𝙃𝙚𝙧𝙢𝙤𝙨𝙖𝙨 𝙢𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙖𝙨 ; 𝙁𝙧𝙚𝙚𝙣𝘽𝙚𝙘𝙠𝙮 [G!P]
𝙑𝙀𝙄𝙉𝙏𝙄𝙐𝙉𝙊
POV Becky
― Esto es tan malditamente extraño. ― digo, girándome hacia Irin.
― ¿Qué? ― responde, ajustando los lazos de su bikini.
― Papá se encuentra allí hablando con Freen. ― la chica que me compró en una subasta de sexo, añado mentalmente.
― ¿Y?
Irin y yo giramos y observamos sobre la piscina donde Freen y nuestro padre se hallan de pie bajo la sombra de la glorieta de cedro, bebiendo cócteles y hablando casualmente.
― Simplemente es raro. ― digo.
Se encoge de hombros a mi incomodidad. ― Somos chicas grandes, Becky. A papá no le importa si te acuestas con una millonaria. Mierda, probablemente se siente orgulloso. Sé que yo sí. ― me sonríe.
Ruedo los ojos, agradecida por mis gafas de sol ocultándolos. Está loca. La ansiedad que sentí planeando esta fiesta era en su mayoría sobre la forma en que mi papá y Freen se llevarían. Nunca le he presentado a mis padres una pareja antes. Especialmente una que es siete años mayor, maneja una empresa, y tiene su propia mansión. Es un poco angustioso. Mi madre se ha ocupado ayudando en la cocina, claramente incómoda dejando que el personal contratado nos sirviera completamente, a pesar de que Freen y yo le dijimos en numerosas ocasiones que disfrutara y se relajara. No creo que mi madre sepa cómo relajarse. Es algo que aprendo ahora cómo hacerlo yo misma.
Sin embargo, el día es bastante perfecto. El sol brilla por encima de nosotros. La temperatura es perfecta. Música reggae suave suena débilmente en el fondo a través de los altavoces al aire libre y el bar se halla abastecido con bebidas tropicales y botellas heladas de cerveza. No hay nadie en la piscina aún, pero las bolas de colores brillantes se menean en la superficie del agua seductoramente. Después de un rato más yaciendo fuera, estoy segura que estaré lista para tomar un baño.
Nattawin y Jeff se hallan sentados en el bar, cada uno con una copa en la mano. Es temprano todavía y, la cocinera personal de Freen, tiene todo preparado para una barbacoa después. Lo que me pone aún más curiosa acerca de en lo que mi madre podría ayudar con el interior. Probablemente vuelve loca a la cocinera.
Tomo otro sorbo de mi daiquirí de mango y trato de relajarme.
Charlotte viene paseando por las puertas del patio como si estuviera trabajando en una pasarela. Por alguna razón verla en su pequeño bikini rojo de cuerdas hace que se me forme un nudo en el estómago. No me gusta que tuviese una aventura con Freen, no importa cuán breve fuera.
―¿Quién diablos es esa? ― pregunta Irin, bajando la voz.
― Charlotte. Trabaja para Freen como su asistente personal.
― Es hermosa. ― dice Irin.
Al parecer, Charlotte no entendió el tema de fiesta casual en la piscina, su maquillaje es como realizado por expertos y ha labrado su pelo en olas perfectas que caen sobre sus hombros y espalda. Mi pelo se encuentra en una coleta baja y desordenada, lo único que adorna mi piel es una gruesa capa de protector solar grasienta. Siento la necesidad de ir arriba, añadir rímel y lápiz labial y cambiarme en mi top del bikini que levanta. En lugar de eso me bebo el resto de mi bebida.
― ¿Te la vuelvo a llenar? ― pregunta Irin, riéndose de mí.
― Sí, por favor.
Irin va hasta el bar, se presenta a Charlotte y hace una breve charla con Jeff y Nattawin, vuelve a llenar cada uno de los vasos de daiquirí, luego se detiene para hablar con papá y Freen.
Finalmente regresa con nuestras bebidas semi derretidas en la mano. ― ¿Qué fue todo eso? ― pregunto, aceptando la copa y sorbiendo un trago helado.
― Bien, en primer lugar. Los hermanos de Freen son tan calientes.
Asiento. Duh.
