𝙃𝙚𝙧𝙢𝙤𝙨𝙖𝙨 𝙢𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙖𝙨 ; 𝙁𝙧𝙚𝙚𝙣𝘽𝙚𝙘𝙠𝙮 [G!P]
𝘿𝙄𝙀𝘾𝙄𝙊𝘾𝙃𝙊
POV Becky
Por la mañana, cuando me despierto, Freen ya no está y se fue de la cama. Echando un vistazo al reloj, me doy cuenta de que son las siete y diez, y ya que es un lunes, asumo que se despertó para alistarse para el trabajo.
Queriendo verla antes de que empiece su día, me levanto de la cama y me arriesgo escaleras abajo vistiendo solo su camiseta en la que dormí. El algodón caliente es suave contra mi piel y me recuerda que hay tantas cosas minúsculas que extrañé de ella. Una sonrisa feliz juega en las comisuras de mi boca.
Sus ojos se encuentran con los míos y coloca su teléfono celular sobre la isla. ―¿No eres algo linda para mirar? ― su mirada se pasea a lo largo de las curvas visibles bajo la camiseta, antes de detenerse sobre mis piernas desnudas―. Ven acá.
Su sencilla orden pone tenso mi cuerpo con anticipación. Cruzo la cocina y me detengo frente a ella.
― ¿Dormiste bien? ― pregunto, extendiendo mis manos para ajustar su listón.
― Como una jodida roca. ― coloca un beso en mi sien―. Gracias a Dios que regresaste.
― Dijiste que hoy era el día... ― levanto mi cara desde su cuello y susurro contra su oreja, dejando que las palabras permanezcan entre nosotras. La promesa de tener sexo más tarde tiene a todo mi cuerpo demasiado consciente de su cercanía, su aroma.
La boca de Freen se estira en una sonrisa juguetona. ― Joder, BecBec...
Jugueteo con el dobladillo de mi camiseta y veo su mirada caer hacía el sur. Vistiendo solo una vieja camiseta gris, y nunca me sentí más sexy. Levanto la camiseta, dejando al descubierto el hecho de que no estoy usando ninguna braga, cuando Freen de repente se aclara la garganta, viéndose incómoda.
―¿Qué? ― pregunto.
Suelta un suspiro. — Charlotte está aquí.
Me atraviesa la decepción y casi me quejo por la frustración. Dejo caer el dobladillo de la camiseta, cubriéndome de nuevo y miro alrededor de Freen a la ventana de la cocina, la cual tiene una vista directa a la entrada. Su pequeño coche deportivo de color rojo se encuentra estacionado en la calle, pero no la veo por ninguna parte. Raro.
― Voy a vestirme. ― le digo y la dejo en la cocina. Llámame anticuada, pero cuando uno de los empleados de Freen está aquí, me imagino que al menos debería estar usando bragas. No toleraba sacarme su camiseta y simplemente me coloque ropa interior y un par de pantalones de yoga antes de dirigirme a la planta baja.
Me encuentro con Charlotte en el pasillo fuera de una de las habitaciones.
― ¿Becky? ― suena sorprendida y arquea sus cejas cuando me ve.
― Hola. ― doy un vistazo a su alrededor y veo varias maletas en la habitación de invitados y ropas dejadas sobre la cama.
¿Qué infiernos? No entiendo qué está pasando, pero en lugar de quedarme a charlar con Charlotte, quiero hablar con Freen. Me dirijo directamente a la cocina.
― Charlotte se ve muy cómoda arriba.
― Se está quedando aquí. ― dice, sin más explicaciones.
― ¿Por qué? ¿No tiene un lugar propio? ― si me da algún discurso sobre el compañerismo o que la casa está vacía, voy a enloquecer. Ya sospechaba sobre en qué consistía su relación completa y después del fiasco de su matrimonio, no podía soportar que en este momento me cayera alguna otra granada de información.
― En su edificio hay infestación de ratas y se está restaurando su apartamento. Es solo por un par de días más o menos.
