𝘌𝘱𝘪𝘭𝘰𝘨𝘰
Milk estaba abriendo la puerta levemente, evitando emitir cualquier ruido, no queriendo despertar a la durmiente, aún. Su esposa le había ordenado despertar a la niña, sus suegros se encontraban en un crucero por el mediterráneo y las dos adultas estaban encargadas de cuidar de la adolescente, hace dos semanas desde que llegaron a la casa.
Despertar a la chica de dieciséis años ya formaba parte de la rutina, ya que Milk era la única capaz de interrumpir el sueño de la chica sin terminar lastimada. Si su esposa intentaba despertar a su hermana menor normalmente terminaba golpeada por una almohada o recibía quejidos negativos de la niña, por esa razón Milk era la encargada de levantarla todas las mañanas.
— Eh, despierta, bella durmiente. —comenzó diciendo la pelinegra, sentándose en el borde de la cama y sacudiendo levemente sus piernas.
— Mmm. — fue lo único que recibió como respuesta.
Milk inspeccionó el cuarto de la chica, aun sin levantarse de la cama, algunas revistas y la ropa regada por el suelo. El ordenador estaba encendido y mostraba la aplicación de iTunes abierta, parecía que alguien se quedó hasta tarde escuchando canciones de The 1975. Milk sonrió, era en parte su culpa que la adolescente tuviera una obsesión con esa banda y Lana Del Rey ya que desde pequeña la pelinegra le regalaba discos de sus artistas favoritos para su cumpleaños.
— Vamos, Winie, tienes que despertar. — Milk insistió una vez más lanzándose juguetonamente sobre el pequeño cuerpo de Minjeong Limpatiyakorn bajo las mantas.
Minjeong volvió a gruñir acurrucándose más en la cama e intentando apartar a su pelinegra favorita de encima, aun no entendía cómo su hermana soportaba ser despertada por Milk todos los días. Era muy entusiasta y lo peor era que le daba resultado, siempre las dos hermanas Limpatiyakorn terminaban obedeciendo a Vosbein.
— No, P'Milk, vete. —dijo jadeando por falta de aire cuando Milk volvió lanzarse aplastando su estómago.— ¡Ahg!
— Si no quieres otro ataque sorpresa, levántate. —la amenaza iba en serio y Winter sabía eso.
Aún así, se resistió, ayer había durado hasta tarde escuchando música y mirando por la ventana, ella quería dormir al menos unas doce horas más, si, aquello se escuchaba de maravilla.
— Déjame.
— Pero ya es de mañana, tienes que ir al instituto. —le intentó quitar la almohada de la cabeza forcejeando durante un rato.
Ahora por culpa de la pelinegra la castaña estaba más despierta de lo que quería estar, ella gruñó nuevamente. Se resignaba a moverse de la cama, eso hasta que algo de lo que dijo Milk le llegó con claridad a la cabeza: instituto.
De un salto se incorporó en la cama, logrando hacer caer a Milk de culo al suelo. Winter se rió un poco, su cuñada podría tener veintisiete años, pero a veces era casi tan infantil como ella. Ni hablemos de su hermana, Love aun saltaba por los regalos el día de Navidad.
— ¡Tengo que cambiarme, se me hace tarde! — la menor de las Limpatiyakorn pegó un salto corriendo al cuarto de baño, parecía entre emocionada y feliz.
— Pero ¿Ahora por qué tanto entusiasmo? —Milk rascaba su cabeza formando una mueca ya que le dolía el trasero ¿Por qué los pisos de madera debían ser tan jodidamente duros? ¿Cuál era la necesidad?
Winter volvió a salir del baño quietándose el pijama y cambiándose a trompicones por unos short y un jersey, Milk alzó su ceja observando el apuro de la chica.
— Descuida, Winie, aún faltan veinticinco minutos. Puedes llegar. —aun así, Winter le miró sacándole la lengua y con los ojos brillantes, cepillando su cabello.
— No tiene nada de malo ser puntual ¿verdad? —contestó la chica.
Milk cruzó los brazos contra el pecho, mientras sonreía a la chica. Durante estos años la adolescente había crecido tanto, ya no era la pequeña niña amante de los videojuegos y el helado, ahora era hermosa y el parecido con su hermana era asombroso. Eran dos gotas de agua, los mismos ojos brillantes, el cabello sedoso y la piel blanquecina. Nadie podía dudar que Winter y Love eran hermanas.
— Claro, vamos bajando. Pat hizo el desayuno. —señaló la puerta mientras la abría.
Winter hizo una seña con la mano, mientras se aplicaba labial color melocotón a sus labios.
— Ve bajando tú, dile a P’Lovie que ella puede esperarme unos cinco minutos más. —sonrió pero aún seguía concentrada en su proceso de maquillaje.
Milk así hizo, pero mientras bajaba las escaleras no pudo evitar pensar en que últimamente notaba cambiada a Winter. Bueno, desde siempre la chica había acostumbrado a vestir coquetamente y a maquilarse, Love y Freen fueron las que le llevaron a su primera vez a la peluquería y quienes le enseñaron a Winter a maquillarse.
Por eso no era extraño ver a la menor arreglarse tanto, pero lo que si cambiaba era el hecho de que se despertaba temprano y se vestía con una sonrisa de oreja a oreja, sus ojos marrones siempre mostraban un brillo peculiar al saludar a las chicas por la mañana.
Milk y Love vivían en una casa diferente, así que nunca se había percatado de la actitud de Winter ya que no la veían tan constantemente. Pero desde hace ya un tiempo, cuando eran los días festivos y ella y Love pasaban el día en la casa de los Limpatiyakorn, la había notado diferente.
Durante esas dos semanas de estadía en la casa, cuidando a Winter, ella comenzaba a sospechar. Pero como saben Milk era muy lenta, por esa razón aun no descifraba el extraño comportamiento de su cuñada, aunque la pelinegra había pasado por esa etapa también. Ella casi se lamentaba, Rose tal vez ya sabría qué pasaba pero debía estar ocupada en el extranjero con su novio, según ella Las Bahamas era muy exótico e interesante.
Al entrar a la cocina se encontró con su esposa, el amor de su vida, de espalda cocinando unos huevos fritos mientras tarareaba una canción. Su cabello castaño, ahora hasta los hombros, caía libremente. Milk sonrió, de pronto recordando lo largo que era el cabello de Love en la secundaria, pero no importaba como luciera la ex animadora, para la pelinegra seguía siendo la mujer más hermosa que conocía.