― Todavía pienso que Jeff y yo podríamos haber tenido diversión en Italia... ― le dice a nadie en particular ―. En segundo lugar, no te preocupes por papá y Freen. Hablan de las obras de caridad de Freen en África y papá prácticamente babea, colgado de sus palabras. Estoy bastante segura de que consiguió un enamoramiento por tu novia.
― Gracias, Irin. ― me preguntaba lo que estaba haciendo. Por otra parte, espiar para mí se encuentra prácticamente en el manual del hermano.
― En tercer lugar, Charlotte no es nadie de la que necesites estar preocupada. Sus tetas son obviamente falsas y, en serio, ¿usa tacones en una fiesta de piscina?
No me había dado cuenta de sus zapatos, pero Irin tenía razón, sus sandalias tenían un tacón de diez centímetros. Hija de...
― Lo intenta demasiado duro, Becky. ― continúa Irin ―. Eres naturalmente hermosa y la gente prefiere eso sobre algo falso cualquier día. Confía en mí.
Libero a un profundo suspiro. Sé que tiene razón. Freen no mira a Charlotte como me mira a mí. ― Ella y Freen tuvieron una aventura. ― le admito a Irin ―. La primera vez que se separó de su ex mujer. Estoy bastante segura de que no ha visto simplemente el paquete de mi mujer, pero ha tenido el placer de estar de rodillas delante de ella, tomándola profundamente en su garganta.
― Qué perra real.
Me río, amando el odio instantáneo de Irin hacia Charlotte.
― En serio, hermanita, ¿te sientes bien con que trabaje para ella, dado su pasado? Si no, debes hablarlo con ella. ― el gesto tirando su boca hacia abajo me es familiar. Es lo mismo que veo cuando me miro en el espejo.
― Tuvo una conversación con ella. Le dijo que si causaba algún problema entre nosotras, sería despedida.
― Sí, pero cuando aparece aquí con ese aspecto, algo me dice que debes tener tu propia pequeña charla con ella. Un agradable comunicado, un aléjate de mi mujer, perra, debe hacer el truco.
― ¿Eso crees? ― nunca me imaginé diciéndole algo así a Charlotte directamente, pero ahora que Irin lo sugiere, la idea me llena de ansiedad y un extraño tinte de emoción. Nunca he reclamado a una persona.
Bebo el resto de mi bebida hasta que la paja hace un sorbido ruidoso contra el fondo del vaso. ― Mantén esto. ― le entrego a Irin. Sin darme la oportunidad de acobardarme, me levanto de la silla y me pavoneo hacia donde Charlotte habla con Jeff y Nattawin al lado del bar.
― ¿Podemos hablar un momento, Charlotte?
― Claro. ― me sonríe dulcemente y deja su vaso de vino blanco.
La llevo al grupo de sillas cerca con cojines fuera del alcance del oído de nadie más.
― Entonces, ¿cómo va la redecoración en la casa de la piscina? ― le pregunto.
Mierda. Puedo sentirme relajándome. Esto se hace aún más difícil por el hecho de que ella y yo somos alguna clase de amigas. Ha sido amable conmigo. Me ha llevado de compras y se quedó conmigo cuando Freen estuvo fuera de la ciudad por negocios. Por supuesto, se me ocurre que todas esas cosas de amistad podría haber sido un acto para acercarse a Freen. Simplemente no se encuentra en mi naturaleza ser mala y resulta que no tengo la primera pista sobre cómo empezar.
― En marcha. Le envié un correo a Freen con un enlace de una serie de diseños que me gustan para el espacio, pero al final le toca a ella.
Mi lengua queda trabada y sin saber qué decir a continuación. Creo que las dos sabemos que no la aparté de la diversión para tener una conversación privada sobre las nuevas cortinas de la casa de la piscina poco utilizada.
― ¿Todo bien, Becky?
― No, en realidad no. ― me aclaro la garganta, deseando haberme bebido un tercer daiquirí antes de intentar esta conversación incómoda―. Freen me habló de tu pasado con ella.
― Oh. ― baja la mirada en el patio de piedra a sus pies.
― Y aunque me aseguró que no tiene ningún interés en ti, necesitaba escuchar que dices lo mismo. ― hago una pausa, mirándola a los ojos y me concentro en respirar con calma. No necesita saber que mi corazón late como un tambor.
