ZingTruyen.Xyz

𝙃𝙚𝙧𝙢𝙤𝙨𝙖𝙨 𝙢𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙖𝙨 ; 𝙁𝙧𝙚𝙚𝙣𝘽𝙚𝙘𝙠𝙮 [G!P]

𝙏𝙍𝙀𝘾𝙀

jindoltheworld

POV Becky

—¿Vas a decirme de dónde vino el dinero? — Irin me mira expectantemente sobre el borde de su tercera copa de Chardonnay.

— Freen. — revela mi lengua suelta gracias al alcohol antes de que pueda filtrarlo. — Ella y yo teníamos una especie de arreglo.

— ¿Cómo la conociste? — pregunta Irin, su mirada inquisitiva.

— Siguiente pregunta. — puede que tenga varios tragos de más pero no hay manera de que le diga de la subasta. Tenía que mantener algo de dignidad en esta vergonzosa situación.

Sus ojos nunca se alejan de los míos mientras toma otro sorbo contemplativo. Estamos sentadas en un pequeño bar en el lobby de nuestro hotel. Cuando me enteré del estado civil de Freen, huí a casa, destruida y con el corazón roto. Irin me convenció de que necesitábamos un fin de semana de chicas. Decidí mejorarlo y volamos a Roma por capricho. Así que aquí estamos, a mitad de camino alrededor del mundo y todo lo que podemos discutir es el exacto tema que me hizo huir en primer lugar. Increíble. Tomo otro saludable trago de mi bebida. Dios, ¿no tienen nada más fuerte que el vino en este país?

— ¿Qué clase de arreglo puedes hacer con una mujer que solo te da medio millón de dólares, Rebecca? — su tono es acusador. Es algo bueno que no sepa sobre el resto del dinero que está estancado en mi propia cuenta bancaria. Sé que mi familia tiene un montón de preguntas acerca de dónde vino el dinero para el tratamiento de Irin, y hasta ahora, no he dicho ni una palabra.

Hasta ahora. Sus ojos se amplían y golpea una mano sobre su boca—. Oh, por Dios, ¿eras algo así como su esclava sexual? — se ríe.

Mis mejillas arden, pero sacudo la cabeza. — En realidad tienes que tener sexo para que sea el caso y... 

Todavía se está riendo, así que sé que no tiene idea de que dió en el clavo. Ding, ding, ding. Tenemos un ganador.

— No hablemos del dinero, Irin. No es importante. Freen estaba dispuesta a proporcionarlo, y no me arrepiento de nada porque ayudó a que mejoraras. Por favor, déjalo así. — le suplico que lo deje ser. Su salud está cooperando por una vez y quiero disfrutar este viaje, solo nosotras. No quiero volver a pensar en Freen Sarocha. Es demasiado doloroso.

— Si es tan sexy como dijiste, pasaría un mal momento al no arrancarle la ropa y saltar sobre ella. Ups, lo siento, mi vagina accidentalmente aterrizó sobre su pene.

Fuerzo una sonrisa ante su cambio de tema. Por supuesto que es sobre sexo. Irin no es una virgen y está mucho más adelantada en el sexo que yo. Pensarías que es lo contrario, pero de algún modo, yo soy la prudente, mientras que el estar enferma desde muy joven le enseñó a agarrar la vida por las bolas y vivirla al máximo. Le envidio eso.

Su primera experiencia sexual fue con un chico en el centro de tratamiento para el cáncer. Él tenía diecisiete años y ella apenas tenía quince. Me contó cada detalle, un brillo de orgullo en su mirada. Era inspirador cómo no dejaba que nada se interpusiera en su camino. Había invocado su fuerza interior la noche que me encontraba en ese bloque de subastas esperando ser vendida.

— ¿Becky? — pregunta, alejándome de mis distantes pensamientos. —¿Estás bien?

— La extraño. — admito suavemente. — es una locura, ¿verdad?

— No lo es. Eso es normal cuando rompes con alguien, por lo que he escuchado.