— ¿Hiciste algo productivo y despertaste a Winter, Vosbein? —lo dijo en un tono de broma y Milk casi podía sentir su sonrisa.
— Claro, solo que es igualita a ti y le encanta arreglarse para deslumbrar los pasillos de la escuela con su belleza. —respondió acercándose mientras abrazaba a Love por la espalda y le dejaba un beso en el cuello.
Love casi respingó y apartó a Milk riendo, la pelinegra amaba escucharla.
— ¡Mew! Casi me haces quemar la comida. —Milk amaba aún más cuando la castaña la llamaba con ese mote cariñoso, no importa qué edad tuviera casi siempre le decía así.
— No es mi culpa que tu luzcas tan sexy ¡Aun con ese delantal sucio! —rió otra vez dejándole otro beso en el cuello a pesar de las quejas de su esposa.
— Si terminamos comiendo carbón es tu culpa, Milk. —pero aun así Love apagó la estufa y apartó la sartén a un lado.
Milk lo sobrentendió como el permiso para seguir dándole cariño sin peligro de quemar la cocina, hizo girar a Love entre sus brazos hasta quedar frente a frente. Estaban muy cerca y los ojos miel de su esposa la observaban con el mismo brillo de enamorada que siempre le había visto, Milk frotó dulcemente su nariz con la de su esposa.
— No importaría, yo igual comería cualquier cosa que cocinaras. — le dió un pico en los labios a la castaña.
Love arqueó las cejas divertida.
— ¿Y Minjeong?
— Ella puede comer en la cafetería, te recuerdo. —se encogió de hombros dándole otros dos besos castos a su esposa.
— Eres imposible, Milk. —rodó los ojos envolviendo el cuello de la pelinegra con sus brazos y fundiendo sus labios en un beso más largo y pasional.
Escucharon unos pasos en la escalera y Winter entró saltando.
— ¡Buenos días a todos! —estaba sonriendo y tomando una manzana de la isla central cuando las vio aún inmersas en su mundo.— Dije: ¡BUENOS DÍAS!
Milk y Love se separaron soltando un gruñido de exasperación, la pelinegra apoyó la frente contra la de la castaña maldiciendo.
— Te escuchamos a la primera, Winter. —Love bufó robándole un beso a su chica antes de zafarse de sus brazos y comenzar a servir el desayuno a su hermana.— No tienes por qué gritar, enana.
— No me digas así. —Winter se sentó mientras comenzaba a comer su desayuno, lo hacía lentamente. — No tendría que repetirlo dos veces si ustedes no se encontraran tan ocupadas besándose.
Milk soltó una suave risa, sentándose en otra banqueta de la mesa, miraba divertida la discusión de las dos hermanas Limpatiyakorn. Solo faltaba la mayor de las tres y ya sería una guerra civil. Love rodó los ojos nuevamente apartando un mechón de cabello de su frente y escondiéndolo tras su oreja, sirvió el jugo de la menor.
— Estamos casadas, es lo que normalmente se hace, Winter.
— Aun así deben recordar que hay una chica en la casa ¡Qué pensaría mamá! —Winter amaba fastidiar a Love, le guiñó el ojo a la pelinegra.
— ¿Chica? Pareces más una bebe de cinco años, otra vez. —le dió un golpecito a su hermana en la cabeza, después volvió al fregadero a limpiar los trastes.— Y para que te enteres, mamá y papá también lo hacen, enana.
— Deja de decirme así ¡Nuggets, dile a la cascarrabias que no se meta conmigo! — Winter le dijo a la pelinegra utilizando su arma secreta, llamándola por su apodo cariñoso y un puchero increíblemente adorable.
Milk se derritió ante la niña e iba a hablar cuando Love se dio la vuelta cruzándose de brazos y mirando a su hermana.
— ¿Tan bajo has caído, porque sabes que Milk esta de mi lado? —la acusó.
— No sé de qué hablas.— Winter sonrió inocentemente.
— Claro que sabes ¡Solo le llamas así cuando quieres llevarla a tu bando!
— Eso no es verdad ¿Yo hago eso, Nuggets? — otra vez la cara de perrito y Milk tuvo que morderse el labio para no reír.
— No creo. —afirmó.
— ¡Milk!
Las dos chicas comenzaron a reír mientras Love soltaba una carcajada sarcástica y volvía a su tarea de lavar los platos, Milk se levantó dejando comer a Winter, para darle un beso en la mejilla a su esposa. Amaba picar a la castaña solo para ver su reacción.
— Ah no, no vengas ahora ¿Por qué no vas con Winter, Nuggets? —Love dijo corriendo el rostro para evitar los besos de su chica en la mejilla.
Milk volvió a sonreír.
— ¿Alguna vez te he dicho lo condenadamente atractiva y tierna que luces cuando estas enojadas? —la pelinegra le mordía la oreja cariñosamente logrando que a Love le temblaran las piernas.
¡Demonios! La castaña aún no se creía que después de tantos años Milk seguía teniendo el mismo afecto en ella que como cuando eran jóvenes.
— Creo... Que lo has mencionado. —tuvo que tragar para poder hablar con fluidez, Milk seguía lamiendo el lóbulo de la oreja ahora.
— Perfecto, porque si lo eres y te amo de esa forma. —comenzó a bajar sutilmente hasta el cuello dejando besos en su paso, mientras sus manos acariciaban la espalda y el brazo deLove.
Los platos sucios ya habían sido olvidados, Love mantenía los ojos cerrados absorbiendo cada detalle del tacto de Milk.
— Tú me amas de cualquier forma, fenómeno. —Milk mordió sensualmente el cuello de la castaña logrando que Love soltara un leve gemido que intentó aguantar mordiendo su labio.
— ¡Milk! —le chistó en voz baja.
— Es tu culpa, sabes que cuando me llamas de esa forma me prendes demasiado. Es taaan sexy. —Milk sonrió sobre la piel de la castaña.
Love asintió, ella sabía el efecto que tenía ese nombre especifico en Milk.
Por alguna razón le parecía increíblemente excitante, tanto que una vez cuando Love, en su época universitaria, muerta de celos por la compañera de habitación de Milk se lo gritó en pleno pasillo y la pelea terminó de otra forma.