― En un tiempo, me gustó Freen. Es una mujer inteligente, encantadora. ¿Qué mujer no se enamoraría de ella? Pero con los años, he aceptado que no me ve de esa manera, Becky. Puedo prometerte que lo he superado.
Asiento, sin dejar de mirarla, y no se siente segura de qué decir a continuación. Caray, esto es incómodo. Debería haber hecho a Irin venir aquí tener esta conversación. Lástima que no somos gemelas idénticas y no podíamos hacernos pasar la una por la otra, porque de lo contrario, lo haría totalmente.
Charlotte se inclina más cerca. ― Escucha, la verdad es que sé que no puedo competir contigo. Eres una chica hermosa. Y Sarocha te ama. Si no te lo ha dicho, sin embargo, estoy segura de que lo hará, porque puedo verlo cada vez que te mira…
― Me lo ha dicho. ― lo admito.
― Oh. Bueno, como he dicho, no me sorprende. ― se toma un minuto, mirando a sus dedos del pie de nuevo, antes de mirarme a los ojos―. Espero que mi trabajo no te moleste. Si lo hace, lo entiendo, pero me encanta mi trabajo, y...
Me levanto una mano, deteniéndola. ― No me molesta. Confío en Freen. Sólo necesitaba que sepas que ahora es mía.
― Lo sé. ― dice en voz baja ―. Lo sé.
Me enderezo mis hombros, mi confianza en aumento. ― Bien. Estoy contenta de haber tenido esta conversación. Estoy bien con que sigas trabajando para ella, pero solo sé que no voy a tolerar que coquetees con lo que es mío.
― Lo entiendo, Becky. ― dice, con la barbilla inclinada hacia abajo, como si algo de su aplomo hubiera desaparecido.
Me alejo de nuestra conversación sintiéndome un poco extraña y un poco triste. Cuando le transmito los detalles a Irin después de hundirme en la tumbona, hace un gesto para desestimarlo.
― No te sientas mal. Escucha, Charlotte es jodidamente hermosa. Es un diez. No tendrá ningún problema encontrando una persona ahora que sabe que es hora de dejar ir a Freen. Hiciste lo correcto al hablar con ella. Ahora todo se halla al descubierto y no hay secretos. Además, ahora que sales con una mujer tan absolutamente atractiva como Freen, será mejor que te acostumbres a sacar a las chicas de encima. Eso fue un buen calentamiento.
Asiento en acuerdo. ― Bien, buen punto. ― cómo se volvió tan sabia mi hermana, no tengo idea.
― Estoy feliz por ti, Becky.― dice ― Como en serio jodida y ridículamente feliz. No importa lo que pase, quiero que vivas cada día al máximo. Ríete. Canta en la ducha. Baila desnuda. Ten sexo con tu mujer en la cocina. Ten un montón de bebés.
La miro, mi estómago de repente apretándose en un nudo. ― ¿De qué hablas? ¿Por qué dices todo esto?
Se encoge de hombros. ― Es solo que nunca sabemos cuánto tiempo nos queda, eso es todo.
Esta conversación en la brillante luz del sol con Bob Marley cantando Everything's Gonna Be Alright en el fondo se siente totalmente equivocada y fuera de lugar. Lo odio.
Me trago el nudo en mi garganta. ― Estás saludable, ¿verdad?
Asiente. ― Todo lo que digo es que si mi cáncer me enseñó algo, es a vivir cada día como si fuera el último.
― Cielos. No me asustes así, Irin. Ambas tenemos un montón de tiempo para los bebés y todo.
― Por supuesto. Es sólo que has estado enfocada en mí durante tanto tiempo, ahora que estoy sana es el momento de que te enfoques en ti.
― Nunca me ha importado estar allí para ti ni un solo segundo. Haría cualquier cosa por ti.
― Ya lo sé. Simplemente no quiero que tengas que sacrificar más. ― sonríe débilmente.
Odio que tenga razón. Me avergüenza admitir que he estado resentida varias veces en mi vida. El baile de graduación de nuestro último año en la secundaria era el ejemplo perfecto. Había comprado el vestido plateado más hermoso sin mangas y se suponía que iba a ir con el capitán del equipo de baloncesto de nuestra escuela. En su lugar, Irin tuvo una recaída y toda nuestra familia viajó a Kalasin para una cirugía de emergencia. Me siento tan egoísta por pensar en ello siquiera. Finalmente boté ese vestido plateado el año pasado. Las etiquetas seguían puestas. Y la culpa no terminaba ahí. Ahora me sentía mal por no haberlo donado, pero en un arranque de ira, lo arrojé al bote de basura en su lugar.
