𝙴𝚕 𝚐𝚞𝚊𝚛𝚍𝚒𝚊𝚗 𝚜𝚎𝚌𝚛𝚎𝚝𝚘 [𝙵𝚛𝚎𝚎𝚗𝙱𝚎𝚌𝚔𝚢]
1.1
"Me gusta el aroma de mis propios gases"
Becky se pellizcó el puente de la nariz. Paciencia, paciencia, paciencia, cantaba una y otra vez. Tenía que admitir que esto no era lo más extraño que alguien hubiera confesado pero probablemente si lo más interesante del día.
No se podía quejar. No exactamente. La Cabina del Guardián Secreto fue su idea. Lo propuso en una reunión del consejo estudiantil y el comité aceptó la idea sólo porque a nadie le agradaba hablar con el consejero, olía a queso y limpiaba sus uñas con un mondadientes mientras los estudiantes expresaban sus sentimientos sobre como su perro de los últimos diez años estaba muriendo. Era un buen hombre, pero a veces simplemente no ayudaba y fue entonces que los estudiantes dicidieron tomar el asunto en sus manos.
Con la ayuda del club de teatro hicieron una cabina similar a un confesionario -un lado para los guardianes y otro para los confesados ¿Secret Yellers? ¿Hombres Misteriosos? Becky aún no estaba segura de como llamarlos pero ya lo sabrian.
Y por el bajo precio de 25 bahts (Todos los ingresos destinados al presupuesto de actividades escolares) conseguías siete minutos para contar tus secretos y preocupaciones.
"¿Es eso raro?" El chico al otro lado preguntó.
Becky abrió sus ojos y se enderezó revisando el tiempo en su reloj (ya que estaban prohibidos los celulares en las cabina). Su turno acababa de comenzar y no podía esperar a salir si era la clase de cosas que escucharía todo el día.
Desafortunadamente aún le quedaban cuatro minutos a esta sesión. La idea de la cabina era para que los estudiantes contaran sus problemas reales. Debería ser fácil cuando no ves la cara de la otra persona pero odiaba admitir que había cosas como esta que escuchaban más a menudo que nada.
Suspiró. "La cabina es sólo para contar tus secretos. No podemos aconsejarte."
"¿Por qué no?"
"Son las reglas." Como estaba establecido en cada volante y cartel.
"¿Entonces cuál es el punto?"
Becky apretó la mandíbula. Ella podía dar el rollo habitual sobre como no eran profesionales y dar consejos de expertos sin ser expertos estaba contra la ley. Pero hoy ya estaba harta.
"Lo siento son las reglas."
"¡Entonces quiero mi dinero de regreso!"
Rodó los ojos al mismo tiempo que su reloj sonaba indicando que el tiempo había acabado.
"Tu tiempo se agotó."
"Espera-"
"Si tienes alguna inquietud, pregunta o queja, escríbela para el buzón de quejas en el salón 7-D del consejo estudiantil. Gracias por venir."
Soltó un gruñido y se fue mientras Becky se dejaba caer en su silla. No fue el mejor comienzo para su turno.
Las bisagras gimieron cuando otro visitante entró a la cabina. Becky apoyó su codo sobre su rodilla y dejó la barbilla contra su puño. Acababa de entrar aquella persona y ella ya estaba agotada. No tenía esperanzas.
"Bienvenido a La Cabina del Guardián Secreto donde tus secretos están a salvo y puedes despedirte de tus preocupaciones." - que anticuado eslogan- pensó.
"¿Hola?" Escuchó una suave y aterciopelada voz. Femenina. Digerible.
Becky se animó un poco ante eso. Sonaba bien como si tuviera algo real que contar.
"Entonces, ¿se supone que suelto mi secreto y me voy?"
"Esa es la idea."
"¿No me meteré en problemas?"
"Todos los secretos son confidenciales a menos que causen inquietudes, en ese caso el consejero tendrá que ser notificado." Y fueron muy serios sobre esa regla.