Love había ido a visitarla ese día y encontró a esa imbécil pelirroja coqueteando con su novia, Milk no había hecho nada, es más, la rechazó varias veces, pero Love estaba cegada por los celos y las dos comenzaron a gritarse frente a todos. La pelea terminó cuando Love le dijo algo como: ¡Cállate la boca, fenómeno!
De alguna forma terminaron con la pelinegra cargándola sobre sus hombros hasta la habitación de la facultad en donde dormía, Love le golpeaba la espalda, pero aun así Milk no la soltó hasta que la tumbó en la cama y terminaron besándose desesperadamente. Cabe resaltar que esa noche Milk le hizo el amor hasta hacerle entender a la castaña que cada rincón de su alma le pertenecía a ella, la castaña comprendió claro y fuerte el mensaje.
Tanto Love como Milk siempre habían adorado sus extrañas formas de reconciliación, eran muy...dinámicas, por así decirse. Pero en ese momento no podían, Milk estaba besándole el cuello de tal manera que incitaba a Love a hacerle el amor de inmediato. ¡Por el amor de Dios! Winter estaba en la mesa, a tan solo unos pasos ¡En la misma habitación! Su madre le pegaría con la chancla si hacía algo como eso frente a su hermana adolescente.
— Milk...Winter...está aquí. —dijo con el poco autocontrol que tenía.
Para el lamento de la pelinegra era cierto, dejó de besar el cuello de su esposa, escuchando un suspiro de ella, y volteó a ver alarmada si Winter las había estado observando. Para su alivio, y también confusión, no era así.
— Love, creo que ella ni siquiera está aquí presente... —susurró observando a la castaña menor revolver su desayuno con el tenedor, ausentemente.
Love, ya un poco más recuperada, giró el cuerpo para ver a su hermana. Allí estaba el cuerpo de Minjeong Limpatiyakorn, sentada, pero sus ojos parecían en otro lugar mientras miraba al vacío. Parecía estar pensando en algo.. .o en alguien, de un momento a otro Winter sonrió tontamente y sacudió la cabeza para salir se su ensoñación. Love y Milk se miraron, acercándose un poco más pero en ese momento con motivos de confidencialidad.
— No creo que sea normal, ¿verdad? — dijo Milk.
— ¡¿Cómo va a ser normal que sonría de la nada, Milk?! —susurró la castaña palmeándole el estómago con el dorso de la mano.— Winter lleva ya un tiempo así, es obvio lo que sucede.
Milk meditó las palabras de su esposa, intentado encontrar alguna de las miles de razones por la cual la chica menor actuaría así ¿Drogas? ¿Nervios? ¿Hambre? No es hambre si ella ya está comiendo, idiota ¿Guardaba el secreto de un duende mágico? ¿Qué, mujer? ¿Qué?
Love, observando el hámster girando en una rueda trabajando forzosamente en la cabeza de la pelinegra, restregó su rostro con una mano ¿Por qué Milk era tan lenta? Algunas veces Tontawan le recordaba que fue un milagro que Milk se le deSornra de primero en el baile, porque al ritmo que iban en esa época, si fuera por la pelinegra ella nunca se hubiera enterado del enamoramiento de Love hacia Milk.
—¡¿En verdad no sabes?!
— Ehh ¿Recordó un chiste muy bueno? —sonrió culpable y sabía que estaba claramente equivocada cuanto Love bufó.
— Vosbein, ella obviamente está en las nubes porque...bueno, posiblemente está enamorada. —dijo la última palabra en un pequeño susurro mientras sonreía y las dos adultas volvieron a ver a Winter.
Winter seguía distraída, pero al menos ya había ingerido la mayor parte del contenido en su plato. Milk le miraba sin creérselo, ahora el entusiasmo y el brillo en sus ojos tenían más sentido ¡Su niña favorita estaba enamorada! En cambio, Love le miraba dulcemente, comprendiendo por fin que su hermana estaba creciendo y tal vez experimentando el primer amor, se identificaba con ella misma ya que cuando Love descubrió que estaba enamorada de Milk, en su juventud, actuaba igual.
Pero ahora la pregunta principal era clara: ¿De quién estaba enamorada?
Love sospechaba que la pelinegra también se hacía esa pregunta, ya que de un momento a otro estaba sentándose junto a Winter con un rostro entre sorprendido y travieso. Love pestañeó ¿En qué momento Milk había llegado allí? ¿Le preguntaría tan directo? No, seguro que no, Milk no eran tan imbécil.
— Ah, sí, Minjeong. — Milk comenzó captando la atención de una sonriente Winter.
— ¿Si, P'Milk? —otra sonrisa de oreja a oreja.
Love le sonrió a su hermana, acercándose también, Milk se inclinó sobre la mesa.
— ¿Estás enamoradas de alguien o como es la cosa? —preguntó sin ningún tacto.
Las dos hermanas Limpatiyakorn abrieron los ojos como platos. Love en estos momentos quería pegarle un porrazo a su pelinegra por tremenda pregunta ¡Si era lo suficientemente imbécil como para preguntarle! ¿Cómo no la detuvo? Llevaba años viviendo con ella y conocía a su esposa, por Dios.
— ¡Milk! —le retó, Milk levantó los brazos.
Pero de alguna forma las dos chicas habían acertado, Love lo confirmó al ver el rostro completamente sonrojado de Winter hasta la coronilla, se retorcía las manos mientras alternaba los ojos de su hermana a la pelinegra.
— Yo no, no, claro que… Bueno, no... —Love se moría de ternura, Winter miraba a los lados mientras negaba con la cabeza, se preguntaba cómo era posible que su hermana actuara algunas veces de forma tan similar a Milk.
Tal vez la razón se debía a la gran cantidad de tiempo que pasaron juntas cuando Winter era una cría, había adquirido algunas mañas de la pelinegra.
— Minjeong, cariño... — Love intentó hablarle dulce, para calmar a su sonrojada hermana.
Antes de siquiera poder decir algo el móvil de Winter comenzó a sonar, ella vió la pantalla casi desesperada y un suspiró de alivio se escapó de sus labios. Se levantó de un salto de la silla, sonriendo nerviosamente y dándole un beso en la mejilla a su hermana y a Milk rápidamente.
— Marc ya llegó por mí, me tengo que ir ¡Chao! — se despidió con la mano mientras cargaba su mochila y salía pitando de la cocina, Milk pestañeó de lo rápido que fue la escena.— ¡Las veo en la tarde, las quiero! —gritó desde la puerta mientras salía.
