ZingTruyen.Xyz

𝙃𝙚𝙧𝙢𝙤𝙨𝙖𝙨 𝙢𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙖𝙨 ; 𝙁𝙧𝙚𝙚𝙣𝘽𝙚𝙘𝙠𝙮 [G!P]

𝙌𝙐𝙄𝙉𝘾𝙀

jindoltheworld

POV BECKY

La mirada de Freen se desliza sobre mis rasgos, como si estuviera asegurándose de que estoy bien antes de llevarla a mis ojos de nuevo. Nada de esto está bien, pero soy incapaz de detenerla.

Tengo miedo de sentir demasiado por ella, y tengo miedo de dejarla ir, así que hago lo único que puedo, me enfoco en el visceral placer corriendo a través de mí, pidiendo una dulce liberación. Mi cuerpo prácticamente está vibrando con necesidad, pero necesito un momento para procesar lo que está pasando, así que doy un paso atrás.

― No huyas de esto. ― ronronea.

Acercándose, Freen ancla sus manos en mi cintura, sus largos dedos clavándose en mis caderas mientras me levanta. Mis piernas se cierran alrededor de su cintura, mi núcleo buscando fricción contra el borde duro en la parte delantera de sus pantalones.

Jadeo ante la loca mezcla de emociones y sensaciones abrumando mi sistema. Sé que debo parar, alejarla, sólo que no quiero. Echo de menos este lado de ella. De pronto, quiero estar de rodillas ante ella con su caliente y pesada polla en mi boca. Los recuerdos de nuestras semanas juntos inundan mis sentidos, haciendo imposible el apartarse.

― Freen... ― susurro. No tengo ni idea de lo que estoy buscando y sus ojos suaves le suplican a los míos.

Sostiene mi peso sin esfuerzo con las dos manos descansando debajo de mi trasero. Quiero sus dedos otra vez... estaba tan cerca. Y ahora estoy excitada y confundida.

― Estoy enredada en ti. No puedo dejarte ir. ― dice, colocando un beso más contra mi boca. Me mira por un momento.

No puedo aceptar la calidad rota de su voz, la forma en que su cálida palma se desliza contra el hueso expuesto de mi cadera. A pesar de que no debería, anhelo sus caricias. Las he echado de menos. He echado de menos esto.

Esta creciente conexión entre nosotras. Se necesita toda la fuerza que no tengo no ceder ante ella.

Antes de que todo se fuera al infierno la tarde en que su esposa apareció, sentí que estábamos construyendo algo real, si no era amor, entonces algo cercano. Yo no tenía experiencia, pero dada la oportunidad, sabía que podía enamorarme de Free Sarocha..

Lo que significaba que dejarla en mi habitación de hotel, dejar que me besara y me mirara fijamente a los ojos y dejar que rompiera todos mis muros, era un movimiento peligroso. Mi corazón se encontraba en la línea. Pero ella me rastreó y me persiguió al otro lado del mundo. Eso tiene que significar algo, ¿no?

― Dulzura. ― murmura, con el tono ronco que he llegado a reconocer que significa que está excitada.

Mi voz desaparece mientras cualquier palabra de protesta muere en mi garganta. Tengo que decirle que no. Tengo que hacer que se vaya.

Ha hecho algo que no se puede deshacer. Me hizo creer que era soltera y me ocultó la verdad durante semanas. Ahora me pregunto si me lo hubiera dicho alguna vez si Engfa no hubiera aparecido. A pesar de mis sospechas, había ignorado mis instintos femeninos y me entregué a ella por completo. Había estado dispuesta a darle mi virginidad.

Sus dedos avanzan lentamente por debajo de mi falda, sacándome de mis pensamientos. Mi núcleo se calienta con el conocimiento de que sus hábiles dedos están a pocos centímetros de donde quiero que estén. Sí, sí, sí. Mi ropa interior está empapada y me balanceo contra ella, pero mi voz áspera rompe el silencio y contradice todo por lo que está gritando mi cuerpo.

― No... No puedo... ― desenredo las piernas de su cintura y las bajo al suelo.

― Quieres esto tanto como yo. ― dice, su voz profunda y segura.

Mis ojos se alzan hacia los suyos, y aparentemente le dicen todo lo que necesita saber. Mi deseo por ella está escrito en toda mi cara. Mis pensamientos me traicionan. Y Freen aprovecha al máximo, inclinándose para besarme de nuevo.

― Dime que todavía hay una oportunidad. ― susurra contra mis labios.