― Es sólo que has vivido en la sombra de mí y mi enfermedad por tanto tiempo. Este es tu momento y no quiero que nada se interponga en el camino de eso.
― ¿Cuándo es tu próxima visita al médico? ― pregunto, cambiando el tema lejos de mi propia vida amorosa.
― Voy el lunes. Pero me siento bien. ― se da cuenta de mi estado de ánimo amargo y su sonrisa se convierte en un ceño fruncido―. Oye, lo siento por ponerme tan pesada contigo. Sólo quiero saber que sin importar lo que pase, vas a estar bien.
― Por supuesto que lo estoy. ― mi vida se forma e Irin finalmente mejora. Todos tenemos mucho que esperar.
Me acuesto mirando directamente hacia el sol. Nuestra conversación me ha dejado un poco al borde. En realidad, todo el día lo ha hecho. Entre mis padres conociendo a Freen por primera vez, mi conversación con Charlotte y ahora esta extraña discusión con Irin... he perdido mi sentido de calma zen. Puf. Se ha ido.
Mi mirada se desvía a Freen y veo que me mira desde el otro lado de la piscina. Sostiene el teléfono en la mano y le echa un vistazo a mi bolso de playa y luego de vuelta a mí. Agarro mi propio teléfono del bolso, preguntándome si eso es lo que me pide que haga.
Tan pronto como saco mi teléfono, veo un mensaje.
"Te ves estresada."
La miro, preguntándome cómo puede leerme tan bien, cómo es posible que pueda estar sintonizada conmigo cuando entretiene a los invitados. La amo aún más en ese momento. Escribo mi respuesta.
"No lo estoy. En realidad no."
"Mientes."
La miro y sonrío. Me encanta que me conozca tan bien.
"Estoy bien. Lo prometo. ;)"
Mantengo mis ojos en la pantalla, esperando su respuesta, pero cuando no llega la miro de nuevo. Se encuentra de pie al otro lado de la piscina y me siento impresionada por la belleza de nuestro idílico entorno. Sin nada más que el cielo azul por encima, y el reluciente sol brillando sobre su cuerpo lo hace parecer una estatua de bronce de un Diosa Griega. Su pecho cubierto y la mansión elevándose por detrás, solo con la extensión de agua azul brillante separándonos, me recuerda lo afortunada que soy.
Finalmente me responde.
"Bueno, yo no lo estoy."
"¿Qué pasa?"
"Quiero follarte. ;)"
― Voy a ir a nadar. ― dice Irin.
Mierda, estoy tan envuelta en mi conversación traviesa que me olvidé que se encontraba a mi lado.
― Bien. Diviértete. ― la observo mientras se pasea hacia la piscina y veo a Jeff mirándola con nostalgia, pero no hace ningún movimiento. Me pregunto brevemente si Freen le advirtió que se mantuviera alejado de ella.
Una vez que Irin se encuentra en el agua, le echo un vistazo a mi teléfono.
"Mi polla te extraña. Le dije que te tendríamos más tarde, pero se halla jodidamente firme en que tiene que ser ahora."
"¿Ahora? ¿Al igual que AHORA?
¿Estás loca? No es posible que podamos."
Mientras mi cabeza da vueltas, el teléfono suena en mi mano.
"Sí. Nos vemos en la casita de la piscina."
Mis pezones se endurecen contra la parte superior de mi bikini y mi corazón se tropieza en su lucha por ganar velocidad. Sin esperar mi respuesta, mete su teléfono en el bolsillo de sus pantalones cortos. Le dice algo a mi padre, quien asiente una vez, y luego se pasea despreocupadamente hacia la casita de la piscina.
Mi propia caminata hacia la casita de la piscina no es tan casual. Me siento tan culpable como un criminal condenado a muerte, segura de que todo el mundo me mira y sabe exactamente lo que voy a hacer. Mis mejillas ya se encuentran ruborizadas de un rojo brillante y mi respiración sale demasiado rápido. Al parecer, apesto en los encuentros de sexo secretos.