Escucharon el ruido del carro arrancar y quedaron en silencio, aún en la misma posición. Milk fue la primera en salir del estupor.
— ¿Será Marc?
Love también reaccionó dándole otro golpe en el brazo.
— ¿Cómo pudiste preguntarle algo así? La pobre se espantó de que supiéramos su secreto. — se volvió para seguir lavando.
Milk masajeó su brazo, estaba adolorido ya que la castaña tenía una gran fuerza para ser tan delgada.
— Tu hermana me hizo lo mismo una vez, fue igualito.— se defendió.
— Rose es Rose y tú eres Milk, no tienes justificación. —ella dijo aunque después recordó la pregunta anterior de Milk.— ¿Podrá ser Marc? No estoy tan segura, es su mejor amigo y siempre luce tan normal al hablar de él.
Milk apoyó la barbilla sobre el brazo acomodando en la mesa, parecía estar pensándoselo.
— Puede, pero una nunca sabe ¿Verdad? ¿Qué otro amigo tiene Winter? — arrugó el ceño, Love estaba divertida ya que ahora Milk se mostraba sobreprotectora.
Love repasó la lista de amigos de Winter mentalmente, sólo conocía personalmente a Marc y a un rubio llamado Gemini, del resto solo los había escuchado de la boca de su hermanita. Desistió con la idea, en cualquier momento terminaran enterándose.
— Algún día Winter nos va a decir, claro, eso si se le pasa el susto que le diste. —le regañó a Milk.
Ahora Milk se sentía un poco culpable pero aun así agarró una manzana del mismo lugar que Winter y le dio una mordida, estaba jugosa.
— Créeme, si se enteraba Freen primero no la hubiera asustado, ella directamente ya habría ido a buscar el chico para interrogarlo. —las dos sonrieron abiertamente reconociendo que la mujer si reaccionaría así, era como una hermana para Winter, suerte que estaba de viaje de negocios.
Love siguió lavando mientras hablaba con Milk sobre invitar a Becky y a su hija de once meses, Lena, a cenar para que no se sintieran tan solas en casa. Que mala suerte que Tontawan y Prim seguían de luna de miel y Ciize estaba tan lejos, hacían falta.
— ¿Crees que soy tan obvia? —Winter apretaba sus cuadernos contra el pecho, ella y Marc caminaban por el pasillo para ir al casillero de Nicha, donde estaban los otros.
El chico castaño junto a ella ladeó la cabeza, sonriendo por los nervios que mostraba su amiga, aún se moría de risa al recordar cómo había llegado Winter a su auto con el rostro tan rojo como un tomate y le había apresurado a arrancar.
— Algo así, puede. —sólo dijo para picar a su mejor amiga que ahora estaba dándose golpes con el cuaderno, soltó una carcajada.
— Descuida, no eres tan obvia ¿Por qué preguntas?
Winter, ahora un poco más calmada, le miró de reojo decidiéndose si contarle de la vergüenza que pasó con su hermana y Milk en la cocina. Optó por hacerlo e hizo rabieta cuando Marc no hizo nada más que reírse muy fuerte de la miseria de la castaña ¡Maldito traidor!
— ¡Oh, amiga, fuiste atrapada! —Winter le dio un golpe con sucadera.
— ¡Por eso te pregunto si soy tan obvia!
A lo lejos vieron al grupo en el mismo lugar de siempre, Nicha le sonrió mientras le animaba a acercarse.
— No te preocupes, no lo saben...o al menos no todos. —susurró malvadamente ganándose un golpe de la castaña, a Marc menos le podía importar.
Winter respiró hondo mientras llegaban y saludaban a todos.
Eran sus amigos desde siempre, Nicha y Sorn pertenecían al mismo equipo de animadoras al igual como lo hizo Love, mientras que Marc, Lego y Lego estaban en el equipo de softball. Según ellos, aquel deporte era más dinámico que el fútbol americano y menos agresivo, Winter no pertenecía a ningún club. Ninguno llamaba su atención lo suficiente, pero le encantaba jugar al voleibol en la clase de deporte, tal vez considerara unirse este año.
— ¿Por qué tardaron tanto? —Nicha era pelinegra, sonrió a los dos chicos. Desgraciadamente algunos en el grupo bromeaban que entre Winter y Marc existía algo, estaba muy alejado de la realidad ya que en verdad Marc estaba colado por Sorn desde el año pasado. Pero igual el chico no tuvo problemas y respondió por los dos con una sonrisa.
— Es obvio, Winter se entretuvo en el baño pensando en mí. —por comentarios como este los fastidiaban, Winter le dió un golpe a la vez que volteaba los ojos.
Nicha y Lego rieron por aquel mal chiste, ellos sabían que no había algo en verdad serio pero Sorn no parecía cómoda. Ou, aquí pasaba algo. Winter le sonrió a su amiga para calmarla, millones de veces la castaña le había confesado a Sorn que no sentía nada por Marc y aun se preguntaba por qué esos dos no se ponían de novios ya.
— Ya, ya hablando en serio — dijo Nicha secándose una lágrima.
— Estaba terminando de comer, no mucho. —Winter se encogió de hombros.
— ¡Eh, Karina, Gemini! — gritó Marc llamando a alguien tras ella, logrando que el corazón de Winter saltara fuertemente al escuchar ese nombre. Ya estaba aquí — ¡Apúrense!
Winter quería actuar normal, tenía que hacerlo, si Milk se había dado (Que considerando que era Milk era grave) cuenta ahora todos podrían y eso era lo que ella menos quería. El único que sabía acerca de su enamoramiento era Marc y se lo dijo nada más a él porque se sentía segura con su mejor amigo.
— No era necesario gritar, chico. — Gemini se frotaba la cabeza mientras llegaba, sonrió a Marc y a Winter, que seguía aparentando no estar congelada.
— Hola, compañero. —Marc le dió un apretón al chico rubio.
Gemini le dio un beso en la mejilla a Winter, riendo por su expresión tensa, y preguntando qué le sucedía a los que todos respondían que lo mismo de siempre. Winter sentía su pulso acelerarse, Karina y Gemini eran hermanos, pero la que en realidad le afectaba y la hacía sentir miles de mariposas en el estómago era la rubia.
— ¡Venga, Karina, deja de leer y saluda! — le dijo Sorn y Winter contuvo las ganas de voltearse a ver a la rubia.
