia marca de energía salvaje. Parece una gigantesca olla de agua hirviendo.
Me desenredo de ella y nado hacia la orilla. — ¡Ven! — le grito cuando me doy cuenta que todavía está de pie donde la dejé, mirándome con curiosidad.
Cuando llego a la playa mi ropa está arrugada y cuelga pesadamente en mi cuerpo y mi pelo mojado se mueve violentamente alrededor de mi cara.
Agarro la mano de Freen, está helada, y tiro de ella, corriendo hacia la casa mientras la lluvia cae sobre nosotras.
Una vez dentro, corro por las escaleras, alejándome de Freen que está congelada, mientras tapo mi boca con las manos lanzando una risa que no puedo contener.
La suave risa de Freen retumba detrás de mí mientras me persigue. La casa ha estado desprovista de risa durante tanto tiempo, que el sonido es como la música. Hermoso y lleno de vida.
Tan pronto como llego a la habitación me sumerjo en la cama. Necesitando entrar en calor, y me envuelvo en el edredón mullido como un burrito. Intentando no empapar la cama, me quito la ropa y sólo levanto el edredón para arrojarlas fuera, dejando caer los artículos sobre la alfombra con un ruido sordo y húmedo.
La risa de Freen muere en sus labios mientras su mirada caliente se desliza sobre mis curvas, calentándome desde adentro hacia afuera. Después de recorrer su camino por todo mi cuerpo, su mirada se asienta en la mía. — Eres tan jodidamente hermosa — dice.
De alguna manera sé que no está hablando de cómo me veo externamente, está hablando acerca de lo que está en el interior. La vida que puede ver ardiendo brillantemente dentro de mí. Y me siento hermosa, su mirada oscura y el profundo amor y aceptación que siento irradiar desde su mirada consumiéndome.
— Ven aquí. — extiende su mano y me levanto sobre mis rodillas, cruzando la cama hasta estar arrodillada ante ella. Freen traga con dificultad y me observa mientras se desnuda, sacando sobre sus hombros la blusa mojada y dejando que sus pantalones y bóxers caigan al suelo.
Un relámpago ilumina el cielo cuando la anticipación pulsa a través de mí. Todo lo de esta noche se siente diferente. Y me gusta. Nuestra piel se presiona junta, fría, húmeda y pegajosa por el agua salada, pero se siente increíble tenerla apretada contra la mía.
Después de unos besos dulces, se inclina hacia adelante y toma mis pechos con sus manos, levantándolos a su boca y acariciando alternativamente a cada uno con besos calientes y húmedos y toquecitos con su lengua.
Oh, Dios mío.
Me agacho y la encuentro dura y lista. Tiro de sus hombros hacia abajo encima de mí, amando el peso de su cuerpo sobre el mío. Sin previo aviso, se ubica contra mí y empuja hacia delante, dejando que me adapte a cada centímetro duro de ella mientras me llena lenta pero completamente.
Follamos lentamente, y nuestras miradas se encuentran a medida que nos movemos juntas. Estamos en silencio, es intenso y me encanta todo de este momento.
Los ojos de Freen observan los míos mientras continúa sus embestidas perezosas dentro y fuera de mí.
— Quiero que folles mi trasero. — respiro, plantándole un beso en la boca.
Sus labios no se mueven, todo su cuerpo se encuentra tan tenso, como si estuviera haciendo una pausa para asegurarse de que me escuchó correctamente. Entonces me besa de nuevo, su lengua deslizándose contra la mía, y se retira.
— ¿Estás segura, Bec? No tenemos que...
— Sí, estoy segura. — mi voz es firme y segura.
Inclinándose sobre la cama, Freen abre el cajón de la mesita de noche y extrae una pequeña botella de aceite. — ¿Recuerdas cuando traje esto a casa? — pregunta.
Asiento. Es el aceite con que me masajeó en mi segunda noche aquí. — Por supuesto.
— Pensaste que era lubricante. — sonríe. — Acuéstate sobre tu vientre para mí. — dice.
Vertiendo un poco del aceite perfumado sobre mi espalda, empieza a darme un lento masaje sensual. Realiza su camino desde mi cuello hacia abajo, a mis hombros, y pronto sus manos están en las mejillas de mi trasero y las está amasando en sus palmas. Mi cuerpo vibra por la anticipación de que está a punto de convertirse en un masaje erótico. Al menos espero que lo sea.