Trago, pero soy incapaz de responder. No confío en mí misma para decir lo correcto. Debato conmigo misma, preguntándome si podría volver a confiar en ella otra vez, si podría siquiera encajar en su estilo de vida...

Una burbuja de risa femenina y el sonido de la puerta abriéndose me devuelven a mis sentidos.

Irin y Jeff entran a la habitación llevando media docena de bolsas de compras entre los dos.

Mi cordura regresa y fuerzo un tono serio mientras me vuelvo hacia Freen.

― Es hora de que se vayan.

Las despedidas se intercambian entre Jeff e Irin mientras yo evito encontrarme con los ojos oscuros de Freen. Sé que si lo hago, perderé por completo mi determinación. Todavía estoy tambaleándome por ese beso, mi cuerpo sobrecalentado y bombeando sangre salvajemente.

Ella me clava con una mirada intensa, inclinándose tan cerca que puedo oler su colonia. El efecto es vertiginoso.

― Esto no ha terminado. Diviértete con Irin y hablaremos cuando llegues a casa.

Desearía poder decirle que está equivocada, que hemos acabado, pero soy incapaz de responder. Me da el espacio que necesito ahora mismo, pero no tengo ni idea de lo que viene a continuación.

Una vez que se han ido, agarro una botella de agua del surtido del minibar y doy un largo trago, necesitando enfriarme antes de volverme hacia Irin. Ella no dice nada sobre el cambio de habitación del hotel, pero veo sus ojos vagando por el espacio.

― Entonces, ¿qué pasó con Jeff? No creí que regresaran tan rápido. De hecho, me preguntaba si volvería a verte en todo el viaje. Me imaginaba que echarías una mirada a esos hoyuelos y te habrías escabullido con él a una habitación privada del hotel. ― sonrío, en un intento de aligerar el ambiente tenso.

― Confía en mí, fue tentador. Es guapísimo. ¿Y su pequeño culo apretado? ― se abanica dramáticamente. ― En serio, esos dos son una combinación letal para la libido.

― Hay un tercero, también. Su hermano mayor, Nattawin, es tan mordible como lamible.

― Maldición. Buena genética, supongo.

Vuelca las bolsas de las compras en sofá para que yo inspeccione sus bienes.

― Después del almuerzo, empecé a preocuparme por dejarte sola con Freen. Pensé que no era la idea más inteligente, así que corté nuestra pequeña excursión. Dimos una vuelta por esta linda plaza y fui a un par de tiendas de moda. Sostiene un diminuto vestido de verano sobre mi cuerpo ―. Pensé que esto te quedaría bien.

― Es lindo.― lavanda y toques de hilo azul corren por la suave tela―. Puedo usarlo con mis sandalias de tiras plateadas.

― Exactamente lo que estaba pensando.

Toma una mini falda roja de la pila de ropa para ella―. Vamos, cambiémonos. Vamos a salir.

Irin y yo pasamos el resto del día haciendo turismo y ahora estamos sentadas en un pequeño bar pintoresco, comiendo aceitunas y queso y bebiendo delicioso vino. Todavía no puedo creer que Freen y Jeff en realidad hubieran volado a Italia para buscarme. Y mientras me siento aquí, un poco achispada, repito nuestro breve encuentro íntimo en mi cabeza.

― Yo sé cómo podrías deshacerte de ella. ― dice Irin pensativa, girando el vino en su copa.

― ¿De qué? ¿De Freen?

― No. Tu virginidad. Es decir, si todavía quieres, eso es.

― ¿Cómo? ― pregunto, mi mente dando vueltas. Ella inclina la barbilla hacia un grupo de tres guapos italianos sentados en la barra.

― Podríamos ir a recoger algunas bellezas.

Considero eso brevemente. Estando en Roma... ¿por qué diablos no?

Porque todavía le pertenezco a Freen, por eso.

Incluso si no quiero, una extraña parte de mí sabe que es verdad. Debería ser ella quien tome mi virginidad. Cuando pienso en sus ojos oscuros y hambrientos que me queman, su boca llena besando mi cuello, y su gruesa y larga polla, sé que tiene que ser ella. Mi pecho se ruboriza con calor y soy transportada de regreso al momento más temprano, cuando me encontraba allí -justo en el borde- sólo unos pocos trazos más de sus dedos y me hubiera corrido. Siempre pensé que necesitaba un juguete sexual para correrme, pero resulta que sólo necesitaba a Freen.