Karina era una chica blanca, al igual que Gemini, de un largo cabello rubio y ojos cafés oscuros en los cuales Winter siempre se perdía. El día que la conoció ya Winter podía entender cuando de joven Love decía que amaba los ojos de Milk, sólo que la castaña menor estaba enamorada de unos ojos más oscuros.
— Claro que no dejaré de leer en la mejor parte, deberían bastar con mi presencia sin yo tener que hablar. —como siempre la rubia no despegaba los ojos del libro, se encontraba al lado de Winter.
— Nerd. —le dijo su hermano, y todos rieron.
A diferencia de Winter, que sólo le gustaba leer revistas, Karina se tragaba los libros y los disfrutaba casi tanto como Love. Además, siempre llevaba puestas unas gafas de lectura, sus amigos se burlaban de ella ya que lucía como una rata de biblioteca, Winter pensaba lo contrario ya que le encontraba increíblemente guapa con gafas.
— ¿No vas a saludar? — Lego se hacía el ofendido.
Karina, sin ser consciente aún de Winter junto a ella, levantó el rostro sonriendo con sarcasmo a su amigo.
— Vale, hola a todos ¿Feliz? —los chicos se rieron al ver el rostro de Lego ante la respuesta, incluso Winter soltó una pequeña risa y allí fue cuando la rubia la notó, se le quedó mirando.— Hola, Minjeong~ah.
Winter detuvo la risa casi de inmediato mientras se calmaba a ella misma, volteó a ver a Karina con una sonrisa dulce mirando tímidamente sus ojos.
— Hola, Rina. —las dos chicas se sonrieron, no despegaban sus ojos de la otra.
Marc se aclaró la garganta para sacar a las chicas de su burbuja, siempre era lo mismo y si seguían así todos caerían en cuenta.
— Esto es injusto ¿Por qué a Winter si la saludas y a mí, tu atractivo y mejor amigo, no? —Lego dijo mientras fingía limpiar una lágrima inexistente de sus ojos.— ¡Me ofendes,Karina!
— Idiota, puede que tal vez porque ella no es ridícula como tú. —le dijo subiendo las gafas al puente de su nariz, era una manía que tenía.
— ¡Vamos, Lego, sabes qué Winter siempre ha sido su favorita! No intentes competir contra eso. — Gemini le dio un empujón en el hombro mientras todos se reían.
— Hablan puras tonterías. — resopló Karina mientras volvía a mirar ellibro pero parecíanerviosa.
Winter reía como tonta, al igual que sus amigos, con un rubor muy pronunciado en su rostro y ninguna de las dos chicas se atrevía a cruzar miradas. Era muy vergonzoso. Tuvieron que separarse para ir a clases, Karina, Lego y Winter fueron juntos a la de Historia. En el camino el conserje, de mayor edad, miraba con recelo a Winter cada vez que pasaba junto a él.
— ¿Siempre seguirá rencoroso? —Lego se revolvió el cabello mirando divertido al señor amargo.
Winter resopló, un poco exasperada, aunque también sonreía.
— Con la fama que tiene mi apellido creo que nunca me mirara de otra forma. —se lamentó, todo era culpa de Love.
— ¿Que habrá hecho tu hermana cuando era estudiante como para que te odie tanto? —el chico volvió a comentar.
Winter también se lo preguntaba, no recordaba mucho esa época ya que apenas tenía seis años, pero según lo que su madre y Love le habían contado, su hermana fue un poco traviesa de joven. Ahora por culpa de aquello tenía que calarse las miradas de advertencia del pobre conserje, que en un pasado fue el encargado de limpiar todos los desastres de Love y su grupo.
— Ella una vez mencionó una guerra de comida. —los dos chicos la miraron y ella se encogió de hombros. — Dice que fue divertido.
Lego silbó, Sornmente impresionado mientras que la rubia seguía leyendo muy concentrada. Karina siempre tenía que aferrarse a alguien para caminar leyendo sin tropezar, en estos momentos sujetaba el bordillo del jersey de Winter y la castaña no podía estar más alegre.
— Deberíamos hacer una. —Lego dijo.
— Claro, serás tu solo el que limpie el comedor después, genio.—
Karina dijo con el mismo sarcasmo de siempre, la castaña le sonrió.
Entraron al salón y como todos los días tomaron asientos cerca del otro, Lego a la izquierda de Winter y Karina frente a ella dejando a la castaña la vista de su espalda y el olor del cabello rubio a su disposición. Le gustaba mucho que Karina se sentara frente a ella. Durante la clase Winter se dedicó a pensar en lo mismo que la invade la cabeza desde hace dos años: Karina.
Estaba enamorada de ella, quería decírselo, pero tenía miedo de no ser correspondida más al hecho de que fueran mujeres. Karina era de mente abierta y no la rechazaría por aquello. Pero Winter no podía estar segura de lo que sentía la rubia hacia ella, algunas veces era dulce con la castaña e incluso la atrapaba mirándola a escondidas, pero Karina era fría y calculadora. No se abría a todo el mundo, a ellos porque eran sus amigos, pero casi nunca hablaba de sus sentimientos. Pero Winter podía hacerse esperanzas, creía que podía tener alguna, ya que algunas veces Karina la trataba de forma diferente a los demás, como si confiara plenamente en Winter. La castaña con el paso de los días había llegado a enamorarse de sus rarezas y sus defectos, se preguntaba qué pensaría la rubia de ella.
— Hola, Winter. — un chico de su clase, Sea, a su derecha le saludó en plan seductor.
Ew. Sea otra vez, no. Ese chico llevaba ya cuatro meses intentando secarle una cita a Winter, era irritantemente insistente, aunque la castaña siempre se mostraba amable con él ya que era buena persona. Otra cosa por la que Winter evitaba hablar con el: Cada vez que Sea le trataba de coqueteos Karina se aislaba aún más si es posible en su libro y se le amargaba el humor. Winter siempre rezaba por todos los dioses a que fueran celos por ella y no otra cosa... Como que a Karina le gustara Sea, sería desgarrador.
— Shh, Sea, hay que prestar atención a la clase. — le sonrió cortésmente.
— Claro, preciosa. — el chico le dio un guiño antes de mirar al frente.
— Idiota. — dijo la rubia casi en un susurro aun leyendo mientras daban la clase, Lego le miró y parecía querer reír.
