ZingTruyen.Xyz

𝙃𝙚𝙧𝙢𝙤𝙨𝙖𝙨 𝙢𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙖𝙨 ; 𝙁𝙧𝙚𝙚𝙣𝘽𝙚𝙘𝙠𝙮 [G!P]

𝘿𝙄𝙀𝘾𝙄𝙎𝙀𝙄𝙎

jindoltheworld

POV Becky

Miro a Freen sentada delante de mí, su alta figura pulcramente doblada en el brazo de la silla. Su respiración permanece profunda y estable mientras mi propio corazón golpea como un martillo, causando mi pecho doler. 

La verdad es que no tengo idea de lo que hago aquí, por qué accedí a venir. Si soy honesta, es porque la mujer tiene algún poder magnético sobre mí. Soy total y completamente incapaz de rechazarla, a pesar de mis intenciones de mantenerme alejada. Y por alguna extraña razón, siento la más ligera culpa que me salí de nuestro acuerdo antes de cumplir mi obligación. Nunca obtuvo lo que pagó y ese detallito es algo que no es fácil de olvidar. 

Expulsa una respiración fortificante de sus pulmones y se inclina ligeramente hacia mí. Sé que si me hala en sus brazos y me besa, sería incapaz de resistirme y encuentro mi mirada aleteando entre sus labios y sus ojos mientras espero que hable. 

Finalmente lo hace. 

— Recuerdo que dijiste que querías algo propio, vivir lejos de casa y ser independiente por primera vez. — dice Freen. 

Recuerdo bien esa conversación. Fue una de las primeras veces que nos sentamos a cenar algo preparado por su cocinero en el silencioso comedor. Hablé muy libremente, desnudando demasiado de mí. Pero a algo en mí le agrada que recuerde eso con tal detalle. No es que esté sorprendida, Freen ejercita tal autoridad en cada faceta de su vida, claro que lo recuerda. 

— Y creo que sabes que me gusta tenerte aquí. — admite. 

Asiento en silencio mi acuerdo. ¿Qué está diciendo? No podemos seguir saliendo, si eso es siquiera lo que hacíamos. Ella está casada. Y me mintió sobre ello. ¿Puedo siquiera confiar en ella? 

— Y sé que a Nam le encantaría que regresaras a trabajar con ella. 

—¿Freen? — pregunto, finalmente mis cejas juntándose. 

— No hay razón para que no podamos ser amigas.

— ¿Amigas? — mi voz sale demasiado fuerte mientras el shock de su sugerencia me azota.

Sus ojos oscuros vagan por mi rostro y asiente levemente, su boca solo tiñendo una sonrisa. No tengo idea de qué está jugando, pero ¿amigas? ¿Eso es siquiera una posibilidad para dos amigas que se atraen? 

Como si leyera mis pensamientos, Freen sigue—: No hay razón para que esto termine, Becky. Disfruto tu compañía, y creo que te sientes igual. Puedes seguir viviendo aquí, podemos llevar las cosas entre nosotras lentamente mientras arreglo el pasado y ver a donde va. 

— ¿Y nuestro acuerdo? — pregunto. 

Su traviesa sonrisa enciende su rostro.— Amigas, sin sexo. Nuestro acuerdo está descartado.

Mi barriga gira mientras me doy cuenta que ya no soy una exclava sexual contratada, y una no bienvenida sensación de decepción me sobresalta. — Entonces, te voy a regresar el dinero.

— El dinero es tuyo. Nunca quise pagar por sexo, Becky. Solo no quería a un idiota comprándote en la subasta para llevarte a casa. Eras demasiado buena, demasiado pura y hermosa para pertenecerle. — su confesión me quita el aliento. Me siento inútil y fuera de control y quiero llorar. 

— He gastado una buena parte del dinero en el tratamiento de Irin, y no tengo forma de pagarte, pero el resto te lo podría regresar. — tartamudeo. 

— Primero, nunca aceptaría el pago. De haber conocido a Irin antes de que todo esto comenzara, habría estado feliz de inscribirla en el programa de tratamiento experimental. Y nunca esperaría que me regresaras el dinero. 

— No se siente bien quedarme con lo que queda del dinero. 

— Es tuyo para hacer lo que quieras.

Esta conversación es como un juego de ping-pong y mi cerebro se siente confuso. 

— ¿Entonces cómo funcionaría esto? — pregunto, sorprendida de que realmente lo estoy considerando. 

— Accediste a darme seis meses. — me recuerda. 

— También accedí a darte mi virginidad. — añado. 

— Pero no la tomé. 

— No, no lo hiciste. — concuerdo. Un hecho del que me encuentro dolorosamente consciente. 

— ¿Sigues intacta? — pregunta, su tono rasposo y profundo. 