― Estás pensando en ella de nuevo. ― Irin me sonríe.

― No debería hacerlo.

― Pero lo haces.

(•••)

El resto de nuestro viaje es casi perfecto. El tiempo de verano es magnífico, largas tardes vagando por la bella y seductora Roma con mi mejor amiga a mi lado. Pero mis noches están plagadas de recuerdos de Freen, aunque supongo que eso es inevitable dada la situación.

Después del primer día, cuando ella y su hermano Jeff aparecieron aquí inesperadamente, no oí nada más de Freen. Estoy agradecida de no haber optado por actualizar mi servicio de telefonía móvil para incluir llamadas internacionales. Sé que no sería lo suficientemente fuerte como para seguir ignorándola si ese fuera el caso. Tal como es, cada mañana después del desayuno, tengo que obligarme a pasar por delante de un ordenador del hotel y evitar conectarme a mi correo electrónico. Pensar que podría haber una nota de Freen esperándome pesa mucho en mi mente. Por más que trato de convencerme de que las cosas están acabadas entre nosotras, una parte profunda en mi interior sabe que no es cierto.

POV FREEN

De vuelta a casa, me lanzo al trabajo. Es la única manera de mantener mis pensamientos alejados de Becky. Soy brutal en las juntas, tosca en mis comunicaciones y tensa todo el maldito tiempo. Mis emociones están por todo el maldito lugar y mi necesidad de sexo solo se ha cuadruplicado con volver a estar cerca de Becky. Mis sentimientos de anhelo solo se intensifican al vagar en mi enorme casa solitaria en la noche.

He intentado enviarle mensajes un par de veces, pero no he obtenido respuesta. Regresó de Roma el fin de semana pasado y ha estado en contacto con Looknam, que es la única razón por la que sé algo.

Debería sentirme aliviada. Becky sabe la verdad ahora. Todo está abierto. No hay que ocultarle más mi matrimonio deshecho y nadie nunca sabrá mi oscuro secreto de adquirir una esclava sexual. Todo este asunto podría estar terminado, somos libres de nuestro acuerdo. Solo que no quiero estarlo.

Debería solo alejarme, pero no lo haré. Todavía quiero follarla. Mierda, es más profundo que eso, si soy honesta conmigo misma. Me gusta. Su naturaleza genuina, su desinterés al ponerse a sí misma en subasta. No es como otras chicas. Me hizo macarrones, maldita sea, y se rehúsa a aceptar mi ayuda de dinero adicional. No es como las mujeres de mi pasado. O es malditamente buena fingiendo.

Como sea, quiero hacerla mía. Me digo que es solo porque nunca la llegué a tener. Semanas gastadas esperando, mientras la tensión sexual y la anticipación entre nosotras crecía en proporciones épicas me dejaron con el caso más crítico en el mundo de bolas azules. Alerta de terror nivel rojo. Mi saco está por combustionar. Mierda, a este punto, me pregunto si incluso recuerdo cómo follar.

No puede ser tan difícil, ¿no? Sacudo los hoscos pensamientos girando en mi cerebro. Quiero reclamar su cuerpo, ser la primera persona en penetrar su coño. Y tanto como intente negarlo, algo dentro de mí quiere más que eso también. Pero el punto de toda esta farsa fue porque me prometí que no me enredaría con una mujer de nuevo. Tanto que eso no pasará. Mis sentimientos por Becky son profundos. Estoy completamente envuelta en una mujer que tengo cero oportunidad de tener. Pero no voy a retroceder ahora. De ninguna jodida manera.

Compré y pagué su virginidad, algo que no voy a dejar simplemente deslizarse entre mis dedos debido a un tecnicismo. Cuando pienso en lo de la habitación de su hotel en Italia, la forma en que me dejó tocarla antes de cerrarse completamente a mi, mi estómago se hace nudo.

No estoy acostumbrada a ser dejada fuera, y no es un sentimiento al que quiera acostumbrarme. No llegué a donde estoy hoy siendo inactiva. Decidiendo tomar al problema en mis manos, llamo a Becky una vez más, dándole una última oportunidad antes de aparecer en la puerta de sus padres y traerla de regreso conmigo.

Tal vez tenga problemas de confianza, y aún necesite lidiar con Emgfa, pero nada de eso va a detenerme de tomar lo que es mío. Y Becky es mía.

Esperando su buzón de voz, como todas las otras veces que he llamado, me sorprendo cuando responde al cuarto timbre.