Cuando llego a la puerta de la casa de la piscina -que para cualquier persona normal sería una casa de grandes dimensiones- se encuentra en la puerta esperándome con una sonrisa expectante.
― Viniste.
― ¿De verdad pensaste que te rechazaría? ― pregunto.
― No.
Tomando mi mano, me tira adentro, cierra y bloquea la puerta detrás de nosotras. Los tres dormitorios y los dos baños se hallan en construcción. El papel tapiz se ha despojado de las paredes y hay lonas cubriendo los pisos. El polvo y las herramientas al azar se encuentran dispersas por encima.
Todas las pequeñas cosas tontas por las que me preocupé antes se desvanecen mientras me concentro totalmente en mi chica y este hermoso momento.
Tomando mis muñecas con sus manos, las lleva a su boca, besando la parte interior de cada una. Su sonrisa me dice que puede sentir la forma en que mi pulso se acelera por su toque. Me guía hacia la cocina y nos detiene junto al mostrador de piedra.
― Las manos en el mostrador. ― susurra bajo cerca de mi oído, sus labios haciéndole cosquillas a la piel sensible en mi cuello. Trago y obedezco, girándome para poner mis palmas sobre el mostrador.
Se mueve detrás de mí y la siento desatar lentamente la cuerda en mi espalda. Sus manos se mueven bajo las copas de mi bikini y masajea mis pechos, tirando mis pezones duros hasta que jadeo por la sensación.
Tira de la cuerda detrás de mi cuello y saca mi bikini por completo, poniéndolo sobre el mostrador junto a mis manos extendidas. Besa a lo largo de mi nuca y mi espalda mientras sus manos siguen frotando mis pechos y pezones. Empujo mi culo en su contra y soy recibida por su gruesa erección, que estoy segura es apenas contenida por sus pantalones cortos. Lanza un fuerte gruñido.
Sus manos bajan por mis costados y empuja la parte trasera de las bragas de mi bikini. Ahueca mi culo, amasándolo con las manos y luego continúa bajando mis bragas hasta que se acumulan en mis tobillos.
― Abre las piernas. ― respira en mi oído.
Tiemblo por todas partes, pero amplío mi posición, preparando mi cuerpo para ella. La escucho desatar sus pantalones cortos de natación, la tela arrugándose es el sonido más delicioso, mientras los empuja por sus caderas.
― Voy a alimentarte con mi polla. Un centímetro a la vez. Quédate muy quieta, ¿de acuerdo?
Asiento y la siento empezar a frotar la cabeza de su polla en mi contra, probando mi humedad. Presiona hacia adelante, sólo su punta ancha penetrándome. Gimo y me presiono más, necesito sentirla empujar más profundo.
Se retira. ― Tienes que quedarte quieta, dulzura. No queremos que nadie sepa que te estoy follando aquí, ¿verdad?
Asiento de nuevo. ― Estaré quieta. Lo prometo. ― solo sigue follándome.
Una mano permanece anclada a mi cadera y la otra envuelta por el frente. Alcanza entre mis piernas y utiliza sus dedos para frotar mi resbaladizo clítoris en pequeños círculos. El placer me atraviesa mientras un inesperado orgasmo me golpea. Muevo mis caderas contra su cuerpo, tomándola más profundamente con cada embestida.
― Freen... ― gimo, incapaz de estar quieta.
Mete la parte superior del bikini en mi boca, ahogando mis gritos de placer. ― Shhh… ― me recuerda ―, quiero hacerte venir otra vez.
Gimo suavemente, mordiendo la tela que huele ligeramente a cloro y sudor.
Tomando mis caderas en sus manos, me tira hacia atrás cada vez que empuja hacia adelante, estrellándose en mí, haciéndome gritar. ― Te ves tan jodidamente caliente, bebe. Quiero tanto follarte el culo.
Presiona un dedo dentro de mi culo y la sensación -aunque completamente extraña- no es como ninguna otra cosa. El placer se apodera de mí desde adentro. Es jodidamente caliente. Su dedo presiona más profundo y libera un gemido ahogado.
― Tan. Jodidamente. Caliente. ― gruñe.
Su polla se hincha y sé que se encuentra cerca.
― Me voy a correr por todo tu culo.
Continúa bombeando en mí mientras arrastra su dedo dentro y fuera de mi trasero y pronto siento que mi interior tiembla.