— No rompí con ella. No era mi novia, está casada, ¿recuerdas? — le había dicho todo a Irin, sobre vivir con ella, volvernos más cercanas, y sobre estar desnuda en la piscina cuando su esposa llegó una tarde. Por supuesto que Freen trató de detenerme, todo menos enfrentarme en el pasillo de su mansión que de repente se sentía fría y extraña para mí. Esperé que tratara de negarlo, que me lo explicara todo, pero lamentablemente, era cierto. Engfa era su esposa. Estuvo casada todo el tiempo.

— Técnicamente. Pero todavía pienso que necesitas el resto de la historia. Obviamente su esposa no estaba viviendo ahí. ¿Cuánto tiempo han estado separadas?

Me encojo de hombros. — Ella no había tenido sexo en dos años. — a menos que también estuviera mintiendo sobre eso. Ya no sé qué creer.

— Maldición, esa es una larga temporada de sequía. Y si es tan sexy como dices que es... no es que no hubiera tenido ofertas ¿no?

Yo era una de esas ofertas. Me sonrojo, dándome cuenta de que prácticamente le puse mi vagina en bandeja de plata y repetidamente la rechazó. Es suficiente para darle a una chica baja autoestima.

— Escucha, está bien extrañarla. Está bien estar confundida. — se extiende a través del espacio entre nosotras y toma mi mano. A pesar de ser seis minutos más joven que yo, Irin siempre ha sido muy sabia para su edad. Su consejo es reflexivo y puntual. Bebe lo último de su vino. — Pero estamos en la maldita Roma en un viaje de chicas por primera vez en nuestras vidas, así que no está permitido lamentarse. Vamos a divertirnos.

Yupi, diversión. Mi corazón se siente como si hubiera pasado por una trituradora de papel.

Asiento y fuerzo una sonrisa en mi rostro. Irin tiene razón. Este podría ser realmente el viaje de nuestras vidas para ambas. Quién sabe lo que traiga el futuro. No puedo desperdiciar el tiempo en sentir lástima por mí misma. Claro que es más fácil decirlo que hacerlo.

Extraño la cama de Freen, su aroma, la sensación de su suave de su mano contra mi mejilla cuando nos besamos. Extraño todo de ella. Justo mientras comenzábamos a acercarnos, todo lo que había empezado a amar fue arrancado de mí, dejando un agujero en mi pecho.

Forzándome a alejar los pensamientos de ella de mi mente, me tomo el resto de mi vino y miro el encantador ambiente del bar que nos rodea, esperando que este viaje sea la distracción que necesito.

(•••)

A la mañana siguiente, el toque en la puerta de nuestra habitación nos sorprende a ambas. Irin y yo intercambiamos una mirada. Ella se encoje de hombros mientras cruzo la habitación para ver quién es. Al menos ambas estamos vestidas.

Una vez que la puerta se abre, tropiezo hacia atrás, mirando esos oscuros, intensos ojos enmarcados por pesadas pestañas que reconocería en cualquier parte.

— Freen… — murmuro, absolutamente sorprendida de verla aquí en Italia.

— Becky… — responde, su voz ronca.

— ¿Q-Qué estás haciendo aquí? — estoy sin aliento y no sé por qué.

— Tú. — dice simplemente, sus ojos quemando los míos.

Todo lo que he estado tratando de olvidar me golpea a la vez. Sus profundos ojos hambrientos y buscando. La marcada línea de su mandíbula, su altura, e incluso su aroma evoca un sentido de deja-vu. Recuerdo todo con perfecto detalle, incluyendo el perverso placer que le daba a mi cuerpo. Suprimo un cálido estremecimiento.

— Hola, pastelito. — dice Jeff, sonriéndome desde detrás de Freen.

¿Qué hay en el mundo? Recordando mis modales, dejo que mi mirada vague de mala gana de Freen para saludar a Jeff y presentarle a Irin. Totalmente perdida por lo que están haciendo aquí, doy un paso a un lado para dejarlos entrar.

La amplia sonrisa de Irin mientras sacude la mano de Jeff me recuerda el efecto que puede tener en una chica reunirse con él por primera vez. Sus mejillas están rosadas y sus ojos están encendidos con picardía. Oh, esto no es bueno.