Una cálida corriente pasa en mí, sonrojando mis mejillas y mojando mis bragas. — Por s-supuesto. — mi voz es rasposa y los ojos oscuros de Freen recorriendo los míos imposibilitan hablar claramente. 

Veo la vena latir en la base de su garganta. — Buena chica. — advierte.

He esperado veintiún años, ¿realmente pensó que solo la aventaría por ahí con algún chico al azar en las dos semanas que estuvimos separadas? —¿Dónde dormiré? — pregunto. 

Su boca cae solo una fracción. — Donde quieras. 

— Supongo que una habitación de invitados. — digo más para mí que para ella mientras pienso en su rara propuesta. 

(°°)

Ella está siendo tan amable, tan servicial. El cambio es refrescante después del infierno emocional por el que me ha hecho pasar. Aún no estoy segura de qué es exactamente lo que propone y si realmente espera que siga viviendo aquí durante los próximos seis meses, pero por alguna extraña razón, no odio la idea. Nos miramos una a la otra en silencio durante algunos minutos, cada uno digiriendo lo que significaría para nosotras ser sólo amigas. Me duele el corazón de sólo pensarlo. Significaría que no podría tocarla, no sentiría el calor de su cuerpo presionado firmemente contra el mío.

Suelto un pequeño suspiro. — Si insistes en que mantenga el dinero, ¿supongo que soy libre para gastarlo en lo que sea que quiera? 

— Por supuesto que sí. — dice. 

Una lenta sonrisa curva sus labios. — Está bien, entonces. 

(°°)

Sólo había ido a Mueng para recoger mis pertenencias de la mansión y conseguir el cierre con Freen al escuchar lo que sea que quisiera decirme. En cambio, me encuentro moviendo mi ropa de su armario a una habitación al final del pasillo que huele a polvo y cera para muebles. 

La cama tiene sábanas y un edredón azul, y los muebles son modernos con líneas limpias de esmalte blanco. Un gran espejo cuelga de la pared y candelabros decorativos flanquean ambos lados del cabezal tapizado. 

Abro las cortinas de gasa blanca sombreando los grandes ventanales y miro la piscina de abajo. Un temblor frío me atraviesa y envuelvo mis brazos alrededor de mi cintura. No tengo ningún deseo de estar cerca de esa piscina y vuelvo a cerrar las cortinas, bloqueando la vista. Sólo con ver brillar el agua azul cristalina a la luz del sol trae una nueva oleada de dolor y humillación por el recuerdo de la mirada fría de Engfa y el tono gélido cuando me informó, en términos muy claros, que ella era su esposa. La palabra esposa, en relación a Freen, no resuena. 

Especialmente viniendo de la boca de esa mujer. Nunca pude verla con alguien como ella. Simplemente no encajan. Eso me hace preguntarme si incluso la conozco en absoluto. Una razón aún mejor para permanecer como amigas mientras lo averiguo. Quiero más con Freen. Quiero de vuelta esa cruda sensación de energía sexual que fluye tan fácilmente entre nosotras cada vez que está cerca. Pero me conformaré con amigas, por ahora, mientras navegamos por este camino lleno de baches en el que nos encontramos.

Después de que he terminado de mover mis escasas pertenencias a mi nueva habitación, me siento aburrida y sola. Pero en lugar de ir a encontrar a Freen en esta monstruosa casa, me tiro sobre la cama y llamo a Irin.

— Hola, hola. — responde ella, alegre como siempre, como si no hubiera luchado contra una agresiva etapa cuatro de cáncer en los últimos años.

— Hola. — su fuerza y determinación para vivir me quita el aliento y de repente quejarme con ella sobre mi dilema con Freen parece infantil e inmaduro.

— ¿Qué pasa? — pregunta.

— Nada. — la mentira se desliza fácilmente de mi boca —. Es solo que podría quedarme aquí más tiempo de lo que esperaba.

— ¿Ah, sí? ¿La señora Sexy, Rica y Apuesta te ha recuperado?

— Algo así. — admito. Freen había sido más abierta y expuesta de lo que esperé, y tiró de algo dentro de mí —. Me propuso que siga viviendo aquí y trabajando con Ning.

— ¿Y supongo que aceptaste? — pregunta.

— Voy a intentarlo. — confirmo.

— No te culpo. Tampoco viviría con mamá y papá si no tuviera que hacerlo.
  
No discutimos el hecho de que no es capaz de vivir por su cuenta por razones de salud. Duele incluso pensarlo.

— ¿Y qué pasa con ustedes? — pregunta —. ¿Son una pareja de nuevo, o qué?

— No. — esta vez mi voz es firme —. Ella dijo que sólo como amigas y acepté. Vamos a tomar las cosas con calma mientras trabaja en su pasado.

— Creo que es una buena idea. Sé que eras feliz allí. Pero, ¿qué te hizo reconsiderarlo? Está dotada como un elefante bebé, ¿no?