Mi clímax estalla a través de mí y mis gritos ahogados llenan la tranquila habitación. Envuelve una mano alrededor de mi boca y se estrella contra mí una y otra vez, ordeñando hasta la última gota de placer de mi cuerpo. Luego saca su polla y siento el semen caliente chorreando por mi culo y espalda baja mientras se vacía, marcando mi piel.
Santa mierda, eso fue caliente.
Coloca un beso húmedo en la parte posterior de mi cuello, y luego se inclina y desliza las bragas de mi bikini por mis piernas. Estoy toda húmeda y desordenada por nuestros orgasmos, pero la casa se ha limpiado, no hay toallas de papel, ni siquiera agua corriente.
― ¿Freen? ― digo, preguntándome cómo voy a limpiarme.
― Puedes usar la ducha al aire libre. ― su sonrisa tranquila y ojos brillantes con deseo me desafían.
No sé qué juego está jugando, pero si salgo así, hay una posibilidad de que la gente pueda verme. Sin embargo, no hay manera de que me eche atrás. Me siento valiente y llena de vida después de nuestra aventura sexual al mediodía.
― No hay problema, señora Chankimha. ― sonrío dulcemente y su boca se abre.
Me paseo hacia la luz del sol con ella siguiéndome de cerca por detrás, esperando que ninguno de nuestros invitados se dé cuenta del semen marcando mi espalda y muslos.
POV Freen
Tira de la cadena sobre ella, el agua cayendo en cascada del cabezal de la ducha en forma de lluvia, empapándola de la cabeza a los pies.
Me pongo semidura otra vez observándola. Corrientes de agua corren por su cuerpo y sus pezones se endurecen por el agua fría. Tengo que obligarme a mirar a otro lado para tratar y domar mi erección. Congenié con sus padre muy bien y no me gustaría deshacer todas mis buenas primeras impresiones por tener una erección inoportuna mientras me como con los ojos a su hija.
Becky dirige su mirada hacia mí y su sonrisa desafiante me dice que sabe exactamente a qué está jugando. Pequeña chica mala. Será azotada después por tratar de sacarme de quicio de esta manera.
Levanto una ceja en pregunta y Becky apaga el chorro de agua y envuelve una toalla a su alrededor, cubriendo todas esas hermosas posesiones.
Un chillido perfora de otra manera el entorno pacífico y todos los ojos se mueven hacia las puertas del patio. Nam está cargando en su cadera a un bebé llorando y una bolsa de playa rebosante con pañales y juguetes de bebé en el otro brazo.
Cruzo el camino de piedra y tomo la bolsa de su hombro, de ninguna manera me ofreceré a cargar al bebé llorando. A uno calmado, podría intentarlo, pero no a esta cosa. Él está tomando lecciones de un banshee, estoy segura de ello.
(Banshee: Espíritus femeninos que, según la leyenda, se aparecen a una persona para anunciar con sus gemidos la muerte de un pariente cercano.)
De todas formas, no hay otra explicación posible a cómo podría ser capaz de alcanzar esas octavas.
― Gracias. Y disculpa por lo de mi hijo. ― dice Looknam, aceptando mi ayuda.
― No es un problema. ¿Está todo... bien? ― pregunto, levantando una ceja hacia el banshee, quiero decir hacia el bebé, en cuestión.
― Ha estado así por días. Llora sin parar. Le están saliendo los dientes. ― explica.
― Entonces vamos a conseguirte una copa de vino. ¿Algo que pueda hacer por el pequeño? ― pregunto.
Ella sacude la cabeza. ― No, con suerte se calmará. Lo siento tanto, no quiero que arruine la fiesta.
― No lo hace, Nam. En absoluto. Ven, por favor, relájate. ― la llevo a la barra, donde Jeff y Nattawin han estado toda la tarde.
Jeff se pone en pie, asumiendo el papel de barman. ― ¿Qué puedo servirle?
― Jeff, Nattawin, esta es Looknam. Ella es el cerebro detrás de mi organización de caridad.
Las presentaciones son intercambiadas mientras Jeff le sirve a Nam vino blanco.
― ¿Segura que no quieres algo más fuerte? ― pregunta Nattawin, sonriéndole al bebé aun quejándose en sus brazos.
― Estoy bastante segura de que mis tímpanos estallaron hace dos días. ― explica ella, para su beneficio, que al pequeño bebé le están saliendo los dientes.