— Y esta debe ser la infame Freen Sarocha. — dice ella, encontrando los ojos de Freen.

Mirando a mi hermana mientras aprecia la perfecta forma de Freen de la cabeza a los pies, mi pecho se aprieta y siento mis ojos llenarse de lágrimas. Luego mi rabia comienza a elevarse, recordando su traición. Pero estoy en tal estado de sorpresa que me toma un momento hacer funcionar mi boca. 

—Ignórala. Ya se va — digo, recordando lo que hemos pasado.

— Ahh, no seas así. — dice Jeff. — Solo pasamos diez horas aprendiendo a volar para venir a verte. Lo menos que puedes hacer es invitarnos a entrar, y dejarme coquetear con tu hermana. — su sonrisa ladeada está de regreso y lo juro, prácticamente veo doblarse las rodillas de Irin.

— ¿Aprendiste a volar por mí? — espeto sin pensar.

— Era la única opción. El jet no estaba disponible. Quería salir en el próximo vuelo y la primera clase se encontraba llena. — explica Freen.

Trato de imaginar a estas dos personas, quienes miden más que yo doblados en los estrechos asientos del avión durante horas.

— Ahora, eso es amor. — declara Jeff en voz baja.

— ¿Aquí es donde se están quedando? — Freen echa un vistazo alrededor del pequeño cuarto, lo que le toma tres segundos.

Venir a este viaje ya era un derroche en primer lugar, no iba desperdiciar el precioso dinero que tenía en volar en primera clase o una lujosa habitación de hotel. Incluso aunque hasta ahora Irin había respondido bien al tratamiento, no había garantía de que permaneciera saludable, o que no necesitaría otra ronda en un costoso centro de tratamiento.

— ¿Qué hay de malo con la habitación? ¿No satisface tus altos estándares? — declaro, cruzando mis brazos frente a mi pecho.

Frunce el ceño. — Déjame darte una mejor. Déjenme llevarlas a un lugar más apropiado. — dice Freen, sus ojos encontrándose de nuevo con los míos.

¿Cómo se atreve? No puede llegar aquí, interrumpir mis vacaciones y después insultar el lugar donde me estoy quedando. No lo controla todo. La urgencia de empujarla fuera del cuarto y cerrarle la puerta en la cara es casi abrumadora. Tomo una respiración profunda, mientras ella lee mi incómoda expresión y da un paso atrás.

— No importa. Mientras estén cómodas. — mira la ropa de cama como si estuviera buscando chinches.

Imbécil.

— Lo estoy. — o por lo menos lo estaba hasta que llegó de la nada y envió mis emociones completamente en picada.

Jeff cruza la habitación, saca la pequeña silla del escritorio y se deja caer en ella. Su forma empequeñece todo en nuestro cuarto. Se ve fuera de lugar, pero de buena manera.

— No me había dado cuenta de que tenías una hermana. Lo sexy obviamente corre en la familia. — le da un guiño a Irin.

— Somos mellizas. — le informa Irin.

Siempre nos hemos visto un poco diferentes, y ahora quizás no tanto. Con el cabello de Irin volviendo a crecer, apenas llega a sus hombros y lo lleva ondulado y desordenado. Mi cabello cae rojizo, cae encima de mis hombros y es tan liso como una flecha. También es como siete kilos más delgada que yo. La quimio te hace eso.

— Mmm.. — gruñe Jeff , sus ojos vagando entre las dos —. Siempre he tenido una fantasía secreta con gemelas. — la mirada hambrienta en su rostro es suficiente para llevar a una mujer a sus rodillas. Irin no tiene oportunidad ante su encanto.

Freen se acerca a mi lado, sus puños tensándose cuando lanza una mirada malvada hacia Jeff.

— No me hagas matarte tan pronto después de aterrizar. Eso realmente arruinaría el viaje.

— No me hagas confiscar tus bolas. Ahora ve a hablar con tu mujer. — la desafía Jeff.

Abro la boca para corregirlo. No soy la mujer de nadie, pero mi cerebro regresa a la fatídica noche en que Freen me adquirió en la subasta. Acepté el dinero y gasté una buena parte de él. ¿Eso significa que todavía le pertenezco a pesar de descubrir que está casada?