"Pero eso si estás deprimido o algo así, ¿cierto?"
Becky hizo una mueca. "Algo así" no era la forma más políticamente correcta de decirlo.
"Oh." Hizo una pausa. "¡No es que esté deprimida ni nada! Estoy bien. No es tan serio, sólo quería asegurarme."
"¿Qué te trae acá?"
"Tengo un crush."
Becky asintió aunque la chica no la podía ver. Los crushes eran un secreto que se veía muy a menudo en la cabina. Eran simples pero entretenidos. A Becky siempre le gustaba escuchar sobre la persona, lo genial que era su crush. Sobre cuánto les gustaba. O cuán nerviosos se ponían de sólo verlos. Su corazón se llenaba de ternura e incluso le dolían las historias de cómo la persona nunca los notaría o si le gustaba alguien más o simplemente era demasiado bueno para ellos.
"Yo sé que no es tan loco o algo así" La chica continuó. "Pero me asusta un poco. Los crushes no son mi cosa, ¿sabes? La gente se enamora de mí, no al revés."
Becky rodó los ojos mientras sonreía. Quienquiera que fuera, era muy segura de sí misma. Debía de ser de las chicas populares. Sonaba como una. Las únicas que no tenían miedo de expresar su opinión para que todos la escucharan y se jactan por los pasillos.
Becky solía creer que eran intocables. La intimidaban. Pero estar en esta cabina y escucharlas confesar secretos como éste la hacían sentir como si estuviera un paso adelante de ellas. Incluso si no sabía su nombre o miraba su cara.
"Como sea" Empezó de nuevo. "Me agobia pero no puedo dejar de pensar en ella."
Becky se atragantó. Literalmente. La saliva se le atoró en la garganta y tosió tratando de desalojarla de la tráquea.
Espera. ¿Ella?
"¿Estás bien?"
Cogió su botella de agua y bebió rápidamente. "Estoy bien. Continúa."
"No eres homofonica, ¿o sí?"
"Creo que quisiste decir homofóbica."
"Patata. Tomate. No puedo estar aquí si vas a juzgarme. Leí las letras pequeñas."
La Cláusula de No Juzgar que habían incluido en el volante. Estaba realmente sorprendida de que alguien leyera cada detalle que ella puso. Apreciaba a esta visitante.
"No te estoy juzgando."
"Bien." Se aclaró la garganta. "Porque esa no es la peor parte. Es una GRAN nerd. ¡Hablo en serio! ¿Cómo es posible? Soy demasiado bonita para esto."
Wow. De acuerdo. Eso fue un poco duro, pero tenía derecho a sus propias opiniones, pensamientos y juicios.
"No es que no sea atractiva, porque lo es. Tiene que serlo, obviamente."
"Obviamente."
"¿Te estás burlando de mí?"
Whoops. No podía mostrar sus sentimientos reales. Tenían que ser objetivos. "No."
"Ah-Ja." No sonó convencida pero fue al grano de todos modos. "Es sólo eso. Es todo tan sorpresivo. En serio me agobia pero no le puedo decir a mis amigas."
Típico. Probablemente muy vergonzoso.
"No le dirás a nadie, ¿verdad?"
"Ni siquiera sé quién eres."
"¿Y?"
"Somos 100% confiables."
"¿Está eso escrito o algo?"
Frunció los labios. "Si tanto te preocupa, no tienes que volver."
"Tú eres la que debería preocuparse."
Eso fue una amenaza.
El reloj sonó.
"Se agotó tu tiempo."
"Excelente. Grandioso. Los siete minutos más horribles de mi vida."
La puerta del otro lado crujió y se fue, dejando a Becky confundida.
Que extraño día.
© Esta historia es una ADAPTACIÓN. Fue traducida al español por velvetlattes pero la historia original le pertenece a Boxxsaltz y la pueden encontrar en asianfanfics.Si en algún momento el autor original me pide que la borre, lo haré.
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