Winter se hundió en su asiento y esperó pacientemente a que salieran a la hora del almuerzo para que Karina volviera a sujetarse de su jersey para caminar por el pasillo. Por suerte fue así, la castaña casi suspiro de alivio frente a los chicos al ver a Karina aferrarse a ella otra vez mientras caminaban a la cafetería. Era increíble la capacidad que tenía la rubia para leer a todas horas sin cansarse, Love le decía a su hermana que era una extraña habilidad de fangirls. Ya estaban sentados en una mesa, hablando animados entre ellos, cuando Sea se deslizó en el asiento vacío junto a Winter y todos le miraron interesados, excepto Karina que seguía leyendo.
—cHola, Sea ¿Que te trae por aquí? — Nicha arqueó una ceja y todos miraron a Winter que se ruborizó.
No podía ser ¿Algún día la dejaría tranquila?
— Vengo a ver a mi chica. —sonrió a la castaña mordiendo una patata frita robada del plato de Lego.
— No soy tu chica, Sea. — Winter remarcó mirando de reojo Karina, la rubia parecía ajena a todo, se sintió un poco decepcionada por la falta de interés.
— Aun no. —Sea seguía sonriendo como si fuera super atractivo ¡Por favor!
— Y tal vez nunca. —Marc susurró y los chicos en la mesa tuvieron que aguantar la sonrisa.
Sea pasó por alto su comentario masticando lentamente, aun con sus ojos avellana clavados en Winter.
— Podríamos solucionar eso, Winter ¿Ya, al fin, dejaras hacerte del rogar y saldrás conmigo?
Winter se revolvió incomoda en su lugar, volvió a buscar la mirada de Karina y se encontró con unos ojos cafés que la observaban atenta y fruncía el ceño.
— Eh, no Sea, no quiero salir contigo. —respondió mirando a Karina pero desvió los ojos ruborizada para que nadie en la mesa se percatara de a quien veía.
Sea no parecía desanimado, le excitaba que lo rechazara ya que veía a Winter como un reto.
— Hoy me dirás que sí, tengo mis métodos, Winter. — le apartó un mechón de pelo de la frente, Winter se hizo para atrás, antes de levantarse e irse.
— ¿Que insistente, no creen? Ya va un buen tiempo. — Sorn le miraba hasta que el chico fue a su mesa con sus amigos.
Marc se rió del rostro consternado que tenía Winter, la castaña le fulminó con los ojos.
— Creo que no se rendirá, Winter.
La castaña esperaba que ya lo hiciera, le estaba sacando de nervios esa misma escena casi todos los días. Le lanzó otra mirada furtiva a Karina que sacudió la cabeza en negativa y volvió sus ojos a las páginas del libro. Sería un día difícil. Y Winter tenía razón, casi pega un brinco cuando un grupo de chicas de primer año la rodearon frente a su casillero. Sus amigos, y casi todos los estudiantes en el pasillo, veían interesados a la pobre Limpatiyakorn intentando de apartar a las jóvenes.
— Necesito irme, chicas. —Winter sonrió un poco nerviosa ya que sus amigos la esperaban para irse en el auto.
— ¿Por qué no sales con Sea? Él quiere que aceptes. —una castaña que le sonreía inocente, le habló.
— Cierto, sal con él, anda. —insistió otra chica.
— Es un buen chico, sal con él.
— Vamos, Winter, dile que sí.
Todas las chicas le insistían para que aceptara salir con Sea, la castaña un poco mareada por tantas personas hablándole al mismo tiempo, buscó por el pasillo entrecerrando los ojos.
Allí estaba Sea, recostado sobre los casilleros, con sus amigos y le hizo una seña antes de sonreír. ¿Cómo no lo había visto? En los ojos del chico se leía prácticamente <<Ahora me tendrás que decir que si, preciosa>> Eso era jugar sucio. Winter suspiró y estaba casi rendida, las chicas no paraban de hablarle y ella se preguntaba cómo las convenció el chico para que aceptaran hacer esto.
— Solo queda una salida, preciosa. —Sea le miraba divertida.
Winter quería hablar, pero las chicas no la dejaban y seguían convenciéndola:
—Por favor, Winter.
—Sal con él.
—Te divertirás, dile que sí.
—Winter, anda.
Winter. Winter. Winter. La castaña iba a explotar, estaba a segundos de aceptar salir con el chico cuando ruido seco la detuvo.
Karina, estaba con sus amigos, había cerrado el libro que sostenía de golpe y mantenía los ojos cerrados.
— Por favor ¡Denme un respiro, señor! — dijo sin gritar, pero con voz clara y audible logrando callar a las de primero, le dio su libro a un divertido Lego.
Antes de darse cuenta ¡PUM! Karina se dirigía a Winter con decisión, apartó a las chicas y la tomó de la muñeca. La castaña pensaba que la sacaría de allí, al fin, pero se mostró confusa al ver que la rubia las arrastraba a ellas dos directamente a donde estaban Sea y sus amigos. Sintió un ligero dolor en el pecho ¿Karina le insistiría a Winter que saliera con el chico para que las de primero dejaran el fastidio? De sólo pensar eso quería llorar. Karina las hizo plantarse frente al chico castaño que miraba entre sorprendido y divertido a la chica rubia.
— Oh, gracias, Karina ¿Piensas echarme una ayuda con tu testaruda amiga? — mostró su brillante dentadura a lo cual Karina puso los ojos en blanco.
— Para nada, venía a aclararte que Winter nunca en la vida saldrá contigo. — los ojos cafés le miraron con irritación, Winter se le quedó viendo ¿Qué estaba sucediendo?
Sea borró su expresión triunfal y frunció el ceño, mirando a las dos chicas.
— ¿Por qué? Si se nota que Winter quiere. —volvió a sonreír sacando aún más de quicio a la rubia.
— Jesús, dame paciencia. —bufó fastidiada antes de rodear la cintura de Winter con un brazo y atraerla a ella.
Karina con el otro brazo rodeó el cuerpo de la castaña, eran del mismo tamaño, apretándola más contra su cuerpo antes de besarla, colocando sus labios entre los de ella dulcemente y cerrando sus ojos. La rubia sabía que era el primer beso de Winter, también era el de ella, por esa razón movió los labios delicadamente al compás con los de Winter intentando recordar lo que había visto en las películas.
Winter estaba en shock, helada, veía con los ojos abiertos como la chica de sus sueños la estaba besando ¡¿Entienden?! ¡Era real! ¿Dónde estaba la cámara?