Cada vez que sus dedos se acercan más a mi centro, levanto mis caderas, dándole una invitación abierta a tocarme. Pero no lo hace. Se toma su tiempo, frotando mi espalda, mi trasero, hasta que por fin la siento separando las mejillas de mi culo y deslizando sus dedos entre mis piernas, extendiendo un poco de aceite por encima de mi apertura. Una oleada de cosquilleos se desliza por mi núcleo y mi cuerpo, siempre respondiendo a sus toques lentos y tortuosos, llenos de vida. Su dedo acaricia mi apertura prohibida y no tengo ni idea de cómo o por qué, pero sus toques allí se sienten increíbles. Eróticos. Pecaminosos. Y tan sexy.
— Tienes un culo perfecto. — su voz es baja y áspera por la excitación. Me hace quererla más.
Un gruñido bajo emana de su garganta y sin mayores preámbulos, desliza un dedo, y luego dos dentro de mí, estirándome, preparándome. Las sensaciones me abruman y gimo en voz alta.
Después de unos cuantos empujes, Freen se retira de mí por completo y estoy a punto de protestar por la pérdida cuando siento la punta de la cabeza de su polla en mi abertura trasera. Oh Dios. Todo mi cuerpo se tensa.
Se inclina sobre mí y planta un beso húmedo entre mis omóplatos en un intento de relajarme.
Entonces siento su aliento caliente contra mi pelo. — No voy a lastimarte, te lo prometo. Sólo respira por mí. Y relájate. Te prometo que voy a hacer que esto se sienta bien.
Escucho los sonidos mientras recubre su polla con lubricante y luego de vuelta se ubica contra mí, separando mi trasero y empujando hacia adelante.
Cierro mis ojos, me concentro en respirar y relajar mi cuerpo, tal como me dijo que hiciera.
— Eso es todo, hermosa chica. Déjame entrar. — su voz es increíblemente tensa y mis entrañas se funden ante el sonido de sus órdenes.
Aprieta hacia adelante y se hunde en mi interior, y mi cuerpo grita por la intensidad del placer y el dolor de ser estirada. Hace una pausa mientras tomo unas cuantas respiraciones profundas y luego comienza a moverse dentro y fuera en una serie de empujes superficiales.
La sensación no es como esperaba. Me siento increíblemente llena y tomada de una manera que nunca experimenté antes. En ese momento, soy suya. Cada parte de mí pertenece a esta mujer. Ella es dueña de mi trasero. Literal y figuradamente.
Usando mi cuerpo para su placer, Freen bombea en mí, tomándome y haciéndome llorar de éxtasis.
Lleva una mano alrededor, encuentra mi clítoris y frota hasta que tiemblo y me sacudo debajo. Las sensaciones son demasiado intensas, y combustiono, mientras blancas chispas calientes destellan detrás de mis párpados cuando me corro.
Freen se corre detrás de mí, empujando dos veces más antes de retirarse, vertiendo su líquido caliente y pegajoso contra mi piel. Me tira contra ella y puedo sentir su corazón latiendo tan fuerte como el mío. Estamos sin aliento y nos movemos con languidez, como si estuviéramos en medio de un sueño.
Después de una ducha caliente, nos derrumbamos en la cama juntas, nuestro vínculo más profundo que nunca. Mi confianza en ella, en nosotras, ha crecido de manera exponencial después de todo lo que hemos soportado, todo lo que hemos compartido. Y me estremezco al pensar cómo sería mi vida ahora mismo si no hubiera conocido a Freen. Ella es mi línea vital. Mi salvadora. La razón por la que abro los ojos y salgo de la cama por la mañana. Es mi todo.
Aunque sienta vergüenza y culpa por pasar los últimos meses de vida de Irin enamorándome y haciendo el amor con esta mujer, sé que esto era exactamente como se encontraba destinado a suceder. Nunca será reemplazado mi amor por Irin, ella siempre tendrá el centro de mi corazón, pero sé que sin mi amor por Freen, no sobreviviría a esto. Su pérdida es destructora. Y ella reúne mis pedazos de nuevo.
Por eso, estoy muy agradecida.
— Gracias por confiar en mí. — susurra en mi cuello, curvando su cuerpo caliente alrededor del mío, abrazándome fuerte.
Sus palabras están equivocadas, debería ser la que le agradezca, pero entiendo exactamente lo que quiere decir. Tomó una increíble cantidad de confianza ir a casa con ella esa noche, poner mi boca en ella esa primera vez, darle mi corazón, y ahora, confiar en que me rearmará de nuevo cuando la necesite.
— Te amo, Freen. — le digo.
— Te amo más, BecBec. — susurra.
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