¿Ratas? Ew. ― Está bien.
― ¿Qué está mal? Te ves molesta.
― Ella parecía sorprendida de verme aquí, como si no sabía que regresé.
Se encoge de hombros. ― Regresaste recién ayer. Aún no he tenido tiempo de contarle.
Su respuesta tiene sentido, simplemente no me gusta la idea de que con Freen nuevamente soltera, Charlotte no perdió tiempo en mudarse. Y a juzgar por las tres maletas gigantes que trajo con ella, está planeando estar aquí algo más que una par de días.
Charlotte escoge ese momento exacto para entrar en la cocina y servirse una taza de café desde el armario. Sé que es irracional, pero su familiaridad con esta mujer y su casa, me molesta. ― Jefa ¿lista para el trabajo? Podemos irnos juntas. ― la trata con una amplia sonrisa.
Freen besa ligeramente mis labios y sus ojos le imploran a los míos que lo deje pasar antes de que se dé la vuelta hacia Charlotte.
― En realidad, me di cuenta de que probablemente estaríamos trabajando en horarios diferentes, entonces nos iremos por separado.
― No, eso está bien. No me importa si tienes que trabajar hasta tarde, me juego por lo que sea. Además, será un buen momento para ponernos al día. Puedo ponerte al tanto sobre las renovaciones he planeado para la casa de la piscina.
― ¿Qué renovaciones para la casa de la piscina? ― pregunté.
― ¿Freen no te lo contó? — sacudí mi cabeza.
― Una de las bombas de aire se averió y la casa de la piscina se inundó. Desde entonces, me he encargado de la redecoración desde... no tiene importancia. ― Charlotte sonríe coqueta, compartiendo una mirada secreta con Freen.
― ¿Desde qué? ― pregunto.
Se encoge de hombros. ― Ya que Engfa es quien decoró, no creía que la decoración púrpura y dorada combinara con los gustos de Freen, pensé que era tiempo de un cambio de imagen.
Freen desliza su palma caliente contra mí, un gesto destinado a calmarme y tranquilizarme. No tengo ni idea de por qué estoy actuando tan territorial sobre una mujer que ni siquiera estoy segura de que es mía, pero ver esta mañana a Charlotte aquí, tiene todos mis sentidos en alerta máxima. Si voy a tener una relación verdadera con Freen, necesito que las mujeres de su pasado dejar dejen de presentarse aquí sin previo aviso. Hago una nota mental de preguntarle a Freen de los detalles sobre su relación con Charlotte.
Estoy de pie cerca de la puerta en pijama y observo como Freen y Charlotte se suben a su pequeño auto deportivo rojo. Salen del camino de entrada, sobre la calle y perdura hasta que desaparecen de mi vista, el sonido de la música a todo volumen.
Suspiro y cierro la puerta. Me va a tomar un tiempo acostumbrarme a mi nueva vida.
POV Freen
Como una exitosa empresaria que dirige dos empresas, que se ocupa regularmente de altos ejecutivos y negocia con feroces competidores, encuentro casi ridículo cómo me puede poner a sudar una pequeña chica, vestida sólo con mi camiseta.
Mientras Charlotte conduce, mis pensamientos divagan hacia Becky, como sucede a menudo.
Le escribo un mensaje de texto:
— Ya te extraño.
Su respuesta es casi instantánea:
— Yo te extraño más.
— ¿Lo prometes?
Su respuesta me hace reír.
Toda la que puedas manejar, dulzura.
― Así que, ¿Becky regresó? — pregunta Charlotte, bajando el volumen de la radio, y desviando mi atención de mi teléfono.
Detecto un toque de celos agitándose entre sí, algo a lo que necesito ponerle un alto ahora mismo.
― Sí, se mudó de nuevo... definitivamente, espero.
Charlotte baja sus gafas de sol y me mira. — Guau. Ese es un gran paso.
― Así es. — confirmo―. Charlotte, estoy loca por ella, y necesito saber que entiendes eso. Tú y yo tenemos un pasado complicado, pero es allí donde eso necesita permanecer... en el pasado.