Su sangre comenzó a hervir bajo la piel a la vez que cerraba los ojos y correspondía al beso torpemente, no tenía experiencia, colocando las manos en los hombros de la rubia, pero sin intención de apartarla. La castaña sentía un cosquilleo hasta los pies, no le importaba que todos la estuvieran viendo, ella estaba en otro mundo sintiendo la calidez de la boca de Karina contra la suya. Pero tan rápido como empezó también acabó, fue muy rápido y cuando la rubia se apartó de Winter la pobre niña estaba mareada y pestañeando mientras veía a Karina. Karina, ignorando los estudiantes boquiabiertos y el rostro rojo brillante de Winter, clavó sus ojos en el chico que al contrario estaba pálido y mirándolas con los ojos como platos.
— No saldrá contigo ¿Entendido? —alzó una rubia ceja, el chico no podía hablar y ella lo tomó como una afirmativa.— Perfecto. Andando, Winter.
Tranquilamente se dispuso a irse, pero al ver que la castaña seguía mirándola como embobada en el mismo lugar se sonrojó levemente antes de rodar los ojos y tomar la mano de Winter, llevándola a la salida.
— Vamos, chicos. — dijo indiferente pasando al lado de sus amigos, todo el pasillo estaba en silencio, llevaba aun a Winter de la mano e ignoraba sobre todo la sonrisa satisfactoria en el rostro de Lego.
Sus amigos, o la mayoría, casi tan sorprendidos como la misma Winter, la siguieron dejando el pasillo directo al aparcamiento. Winter no era consciente de a donde la llevaba, sólo sentía las mariposas más alborotadas que nunca y caminaba con paso flojo.
— Karina ¿Se puede saber que fue aquello? — Sorn fue la primera en interrogar siguiendo el apresurado andar de las dos chicas en el aparcamiento.
— Te digo después.
— ¡Karina, por el amor de ...! ¿Qué estabas pensando? — Gemini también le retaba, aunque no parecía sorprendido.
— Eso fue fascinante. — Marc sonreía muy abiertamente e intercambio miradas con Lego.
— Si, creo que debiste hacerlo hace días, Hugo estaba insoportable. — Nicha estaba sacando las llaves de su convertible.
— ¡¿Hacerlo hace días?! No entiendo nada ¿Por qué ustedes no parecen impresionados? —Sorn exigía explicaciones, al parecer ella era la única perdida.
Bueno, ella y Winter que claramente no esperaba aquel arrebato de la rubia.
— Descuida, Sorn, te explico de camino a mi casa.— Nicha la tranquilizó sujetándola del brazo y llevándola a rastras a su vehículo junto con Lego y Gemini —¡Hasta luego chicos, nos vemos mañana!
— ¡Me llamas apenas llegues a casa, Karina! —Sorn dijo antes de que la obligaran a entrar por la puerta del conductor, Karina parecía cansada.
— Karina, Karina. — Marc sacudía la cabeza chasqueando la lengua. — Al menos tenías que avisar ¿Viste cómo has dejado a la pobre Winter?
Karina le vio, ahora un poco tímida, Winter aun parecía con la cabeza en el beso y estaba muy sonrojada mirando a la rubia con ojos abiertos e intentando hablar.
— Tu... eh... tu me... me... me... Oh, Dios — Winter sólo conseguía balbucear unas pocas palabras coherentes. Definitivamente de chiquita había pasado mucho tiempo con Milk Vosbein.
Karina se mordió el labio, ahora si parecía avergonzada, mientras un suave rubor subía a sus mejillas y sacudía la cabeza.
— Olvídalo, solo llevemosla a casa. —insistió. Por supuesto, con lo tonta que había dejado a Winter, como para caminar sola, era lo menos que podía hacer.
Winter completamente tímida subió a los asientos traseros del automóvil de Marc, Karina iba de copiloto. El viaje fue silencioso, Karina miraba por la ventanilla mientras Marc se burlaba de ella ya que no tenía su acostumbrado libro. En cambio, Winter seguía repitiendo le escena de su primer beso una y otra vez con los ojos cerrados ¿Por qué Karina había hecho eso? Quería saber, pero temía que si preguntara la respuesta no le gustara.
— Hogar, dulce hogar. — Marc las dejó frente a la casa y el corazón de Winter dio un vuelco al ver a Karina siguiéndola a la puerta.
Ninguna de las dos hablaba, Winter no podía ya que el fuerte golpeteo constante en su pecho no le permitía y con suerte logró abrir la entrada. Escuchaba voces en la sala de estar, serian Love y Milk con alguna amiga, pero las dos chicas fueron directas a la cocina.
— ¿Quieres algo de tomar? —Winter dijo con en voz baja y mirando al suelo, sin esperar respuesta ya estaba abriendo la nevera y sirvió dos vasos de agua.
Karina observaba todos sus movimientos y eso colocaba más nerviosa a la castaña ¿Qué pasaría ahora? Las manos de Winter temblaban mientras le extendía el vaso a su amiga aun sin mirarla. Karina le ayudó a sujetarlo y sus manos se tocaron, Winter contuvo el aliento.
— ¿No vas a decirme nada? —sorprendentemente quien habló fue la rubia.
Sus ojos se encontraron por fin y Winter no hizo otra cosa que sonrojarse, se sentía en el cielo con solo ver los ojos de Karina. La otra chica se comenzaba a sentir nerviosa por los ojos mirándola de esa forma tan especial que tenía Winter de verla.
— Winter ¿No piensas decirme algo? —volvió a preguntar y ahora ella se ruborizó al ver que Winter sólo la miraba.— ¡Winter!
— Ah...oh — dijo la mencionada balbuceando y mordiéndose el labio.— Yo no sé qué decir.
— Bueno...yo si tengo algo que decirte. — Karina se armó de valor, tragando audiblemente y dejó el vaso en la encimera mientras se acercaba a la castaña —¿Winter?
Winter sentía la carne de gallina y deseaba que Karina la volviera a besar, bajó su mirada a sus labios y volvió a verla a los ojos un poco aturdida retrocediendo hasta quedar con el borde de la mesa contra su espalda.
— ¿Si? — dijo con un hilo de voz.
Karina parecía en extremo nerviosa, miraba a los ojos marrones, pero luego desviaba la vista a otra parte, en segundos pareció decidida mientras colocaba sus dos manos a en la pequeña cintura de Winter logrando que esta respingara.