Maldigo el estúpido contrato, maldigo a la mujer por sostener cautivo mi corazón. Eso nunca fue parte del plan.

Cuando encuentro sus ojos nuevamente, se ve perdida, rota, y eso tira de algo profundo dentro de mí. Por mucha rabia que sentí cuando descubrí que me había mentido todo el tiempo que estuvimos juntos, todavía tengo sentimientos por ella. No puedo solo apagarlos. A pesar de sus defectos, ayudó a mi hermana, y me hizo sentir viva. Ella era todo lo que nunca supe que quería.

— ¿Podemos salir al pasillo y hablar por un minuto? — pregunta Freen, su voz un susurro suave.

— Escúchala, niña. Hazlo por mí. — dice Jeff, sus hoyuelos a máxima potencia, como si supiera que son imposibles de resistir. El idiota.

Trago y doy un imperceptible asentimiento antes de seguirla al pasillo. Voló medio camino por el mundo, lo menos que puedo hacer es escuchar su explicación. Tal vez me dará un muy necesario cierre. Tal vez pueda obtener las respuestas que necesito para continuar y también descubrir en dónde nos encontramos con respecto a la enorme cantidad de dinero que intercambiamos.

Nunca recogió su parte del trato después de todo, todavía soy virgen.

Una vez que estamos en el pasillo, Freen se detiene delante de mí, mirándome a los ojos directamente.

— Entonces, esa es Irin, ¿eh? — inclina su cabeza hacia la puerta.

— Sí.

— Se ve bien. Es decir, saludable.

Asiento. — Sí, el tratamiento funcionó, hasta ahora. Va a tener otra ronda en dos semanas, pero con todo lo que ha pasado, parecía un buen momento para escapar, para ambas. — ninguna de las dos ha hecho nada así antes, pero era parte de mi plan de empezar realmente a vivir.

Asiente. — Ya veo.

Nos quedamos en silencio por varios segundos y la mano de Freen se tuerce como si quisiera tocarme, pero no lo hace. Gracias a Dios.

— ¿Y el hecho de que huyeras a otro país tiene algo que ver con Engfa?

Me encojo involuntariamente. Odio que diga su nombre. Eso inmediatamente conjura la imagen de ese día en la piscina, cuando todo mi mundo se destrozó. En Italia, su nombre no existe.

— ¿Me contarás la historia? — pregunto.

— Cualquier cosa que quieras saber. 

— ¿Te estás divorciando?

— Eso está en discusión.

— Entonces me voy. — me giro hacia la puerta, mi mano agarrando el pomo.

— No. Quédate. Escúchame, por favor. — implora Freen, alejando mis dedos de la manilla de la puerta.

Su mano sobre mi piel envía una ráfaga de calor a través de mí ante el recuerdo de lo que esas manos pueden hacer. Aún es la única persona que me ha hecho venirme. Me estremezco como si el recuerdo chamuscara una parte de mí.

Escucho una ronda de risa femenina detrás de la puerta. Me calienta escuchar a Irin divertirse, y eso me devuelve al momento. Girándome para volver a enfrentar a Freen, tomo una profunda, calmante respiración. 

— ¿La amas?

— No. — su voz es segura, firme. — Nunca la amé como debía hacerlo.

Mis hombros se relajan levemente. Incluso si mi cuerpo quiere correr, y mi cabeza está gritándome que escape, mi corazón se ha ligado a esta chica. Y para bien o para mal, una parte de mí necesita escucharla, entender esta desastrosa situación en la que me encuentro. Tal vez si puedo encontrarle sentido, entonces pueda seguir adelante.

— Por favor, déjame explicarte, eso es todo lo que pido. — levanta sus palmas en un gesto conciliador.

Nunca la había visto parecer tan devastada y rota. Ojeras delinean sus ojos y no trae su pequeña capa de maquillaje. Aunque estoy de acuerdo en escucharla, una ola de náuseas me golpea. ¿Estoy preparada para manejar lo que sea que está a punto de decirme? Pongo una mano contra la pared buscando apoyo.