― Ya veo. ― detecto un toque de decepción en su voz.
No puedo decir que estoy sorprendida por su reacción, siempre he sospechado que quería más de mí.
― Te valoro como una amiga y una empleada, pero Becky es un cambio de juego para mí. De hecho, estoy finalmente lidiando con Engfa.
― Freen, lo entiendo. ― su voz adquiere un tono ligeramente exasperado―. Las cosas entre nosotras terminaron mucho antes de que Becky entrara en el panorama. Y soy una mujer madura. Puedo lidiar con ello.
― Sé que puedes. Gracias por eso. ― me alegra de que parezca comprenderlo. Lo último que quiero es que las cosas se pongan extrañas entre ella y Becky. O para el caso, entre ella y yo.
― Ademas, fueron sólo un par de veces. — comenta.
Ambas miramos el camino y me da la sensación de que está recordando con vívidos detalles las pocas veces que estuvimos íntimamente juntas.
― Esta en el pasado. — confirmo. Sólo espero que se quede allí. Charlotte no responde―. Esta casi olvidado, ¿verdad?
Deja escapar una breve risita. — Freen, yo no iría tan lejos. No creo que olvide en un futuro cercano que eres la persona más intensa con quien alguna vez he estado, o cuán inclemente y dominante puedes llegar a ser cuando estás excitada.
En mis recuerdos, nuestros encuentros no son tan memorables. Sólo recuerdo que en los meses después de que Engfa se fue, me sentía deprimida y solitaria. Charlotte se encontraba ahí dispuesta, y le permití reducir el dolor un par de veces, pero nunca tuvimos sexo. — Charlotte, estoy hablando en serio sobre esto. Si le dificultas las cosas a Becky, o si sacas a relucir cosas del pasado...
Se da la vuelta hacia mí bruscamente. ― Jefa, relajese. Déjeme con mis buenos recuerdos y le prometo que no diré nada.
Compartimos un viaje tenso hacia el trabajo y hago una nota mental para contarle a Becky todo esta noche cuando regrese a casa. Ahora que está de vuelta y confía en que haga lo correcto, no tendré a algo tan intrascendente arruinando nuestro progreso.
(°°)
El día se me hace lento como un paso de tortuga, mientras espero mi noche con Becky. Mis hermanos irrumpen por la tarde sorprendiéndome con el almuerzo. Las cosas en el trabajo han estado tan ocupadas que he estado dejando de lado nuestras citas semanales de almuerzo. Hoy no corrieron riesgos, irrumpieron en mi oficina con mi asistente disculpándose detrás de ellos.
― Señora, ellos simplemente entraron sin permiso. — dice, luciendo preocupado.
― Está bien, Saefan.
Mi asistente, Saefan, es un poco del tipo nerd y frágil, me dio la sensación de que está abrumado con la presencia de mis hermanos. Pero es el mejor asistente que jamás he tenido, así que no lo regañaré por la interrupción.
― Tienes que comer. — dice Jeff, sosteniendo una bolsa de comida para llevar de uno de mis restaurantes favoritos de sushi―. Y necesito que me cuentes las últimas noticias sobre lo que está pasando con la dulce Becky.
Viajó a Italia conmigo en un capricho, así que tal vez le debo ponerlo al corriente. ― ¿Hay un rollito de atún en esa bolsa? ― pregunto.
Asiente y comienza a sacar los recipientes con los alimentos.
Me uno a él y Nattawin en la larga mesa de mármol en el centro de mi oficina.
― ¿Entonces? ― pregunta Nattawin―.¿Fue una pérdida de tiempo tu viaje improvisado a Italia? ¿O conseguiste a la chica?
― Becky se mudó de nuevo. ― confirmo.
― ¡Joder sí! ㅡ la amplia sonrisa de Jeff ilumina todo su rostro.