— Yo...
— Tu...— comenzó Winter ya que estaba desesperada por escucharla.
— Winter, yo...desde hace un tiempo...yo creo, creo que... — la lengua de la chica rubia se trababa y miraba suplicante a la castaña.
Karina nunca hablaba de sus sentimientos y por eso aquello se le hacía tan difícil, pero Winter no tenía idea como ayudarla...al menos que…
— Karina, yo estoy...estoy — decía lentamente, pero la rubia abrió los ojos antes de callarla colocando un dedo en sus labios, Winter se estremeció ante el contacto.
— Yo quiero decirlo, necesito hacerlo, para no sentirme tan cobarde. — suspiró hondo, otra vez mirando profundamente los ojos de Winter.— Yo creo, no, no creo. Estoy enamorada de ti, Minjeong. —Karina cerró los ojos un poco asustada
Winter sentía el pecho cálido y ahora si quería llorar era de alegría, se abrazó fuertemente a la rubia rodeando el cuello con sus brazos mientras sollozaba.
— ¿Winter? ¿Qué sucede? ¿Por qué lloras? — obviamente Karina estaba muy preocupada y envolvió a la niña en sus brazos, se sentía tan bien decir lo que sentía, pero ahora pensaba que Winter lloraba por que la rechazaría. — Perdona, no quise decir eso, no llores.— hundió su nariz en el suave cabello.
— No... te disculpes, perdona...yo estoy muy feliz. — decía entre hipos mientras se separaba ligeramente del abrazo y ahora sus rostros estaban a escasos centímetros. Winter sonrió como nunca antes. — Yo también te amo, Karina.
Se quedaron mirando, Karina también sonreía antes de frotar su nariz dulcemente con la de Winter y reír nerviosamente.
— ¿Por qué nunca me dijiste? —inquirió.
Winter se mordió el labio mirándola con los ojos brillantes.
— Pensé que tal vez no sentías lo mismo, no te quería perder como amiga.
— Nunca lo harás, te...te amo. — la voz le tembló y las mejillas blancas de Karina se encendieron.
Winter también se rió como una tonta enamorada antes de mirarla tímidamente.
— Me besaste. — afirmó logrando avergonzar más a Karina.
— Bueno, ese idiota me tenía harta. —la rubia miró a un lado.
— ¿Puedes... puedes volver a hacerlo? — el rostro de Winter estaba rojo.
Karina entreabrió los labios, viendo los de Winter antes de volver a sus ojos y asentir lentamente. Se fueron acercando con la respiración acelerada, sus fragancias se mezclaban y cuando sus labios se volvieron a tocar la castaña gimió sobre la boca de Karina enredando sus manos en el cabello dorado. Parecía el primer segundo beso, movían los labios dejándose guiar por las emociones (También Winter sabia un poco de la materia ya que Love siempre la obligaba a ver The Notebook).
Karina tuvo que sujetarse de la mesa pegándose mucho más al cuerpo de Winter cuando sus lenguas se encontraron, sabia a dulce y a Winter, era muy bueno. Las piernas le temblaban y no estaba segura de poder seguir estando en pie.
Pero como siempre (Desde tiempos inmemorables) Milk estaba buscando a su cuñada favorita, distraídamente entró en la cocina feliz ya que estaba con sus amigas y su esposa.
— Winter ¿Tienes... —se detuvo en el marco de la entrada al ver el intercambio íntimo de esa dos ¡Oh por dios, lengua, beso, chica! Chica.. ¡ESTÁ BESANDO A UNA CHICA, MARTAAA!
Love venia tras ella, ya que había escuchado a su pelinegra callarse de la nada.
— Mew ¿Pero que suce... ¡AH NO, Winter HIPÓCRITA LIMPATIYAKORN!¿QUÉ PENSARÍA MAMÁ? ¡Viste, viste Milk y luego se queja cuando yo lo hice esta mañana! — Love se quejaba por la injusticia e intentaba convencer a Milk que su hermana no era una Santa.
Karina y Winter habían dejado de besarse, sus caras estaban coloradas y la respiración acelerada, seguían muy cerca la una de la otra observando con vergüenza como todos llegaban. Becky apareció también tras Love con una linda bebé de ojos miel en sus brazos.
— ¿Love, por qué gritas? — dirigió sus ojos a la pareja que seguía en un abrazo y los labios rojos y comprendió.— Ou, ya veo. Oh, Dios, Freen.
Winter palideció al recordar a Freen, al parecer había vuelto imprevistamente del viaje y era casi como su hermana, pero el doble de protectora.
— Amor, ¿Qué sucede? ¿Ya llegó Winter? — una Freen en falda y traje gris laboral se detuvo tras su esposa, observando también la escena y la culpabilidad legible en el rostro de Winter, su hermanita postiza.
Nadie decía nada. Love seguía murmurando sobre que le cobraría a su hermana mientras Becky consideraba si llamar a June para que rezara por las dos chicas adolescentes. Milk mientras tanto seguía en shock hasta que por fin soltó toda la información que acaba de asimilar.
— ¡OH DIOS, Winter, ESTABAS BESANDO A UNA CHICA! dijo lo obvio ya que la pelinegra aún no se lo tragaba ¿Heterosexualidad? ¿En esta familia? ¿Donde?
— ¡Milk! — gritaron las dos hermanas Limpatiyakorn.
— Mejor voy a llamar a June, tal vez pueda venir con View mañana. — dijo Becky huyendo del caos en la cocina para ir a la sala.
— AHORA SI, MINJEONG LIMPATIYAKORN ¿QUE TE DIJE SOBRE ESPERAR A ESTAR CASADA PARA BESAR A ALGUIEN? ¿EH? ¿AHORA QUE?¿TAMBIÉN ME SALDRÁS CON QUE NO ERES VIRGEN? (Freen era también muy hipócrita, considerando que también a esa edad ella ya había besado muchas veces a Becky)
Freen estaba hecha una fiera mientras Love y Becky intentaban calmarla (Milk estaba sentada en una silla aun pensando en que todo este tiempo era una chica, que inocente, como si su esposa en vez de una chica fuera un perro)
Winter miró avergonzada a Karina por el embrollo, la rubia le sonrió con dulzura mientras se juntaban más cerca, recibiendo el regaño de una Freen furiosa, pero logrando entrelazar sus manos con fuerza tras sus espaldas.
Al menos estaban en esto, juntas.
FIN.
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