― ¿Becky? ― la sorpresa es evidente en mi voz.

― Hola. ― dice casualmente.

― Necesitamos hablar. ― está callada por un largo tiempo, solo el suave sonido de su respiración me dice que sigue en la línea.

― ¿Sobre qué? ― pregunta finalmente.

― Tengo una nueva propuesta para ti.

(°°)

Cuando la limosina que envié deja a Becky en mi camino de entrada, luciendo desconcertada y cansada, estoy agradecida de que sus padres vivan a unas horas al norte de Mueng. Significa que debo ser capaz de mantenerla aquí al menos por la noche. Tendrá que escucharme.

Saliendo a la luz del sol, le doy la bienvenida al lado del auto. Mis puños se aprietan inútiles a mis constados mientras que la idea de que no es mía para tomarla en mis brazos, se estampa contra mí. Levanto su bolsa del camino de ladrillo y fuerzo una sonrisa en mis labios. ―Gracias por venir.

Asiente. ― Gracias por enviar la limo. Eso no era realmente necesario. ― gira su anillo en su pulgar, obviamente curiosa de por qué la he convocado cuando las cosas parecían haber terminado entre nosotras.

― Entremos.

La dejo adelantarse, apreciando la forma en que su perfecto trasero se balancea seductoramente. Le sigo como un cachorro con correa.

Una vez dentro, Becky es toda pasos tentativos y miradas inseguras. Decidiendo que lo mejor será ir al grano sobre por qué la traje aquí, la llevo al despacho. La misma habitación a la que la traje la primera noche.

Recuerdos de ella arrodillada frente a mí, tomando mi gruesa polla en su boca y chupándola con tal habilidad y entusiasmo causa que mi paquete se endurezca al instante. Joder. Inhalo y me aclaro la garganta, esperando que sus ojos no vaguen frente a mis pantalones. ― Siéntate.

Becky obedece, sentándose cuidadosamente en la orilla del sofá. Me pregunto si los recuerdos de esa noche están quemando en su cerebro tan vigorosamente como en el mío.

A pesar de mis esfuerzos, soy incapaz de mantener la visión de su boca rosa envuelta alrededor de mi polla fuera de mi mente. La manera en que su lengua probaba la longitud de mi eje y su mano curvada alrededor de mi base, acariciándome mientras chupaba profundo en su garganta.

Mi necesitada erección borra toda mi concentración y me toma un momento darme cuenta de que Becky está hablando.

― ¿Freen? ― parpadea hacia mí, sacándome de mi espectáculo a rayos X reproduciéndose en mi cabeza.

― Estoy feliz de que vinieras. ― digo.

Muerde su labio inferior, casi tan nerviosa como la primera vez que la traje a casa. Su mirada barre la habitación y su espina está recta como una flecha. No quiere dejar la guardia baja, y asumo que es porque no confía en ella misma conmigo. Bueno saberlo. No confío en mí tampoco.

― ¿Puedo traerte algo? ¿Vino? ¿Una botella de agua?

Sacude la cabeza. ― ¿Qué querías discutir? Fuiste un poco vaga al teléfono.

Tiene razón. Fui vaga, básicamente porque no tenía idea de qué podría decir para persuadirla. Sabía que necesitaba ver sus ojos, leer su expresión para trabajar mi propuesta. Y la chica nerviosa e insegura sentada delante de mí significa que tengo que proceder con precaución. Consideraría presionarla, convencerla de cuán buenos somos juntas físicamente y persuadirla de estar conmigo de la manera que sé ella quiere. Pero ahora veo que necesito emplear un método diferente, porque verla salir por esa puerta de nuevo, no es una opción.

― Sé que lo jodí por ocultarte mi matrimonio. En mis ojos, está terminado, desde hace años. La única cosa que queda son un par de firmas en un pedazo de papel. Pero de todas formas, ahora veo cómo te lastimó. Fue un movimiento idiota. ― asiente encontrando mis ojos. Lamo mis labios y continúo ―: Pero no creo que mi pasado signifique que todo esto deba terminar.

― ¿Qué estás proponiendo? ― pregunta, su voz tentativa y un poco sin aliento.

Quiero follarte. Dominar tus días y noches, y ocupar cada despertar tuyo, así como tú ocupas los míos.

― Quiero que te quedes.

Sus cejas se juntan mientras me mira en silencio. No rechaza la idea inmediatamente, es un comienzo.

Bạn đang đọc truyện trên: ZingTruyen.Xyz