Siempre ha demostrado abiertamente sus emociones. Al mismo tiempo, es una bendición y una maldición. Es un constructor, entonces su personalidad sociable a menudo le ayuda a ganar más clientes, pero puede ser un obstáculo cuando está negociando acuerdos grandes. Con él, todas las cartas están boca arriba sobre la mesa. Puedes ver cada pensamiento fugaz que pasa por su cerebro.
― ¿Y Engfa? ― pregunta Nattawin.
Durante años, mi hermano mayor me ha estado insistiendo en divorciarme de ella.
A pesar de ser sólo dos años mayor, siempre ha actuado más como una figura paterna para Jeff y para mí. — Firmé los papeles.
Jeff salta poniéndose de pie. — A la gran puta! Necesitamos un poco de champán para brindar por esta mierda.
― Siéntate, joder. ― me quejo, pero soy incapaz de ocultar la sonrisa torcida que levanta una de las comisuras de mi boca―. Sí, sí, lo sé. Joder, ya era hora.
― Estoy tan jodidamente contento de que Becky este en tu vida. ― dice Nattawin, sirviéndose de mi plato un poco de jengibre al escabeche. Es obvio que le atribuye este cambio a su presencia en mi vida. Y, por supuesto, tiene razón.
― Hermana, necesitamos celebrarlo. En verdad. ― dice Jeff.
― No es una mala idea. Una gran fiesta para celebrar tu libertad de la mega perra. — dice Nattawin, masticando pensativamente.
― Déjenlo, chicos. He firmado los papeles y se los envié a mi abogado. Eso es celebración suficiente. ― no hay necesidad de celebrar la violación anal que está recibiendo mi cuenta bancaria sólo para pagarle para que se aleje.
Por varios minutos, comemos en un cómodo silencio. Ante el período de calma en la conversación, mi mente divaga automáticamente hacia Becky y lo que ocurrirá esta noche cuando llegue a casa.
― Charlotte está soltera, ¿verdad? ― pregunta Jeff, acercando un pedazo de sushi a su boca.
― ¿Por qué lo preguntas? ― le pregunto, doblando una servilleta sobre mi regazo.
― Se ve como si podría necesitar una buena follada. — sonríe.
Bajo mis palillos. — No folles a mis empleadas. ¿Por qué para ti eso es tan difícil de entender?
Pone los ojos en blanco. ― Joder, tenías que ser mujer. Primero me insultas por coquetear con la hermana de Becky, Irin, y ahora estás quejándote de que me fije en el pequeño trasero coqueto de Charlotte.
― No me estoy quejando. Estoy señalando que sin ninguna duda tus habilidades para conquistar se extienden más allá del par de mujeres de mi círculo íntimo, que prefiero que no folles y luego vengan a mí llorando. Conozco tu historial con las mujeres, imbécil.
Nattawin interviene, viniendo a mi defensa. — Tiene razón, idiota, tu récord de historial es de cero ¿a qué?, ¿a cien?
― ¿Qué demonios significa eso? ― Momentáneamente, Jeff deja de masticar.
― Que has tenido cero relaciones monógamas exitosas y más de cien parejas sexuales. ― dice Nattawin.
Jeff se encoge de hombros. — Dejé de hacer el seguimiento una vez que llegué a los tres dígitos.
― Escúchame, imbécil. Ya te lo dije. Charlotte trabaja para mí, así que no la folles. Y en lo que respecta a Irin, tiene cáncer. No necesita ningún tipo de estrés adicional en su vida de alguien que la va a follar una vez y largarse después. Sin mencionar que es la hermana de mi chica. Si la follas y luego haces un acto de desaparición, yo tendría que lidiar con las consecuencias.
Él se pone de mal humor, hundiéndose más profundamente en su silla, pero no responde. Nattawin y yo compartimos una rápida mirada triunfal.
No tengo ni idea de si Irin es virgen como Becky, y no me importa. No quiero a Jeff cerca de ella. Su historial con las mujeres es despreciable.
― ¿Becky aún es virgen? ― pregunta Jeff.
― No por mucho tiempo. ― le confirmo.
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