― Permíteme cargarlo. ― ofrece Jeff, rodeando la barra y deteniéndose ante Nam―. ¿Te importa?
Sus cejas se disparan a su frente con sorpresa. Estoy muy sorprendida. Jeff es un gato al acecho, pero incluso él no es tan estúpido como para tratar de seducir a otra de mis empleadas, especialmente no una que es madre soltera.
― Puedes intentar... ― ko antes de que las palabras salgan de la boca de Nam y el bebé esté en los brazos de Jeff, su llanto se detiene por completo. El repentino silencio nos sorprende a todos y nos quedamos allí, mirando a Jeff sosteniendo un bebé.
― Oye pequeño hombre. ― dice Jeff, rebotando al bebé con un brazo.
El bebé se queda mirando fijamente a mi disparatado hermano, sus ojos gigantes parpadeando contra la luz del sol mientras lo toma todo.
Él agarra las gafas de sol de Jeff, las saca de su rostro y comienza a masticarlas en el extremo.
― Lo siento mucho, tiene juguetes para la dentadura aquí en alguna parte. ― dice Nam, corriendo a buscar en la bolsa gigante a sus pies.
― Estamos bien. ― dice Jeff, alejándose con el pequeño.
― ¿Quién es él, el encantador de bebés? ― bromea Nattawin.
Todos nos encogemos de hombros y Looknam toma un gran sorbo de su vino, sus ojos en Jeff y su hijo.
Jeff pasa la mayor parte de la tarde con el bebé, sosteniéndolo, rebotándolo en su rodilla, nadando con él en la piscina... y él permanece tranquilo y contento a lo largo de toda la cosa, sus grandes ojos clavados en el hombre que lo sostiene todo el tiempo.
― ¿Por lo general es así con los bebés? ― Looknam me alcanza y me pregunta.
― Esta es la primera vez. ― admito.
Ella se muerde el labio y los mira chapotear en la parte menos profunda de la piscina. No tengo idea de lo que está pensando y, francamente, no quiero saber. Jeff y Nam sería una idea terrible.
Más tarde, nos sentamos en una comida perfecta preparada por el chef, y mi hermano renuncia a su dominio sobre el bebé, solo lo suficiente para comer, pasándoselo a Becky para que Nam pueda comer en paz. Jeff podría haber estado bien cuidando al bebé durante toda la tarde, pero nada se interpondría entre él y el montón de costillas en su plato. Es mejor así, probablemente se comería el brazo del bebé por error.
La visión de Becky con un bebé en sus brazos me hace algo extraño. Mi corazón palpita en mi pecho y distraídamente pongo mi palma contra él, tratando de ponerlo a latir normalmente de nuevo. ¿Qué demonios? Becky le está balbuceando algo, algo que no puedo entender, pero su voz es un susurro suave y dulce, como nunca he escuchado antes. Decido que me gusta. Bastante.
Se sienta con él en su regazo y le da de comer pequeños bocados de galletas que rompe en pedazos diminutos. Nunca supe que esto podría ser tan cautivante, pero por alguna maldita razón, han capturado toda mi atención.
(°°)
Cuando Becky y yo nos arrastramos a la cama esa noche, las dos estamos bronceadas y aletargadas por la tarde pasada entretenida.
― Me alegra que nuestras familias se conocieran. ― dice alrededor de un bostezo.
― Yo también.
― ¿De qué hablaron mi padre y tú? ― dupongo que se dio cuenta de que yo lo recluté toda la tarde.
― Principalmente hablamos de mi trabajo. Un poco sobre mi familia. Nada demasiado emocionante. Solo una pequeña charla. ― miento.
No le diré a Becky, pero le dije a su padre que estoy locamente enamorada de ella. Que es todo para mí. Pedí su bendición y le dije que pensaba pasar el resto de mi vida amándola. Él se quedó allí con una expresión seria como si estuviera evaluando no solo a mí como pareja, sino también mis intenciones. Después de un momento de tensión, sonrió, me dio la mano y luego me dio la bienvenida a la familia. Nuestra follada de mediodía en realidad fue de celebración, solamente que ella no lo sabía.
― Vamos a dormir un poco, BecBec. ― aseguro mis brazos a su alrededor, esperando detener cualquier otra duda.
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