— ¡Irin! — la regaño —. Siempre con el sexo en el cerebro.

— No puedo evitarlo. Es mejor dejar que mi mente derive hacia allí que a algo más morboso. El pene es mi lugar feliz.

Puedo oír su sonrisa a través del teléfono y me gusta. — El pene es una buena cosa.

— Así que ¿que vas a hacer con respecto al pene de Freen?

— Tomar las cosas con calma, como ella lo propuso. Estoy bastante segura de que eso significa que no hay pene en mi futuro.

— Buu. Eres aburrida, voy a ir al McGilroy's y conseguir un helado con chocolate caliente.

— ¿Tu apetito está de vuelta? — pregunto.

— Síp. Estaré gorda antes de que lo sepas.

Sí, claro. La idea de Irin distinta a un palo flaco sería un milagro. Tiene dificultades para retener los alimentos y por lo tanto problemas con su peso. — Diviértete. Te quiero.

— También te quiero, pero tú eres la que necesita divertirse. Encuentra una manera de acelerar su divorcio para que puedas saltar sobre esa chica.

— Estoy en ello. — sonrío, y finalizo la llamada.

Sostengo el teléfono en mis manos por varios minutos después de que terminamos la llamada. Dios, amo a mi hermana. Después de organizar mi habitación lo mejor que puedo, decido ir en busca de Freen.

La encuentro sentada en un taburete en la isla de la cocina, su tablet frente a ella con su correo electrónico lleno de mensajes que está revisando.

— ¿Te interrumpo? — pregunto, agarrando una botella de agua de la nevera.

— Por supuesto que no. ¿Estás bien?

Asiento. — Acabo de llamar a Irin para decirle que me voy a quedar.

Está tranquila, pero su actitud calmada me dice que esto la hace feliz. En lugar de sentarme en el taburete a su lado, rodeo la isla de la cocina y me paro frente a ella, apoyando los codos contra la losa de granito.

Se ríe de mí. — ¿Qué tienes en mente, cariño?

No me di cuenta que era tan obvia. Enderezo mis hombros y relajo la línea arrugando mi frente — Tú y Engfa... — no debería preguntar, sólo me estoy torturando, pero no puedo evitarlo. Necesito saber, porque no puedo imaginármelo con ella—. Quiero saber la naturaleza de su relación. ¿Era como un matrimonio normal, con todas las ventajas y beneficios del matrimonio?

Aprieta un botón para oscurecer la pantalla de su Tablet y suelta un suspiro calmado. — ¿Qué estás preguntando?

— Viviste aquí con ella. Asumo que esta casa está llena de recuerdos para ti, y simplemente es extraño para mí pensar en ti con otra mujer viviendo aquí, durmiendo en la cama que compartí contigo...

— ¿Qué quieres saber? — pregunta Freen.

— Supongo que lo que quiero saber es... ¿fuiste feliz? Engfa, en mi muy breve interacción, parecía bastante diferente de mí. — ella era toda dureza en el exterior, con bordes afilados y preocupada hasta del último centímetro de ella.

— Eras diferente. Joder, eres diferente, Becky.

Me gusta saber que tal vez lo que ella y yo compartimos fue diferente de lo que tuvo con ella. — ¿Cómo es eso?

— Eres suave y dulce y gentil. Me haces reír.

— No me gusta que tengas recuerdos con ella de cosas que tú y yo nunca compartimos.

Estoy segura de que sabe que hablo sobre el sexo, y mis mejillas se sonrojan ligeramente. Dijo que sólo somos amigas, así que, por qué la estoy empujando a contarme su historia sexual, no tengo idea. Sueno como una novia celosa, pero soy incapaz de detenerme.

Freen se inclina hacia mí, sus ojos oscuros inmovilizándome en el lugar. — ¿Quieres saber por qué sólo quería sexo oral contigo?

Asiento, incapaz de resistirme a la pizca de información que está colgando frente a mí.

— Porque eso es algo que Engfa no haría. 

— ¿Qué estás diciendo?

— Nunca me follé su boca. Nunca me perdí completamente con ella. Cada vez contigo... fuimos solo nosotras. No hubo recuerdos amargos para contaminar eso. Era nuestra cosa.

Sus palabras envían un torrente de emociones conflictivas a través de mí. Mi corazón retumba en mi pecho mientras recuerdo nuestros encuentros eróticos con total nitidez. — Ella no lo haría...¿por qué?

Se encoge de hombros. — Decía que no le gustaba el sabor y que sería raro conmigo siendo mujer. Por supuesto, eso es exactamente lo que la atrapé haciéndole al jardinero, tomándolo profundamente en su garganta en la biblioteca. Parecía gustarle mucho, siempre y cuando no fuera conmigo.