— Solo necesito un minuto...

Deja salir un pesado suspiro y juro que parece que el arrepentimiento cae sobre sus facciones. — Te daré todo el tiempo que necesites, dulzura. — murmura.

El apodo en sus labios se presiona como un peso contra mi pecho. Mi corazón se siente pesado, latiendo sordamente contra mi caja torácica.

Otro ataque de risa de Irin nos saluda desde detrás de la puerta.

— Probablemente está tratando de meterse en sus pantalones. — dice Freen.

— No creo que a ella le importe mucho.

— ¿Deberíamos comprobar a nuestros hermanos mientras te tomas un minuto?

Asiento. Bien podríamos hacerlo. No creo que esté lista para oír toda la sórdida historia acerca de cómo la mujer de la que me estaba enamorando está casada, y por como suena, no necesariamente planeando divorciarse. Una bebida fuerte podría ayudar a aliviar un poco este dolor en mi pecho, también.

De vuelta en la pequeña habitación de hotel, Irin y Jeff están de pie cerca de las ventanas abiertas, enfrascados en una conversación. Nunca la había visto lucir tan feliz y animada. Está coqueteando abiertamente y acicalándose como un pavo real, torciendo un mechón de cabello alrededor de su dedo y sonriéndole brillantemente. Nuestras vacaciones están a punto de volverse más interesantes.

Notando que nos encontramos de regreso en el cuarto, Irin se gira hacia mí. — Becky, ¿sabías que Jeff pasó un semestre estudiando aquí en Roma? Va a llevarme de excursión, para mostrarme los mejores lugares que no están en esas guías de turismo que compramos.

Tanto por patear a Jeff y a Freen. Se suponía que este era un viaje sin penes, pero no voy a negarle nada a Irin, y puedo decir que le encantaría pasar más tiempo en compañía de Jeff. Es esa maldita sonrisa ladeada y su hoyuelo que solo te ruegan que vayas a jugar.

— ¿Cómo supiste en donde estaba? — le pregunto a Freen.

— Nam.. — confirma.

Comencé a trabajar con Looknam en la organización benéfica de Freen un par de días a la semana y no se sintió bien dejarla colgada. Y mientras que solo había tenido la intención de decirle que estaría fuera de la ciudad por un tiempo, ella de alguna manera me hizo soltar la sopa sobre mi viaje a Roma.

— ¿Cuándo llegaron? — pregunta ella.

— Anoche. — es casi mediodía, pero con el cambio de horario y el vino que consumimos anoche, ni Irin ni yo hemos desempacado nada. En realidad es un milagro que estemos levantadas y duchadas.

— Asumo que no han almorzado todavía. Vamos a conseguir algo de comer y lo explicaré todo. — se gira hacia mi hermana, quien por alguna razón está apretando el bíceps de Jeff mientras él le sonríe con adoración.— Jeff, Irin, ¿qué les parece un bocado rápido antes de irse de excursión?

— Estoy dentro. — dice Jeff.

— Yo también. — se entromete Irin, agarrando su cartera.

Quiero enfurruñarme, estampar mi pie y negarme a ir, pero negarme la comida es una infantil manera de castigarla. — Hay servicio de habitación. — asiento hacia el menú ubicado encima del vestidor.

— De ninguna manera vamos a quedarnos dentro de la habitación todo el día, Rebecca. — incita Irin. — Vamos, solo es un almuerzo.

Le frunzo el ceño. Traidora. Hago una nota mental de no ser tan buena con ella. Como ahorrarle un poco de agua caliente para la ducha esta mañana, ese era un trato de una sola vez en la vida. Puede que piense que está ayudando al interferir entre Freen y yo, pero no lo hace.

Recojo mis cosas, mi cartera, lentes de sol, los euros que cambié antes de dejar el aeropuerto, y sigo al grupo hacia el elevador. Esto debería ser interesante.



Ahí esta jajaja para que tengan actualización en esta historia y en Propuesta laboral. Si puedo mañana les adapto más caps :)

Bạn đang đọc truyện trên: ZingTruyen.Xyz