Me duele el corazón por ella. Tan enojada como estoy, empiezo a comprender el profundo dolor y desconfianza que ha llevado con ella. Recuerdo cómo nunca parecía querer entrar en esa habitación y mi corazón se ablanda un poco. Y me gusta saber que, aunque sea trivial, hacerle una mamada es algo que solo yo hice. Supongo que ahora entiendo su aversión a la biblioteca.

— Estar con ella era una mera conveniencia. Tú eres una elección. Una que quiero tomar desesperadamente... si me lo permites.

Sus palabras me inundan. No debería confiar en ella, no después de que me mintió sobre su pasado, me hizo creer que era soltera. Sin embargo, ninguna parte de mí niega que la quiero. — Pero dijiste que somos amigas. — mi voz es pequeña. Tomaría poco o ningún esfuerzo de su parte convencerme de que estaríamos mejor como algo más que amigas. El zumbido de calor entre nosotras es palpable e intenso.

— Por ahora, sí. Quiero que confíes en mí otra vez. No voy a presionarte aún.

Aún. Esa palabra suena ruidosamente en mi cabeza. Trago con dificultad, tratando de descifrar el significado más profundo detrás de sus palabras. Ella me quiere de vuelta, estoy segura de eso. Entonces, ¿por qué demonios no termina de divorciarse de Engfa y sigue adelante con su vida? Dos años de espera para ser libre parece extremo. Incluso para alguien tan terca y arrogante como Freen.

— Lo siento...— me disculpo, aunque no estoy del todo segura de por qué. Odio la idea de Freen encontrando a esa bruja de rodillas, dándole a otro hombre lo que le negó a ella.

— No lo hagas. — dice, con frialdad. Pero sus ojos cuentan una historia diferente. Son oscuros y lejanos, como si está luchando por escapar de los recuerdos amargos que lo siguen alrededor de las habitaciones de su propia casa.

Dejo a Freen con su trabajo y me encuentro paseando por las habitaciones de su casa, terminando en la biblioteca. Odio a Engfa. No puedo decir que realmente he odiado a alguien antes. Odio el cáncer de Irin, odio que Freen esté casada, pero jodidamente odio a Engfa por completo. Ha hecho que una mujer dulce se endurezca y se cuestione a sí misma y a sus relaciones. Me quedo en la biblioteca, mirando silenciosamente al vacío durante demasiado tiempo.

Cuando encuentro a Freen en su oficina más tarde, la convenzo de dejar su trabajo por la noche y dormir un poco. Los círculos oscuros bajo sus ojos tiran algo dentro de mí, pero resisto la tentación de envolver mis brazos alrededor de su cuello. Ella no es mía para calmarla.

Nos separamos en la parte superior de las escaleras y decimos buenas noches. El paseo a la habitación de invitados se siente demasiado largo y simplemente extraño. Mientras me arrastro entre las sábanas frescas, mis pensamientos van directamente a la mujer al otro lado del pasillo.

(•••)

El día siguiente es interesante. Una extraña sensación de malestar crece a medida que pasa el día. Comemos juntas, voy a trotar, y Freen trabaja en la isla de la cocina mientras veo una revista, pero no puedo evitar sentir que algo está mal. Estamos luchando por encontrar nuestro ritmo solo como amigas. Sigo robando miradas de ella, notando la forma en que su camiseta blanca se aferra a su esculpido pecho y siento sus ojos en mi espalda cuando me alejo. Odio no poder tocarla.

¿Es posible ser amiga de una mujer que quiero tan desesperadamente?

Cuando cae la noche, me ducho, cepillo mis dientes y termino mi ritual nocturno habitual, pero no estoy lista para ir a la cama. Mi cuerpo está demasiado tenso. Empiezo a pensar que este nuevo arreglo que he aceptado nunca funcionará.

Después de dar vueltas durante una hora, decido ir por Freen. Sé que mis acciones -ir a su habitación en medio de la noche- definirán cómo pasaremos nuestros próximos meses, pero no me importa. Necesito verla, hablar con ella, para entender en lo que me estoy metiendo.

Me arrastro por el pasillo de puntillas como una intrusa sigilosa y golpeo suavemente su puerta.

No hay respuesta.

Tal vez ya está dormida.

Entro y mis ojos buscan por la habitación oscura. Sus sábanas están en una pila desordenada sobre la cama, pero no veo ningún movimiento.

— ¿Freen? — susurro.

Nada.

Me arrastro más cerca y me arrodillo en el borde del colchón. Ahora que mis ojos se han adaptado a la oscuridad, puedo ver que no está aquí. La habitación está tranquila y vacía.

Me atraviesa una punzada de decepción, seguida por llamaradas de curiosidad.

Me aventuro en busca de ella.

Bạn đang đọc truyện trên: ZingTruyen.Xyz